Diseñado por el arquitecto e interiorista Jordi Puig, este departamento en Ancón recupera el espíritu relajado del balneario clásico a través de materiales naturales, piezas de inspiración vintage y un gran espacio social pensado para reunirse y contemplar el paisaje.
Por: Renzo Espinosa Mangini
En Ancón, donde el ritmo de vida siempre ha estado ligado al mar y a la vida social del verano, este departamento diseñado por el arquitecto e interiorista Jordi Puig propone una reinterpretación de ese espíritu. El proyecto parte de una idea clara: crear un espacio cálido y funcional que invite a reunirse, conversar y disfrutar de la vista. La planta social se organiza como un gran ambiente continuo donde sala, comedor y bar conviven con naturalidad.
Los grandes ventanales enmarcan la bahía y permiten que la luz y el paisaje marino acompañen la vida cotidiana del departamento. Desde cualquier punto del área social, el horizonte aparece como un elemento constante. El interiorismo apuesta por una paleta sobria y cálida: madera, fibras vegetales, textiles neutros y detalles en metal que aportan contraste. Las alfombras de fibras naturales delimitan los espacios, mientras que el mobiliario, de líneas simples, refuerza la sensación de comodidad.

La planta social abierta integra sala y comedor en diálogo constante con el paisaje de la bahía.

Muebles de líneas simples, alfombras de fibras naturales y piezas de diseño conviven en un ambiente social pensado para reunirse y disfrutar con calma.
La barra como punto de encuentro
Uno de los gestos más claros del proyecto es el gran bar social. Una amplia barra domina el espa cio y se convierte en el lugar natural para reunirse antes o después de una comida, compartir un aperitivo o simplemente conversar.
El diseño busca que la barra tenga presencia sin recargar el ambiente. Por eso, la licorería y el menaje se mantienen discretamente ocultos dentro de un mueble revestido en madera con paneles de fibras naturales.

Rincón de conversación con piezas orgánicas, vegetación exuberante y luz natural.

El dormitorio mantiene la paleta cálida del departamento: madera, textiles claros y fibras naturales que crean un ambiente sereno pensado para el descanso frente al mar.
Espacios pensados para contemplar
La idea de contemplación atraviesa todo el proyecto. Cada ambiente fue diseñado para relacionarse con el paisaje del balneario. En la sala principal, los sofás se orientan hacia los ventanales que miran al mar, permitiendo que la vista sea parte de la experiencia cotidiana.
Las piezas de arte contemporáneo aportan color y ritmo a los muros blancos, mientras que las plantas de gran tamaño introducen un elemento natural que dialoga con el exterior. La composición de muebles bajos y proporciones horizontales permite que la mirada se desplace con facilidad hacia el horizonte.

Baño moderno con revestimientos cerámicos en tonos tierra y muebles madera.

La gran barra de madera funciona como centro del departamento. Allí, el bar diseñado por Jordi Puig organiza la vida social del espacio con una presencia discreta y elegante.
El comedor mantiene la misma lógica. Una mesa redonda de madera se ubica sobre una alfombra de fibras naturales, generando un ambiente íntimo dentro del espacio abierto. Sobre el muro, una composición de obras geométricas introduce acentos de color que dialogan con los tonos cálidos del interior.
Calma y materiales naturales
En las áreas privadas, el proyecto mantiene la misma búsqueda de serenidad. El dormitorio principal se resuelve con una paleta suave de textiles claros, madera y fibras naturales. Un gran panel de madera detrás de la cama aporta calidez al ambiente, mientras que la iluminación indirecta crea una atmósfera tranquila.

La sala principal se abre completamente hacia la bahía de Ancón. Los grandes ventanales permiten que la vista y la luz natural definan la experiencia del espacio.
El baño continúa esta línea con revestimientos cerámicos en tonos tierra, un mueble de madera de líneas limpias y una iluminación cálida que refuerza la sensación de bienestar.
Más que un ejercicio de estilo, el departamento propone una manera de habitar el balneario: espacios abiertos, materiales honestos y una arquitectura interior que siempre vuelve a lo esencial. En este proyecto, la vida gira alrededor de la vista al mar y de los momentos compartidos. Ancón aparece así como escenario y protagonista de una casa pensada para disfrutar sin prisa. •
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