El lenguaje arquitectónico de este proyecto, firmado por Seinfeld Arquitectos, es poético. En formas, texturas, alturas, colores, iluminación. Sus “caminos” en diagonal despiertan emociones y la sensación de ir descubriendo su intimidad paso a paso. Es una casa que invita a ingresar porque se comporta como un espacio público, al acomodarse en el paisaje desértico de una manera simbiótica y natural.

Por Laura Gonzáles Sanchez / Fotos: Juan Solan

Seinfeld

La altura de los espacios se define por la jerarquía de uso de cada uno, las áreas sociales cuentan con una altura más generosa en comparación con otros espacios servidores.

Esta casa muy bien podría haber sido la “musa” del filósofo Gastón Bachelard a la hora de escribir su ensayo “La poética del espacio”. Muy especialmente en la frase “La inmensidad de un desierto vivido resuena en la intensidad del ser íntimo”. Porque esta vivienda, construida al sur de Lima, negocia con las vicisitudes del desierto para encontrar su propia intimidad. No necesita “cerrar sus puertas” para mantener su privacidad en el interior. “Y esto se logra mediante las tensiones entre los diferentes volúmenes perimetrales, que se estrechan e interactúan metafóricamente. Es la tensión la que define y regula el ingreso a la casa y su propia intimidad, sus límites respecto a la extensión del paisaje”, explica la arquitecta Cynthia Seinfeld, quien lideró este proyecto que contó con la colaboración de Krizia Álvarez y Percy Wong.

Cada uno de los ingresos que se insinúan permite un constante develamiento de las perspectivas del interior, de las posibilidades existentes de recorrerlo y descubrir constantemente, paso a paso, la profundidad del terreno. “Se considera una organización volumétrica que se va ordenando desde diversos ejes configurados en dirección diagonal, que van definiendo al interior una secuencia de patios que se abren y se cierran dependiendo del recorrido de los habitantes”. Nuevamente citando a Bachelard: “Lo de fuera y lo de dentro son, los dos, íntimos; están prontos a invertirse, a trocar su hostilidad. Si hay una superficie límite entre tal adentro y tal afuera, dicha superficie es dolorosa en ambos lados. (…) El espacio íntimo pierde su claridad. El espacio exterior pierde su vacío. ¡El vacío, esta materia de la posibilidad de ser!”.

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Llenos y vacíos

Senfield

El recorrido es sinuoso y se presenta en diagonal, en una suerte de constante descubrimiento. La vista aérea nos remite a un damero compuesto por los volúmenes que se van intercalando con sus propios patios.

Seinfeld explica que el proyecto se propone con una correlación directa de ritmos de llenos y vacíos, al punto de que ninguno de ellos puede existir sin el otro. “La relación está estrechamente amarrada con la idea de que cada espacio se emplaza de manera independiente de los otros, conformando una suerte de damero, de plano de Nolli, entre las sombras de los espacios funcionales y los patios y vacíos. Los vacíos solo existen porque hay una serie de espacios que los contienen de forma categórica”, dice.

Los volúmenes están separados a manera de módulos, existiendo una parte social y una privada que confluyen en una terraza. Este espacio techado de concreto es el punto de convergencia, y está preparado para convertirse en una jardinera elevada donde se permitan plantas con caída.

Los espacios, en el interior, mantienen su conexión directa con las vistas exteriores a sus propios patios. En el interiorismo, la elección de la madera como enchape para los techos proporciona una calidez inminente.

La altura de los muros es el canal que nos comunica la jerarquía de los espacios, y esta jerarquía se encuentra dada por el uso de los mismos dentro de la dinámica familiar. Los muros, revestidos de piedra talamoye y coronados en concreto expuesto, junto con las diferentes alturas, nos van dirigiendo de alguna manera por el camino, el mismo que siempre se avista en diagonal. En el caso de las áreas para depósito, la coronación es corta. Sin embargo, si se trata de espacios sociales, y al tener estos una doble altura, la coronación es mayor. Tampoco es lo mismo un espacio para la reunión de la familia, que requiere de una mayor generosidad, que cualquier otro.

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“Se eligió la piedra talamoye porque es trabajada y labrada en el lugar y porque responde a una conversación directa con el entorno agreste y desértico. Lo que llamamos el genius loci; es decir, lo que nos cuenta o dice el entorno. Nos pareció la más apropiada porque define una relación de arraigo y simbiosis con el suelo y los cerros a la distancia”, acota Seinfeld.

Ubicada estratégicamente, la terraza sirve como espacio de reunión. Su techo con maderas intercaladas tamiza la luz y deja sentir el paso del sol durante el día.

La extraordinaria iluminación natural enriquece sobremanera el proyecto en su conjunto. Y hay ciertos espacios, como la piscina, que cuentan con teatinas que, además de iluminarla, permiten evacuar el aire caliente hacia el exterior, manteniendo una temperatura pertinente al uso.

Mies van der Rohe decía que Dios está en los detalles, y el estudio Seinfeld ha cuidado cada uno de ellos tanto en la parte integral de la arquitectura como en el diseño de interiores. Y no es por el tratamiento de los muebles sueltos precisamente, sino por cómo ha traducido su entendimiento acerca del acabado, de las texturas, de las aberturas de los vanos y de las mamparas, entre otros muchos aspectos.

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