Durante años, millones de mujeres recibieron el diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico (SOP), un término ampliamente conocido pero limitado en su alcance. Hoy, la comunidad médica lo redefine como Síndrome Metabólico Ovario Poliendocrino (SMOP), un cambio que amplía la comprensión de sus efectos hormonales y metabólicos.
Por: Claudia Bustamante*
El término síndrome de ovario poliquístico orientó durante años la comprensión de esta condición hacia los ovarios y los supuestos “quistes”. Sin embargo, lo que se observa en las ecografías no son quistes, sino folículos inmaduros, por lo que el término “poliquístico” dejó de representar correctamente la condición. Además, los folículos visibles en una ecografía no determinan por sí solos el diagnóstico. Este se basa en los criterios de Rotterdam, que requieren al menos dos de tres características clínicas específicas.
La primera es la ovulación irregular o ausente, manifestada a través de ciclos menstruales irregulares, razón por la cual las tasas de infertilidad son más altas en estas pacientes. La segunda es el hiperandrogenismo, que puede expresarse mediante signos clínicos como acné, hirsutismo o niveles elevados de andrógenos como testosterona, DHT, DHEA y androstenediona. La tercera es la morfología ovárica poliquística en ecografía: la presencia de 12 o más folículos de entre 2 y 9 mm o un volumen ovárico mayor a 10 cm³.

El cambio de nombre de SOP a SMOP busca reflejar que esta condición no afecta solo a los ovarios, sino también al metabolismo, las hormonas y otros sistemas del cuerpo.
Esto significa que una mujer con períodos irregulares y acné característico puede cumplir con el diagnóstico sin presentar anomalías visibles en los ovarios. El nombre, por lo tanto, generaba confusión tanto para pacientes como para profesionales de la salud.
El impacto de un diagnóstico mal entendido
El SMOP afecta a 1 de cada 8 mujeres en el mundo, pero se estima que hasta el 70% permanece sin diagnóstico. Cuando médicos y pacientes escuchaban “ovario poliquístico”, la atención se centraba únicamente en los ovarios y en la búsqueda de folículos visibles. Sin embargo, los ovarios no son la única fuente de andrógenos. Las glándulas suprarrenales también producen estas hormonas.
El llamado “SOP adrenal” hace referencia a mujeres con niveles elevados de DHEA, un andrógeno producido principalmente en las suprarrenales y asociado frecuentemente a niveles elevados de estrés. En algunos casos, valores muy altos de DHEA pueden indicar otras condiciones, como hiperplasia suprarrenal congénita o tumores en las glándulas suprarrenales.

El ejercicio físico, el manejo del estrés y una buena calidad de sueño son pilares clave para mejorar los síntomas hormonales y metabólicos asociados al SMOP.
El nombre también ha generado un fuerte estigma social, especialmente en culturas donde la fertilidad tiene un peso importante. Más de la mitad de las mujeres con SMOP reportan sentirse menos femeninas tras el diagnóstico y una gran mayoría se declara insatisfecha con la atención médica recibida.
El nuevo nombre: Síndrome Metabólico Ovario Poliendocrino
El consenso global publicado en The Lancet formalizó el cambio de nombre a Síndrome Metabólico Ovario Poliendocrino (SMOP). El nuevo término reconoce que esta no es únicamente una condición ovárica, sino una enfermedad sistémica con múltiples implicancias hormonales y metabólicas.
El concepto de “metabólico” reconoce el rol central de la resistencia a la insulina, presente incluso en mujeres con peso normal. La insulina no solo regula la glucosa: también estimula la producción de andrógenos en los ovarios. El componente “poliendocrino” refleja que distintos sistemas hormonales participan en la condición.
Existen alteraciones en la comunicación entre el cerebro y los ovarios, disfunción de las glándulas suprarrenales y desequilibrios en hormonas relacionadas con el apetito, la saciedad, el estrés y el sueño, como la leptina, la grelina, el cortisol y la melatonina. Estas alteraciones pueden influir en el hambre, los antojos, la energía, el estado de ánimo, el sueño y la acumulación de grasa abdominal, aumentando la complejidad clínica del SMOP.
La resistencia a la insulina, la inflamación crónica, las alteraciones hormonales y la disfunción del sistema nervioso simpático elevan el riesgo de desarrollar prediabetes, diabetes tipo 2, obesidad, hipertensión, hígado graso, enfermedades cardiovasculares, depresión, fatiga crónica, hipotiroidismo y cáncer de endometrio. El nuevo nombre busca ampliar la conversación médica y permitir un enfoque más completo, considerando no solo los ovarios, sino todos los sistemas involucrados.
Un enfoque más integral para el SMOP
Si tienes diagnóstico de SOP, este cambio no invalida diagnósticos ni tratamientos previos. Lo que sí hace es abrir la puerta a evaluaciones más amplias que incluyan marcadores metabólicos, inflamatorios y hormonales, así como tratamientos más personalizados.
Como médico integrativo, funcional y nutricionista, el abordaje del SMOP requiere evaluar múltiples factores: resistencia a la insulina, inflamación, factores ambientales, disbiosis intestinal, alimentación, estrés, sueño y actividad física. El tratamiento no se limita únicamente a anticonceptivos o medicamentos que bloquean receptores androgénicos como la espironolactona. Cada paciente necesita una estrategia personalizada y multisistémica.

La alimentación mediterránea, rica en vegetales, legumbres, pescado y grasas saludables, puede ayudar a regular hormonas, mejorar la resistencia a la insulina y favorecer ciclos menstruales más estables.
La alimentación mediterránea —rica en vegetales, frutas, legumbres, pescado, aceite de oliva y cereales integrales— ha demostrado mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir la testosterona y favorecer una mayor regularidad menstrual en pacientes con SMOP. El ejercicio físico también cumple un rol central. Las guías internacionales recomiendan entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada más entrenamiento de fuerza. La actividad física mejora la resistencia a la insulina, disminuye los niveles de andrógenos, optimiza la composición corporal y contribuye a reducir síntomas depresivos.
El SMOP y la falta de sueño se retroalimentan. Los desequilibrios hormonales relacionados con los andrógenos, la insulina, el cortisol y la melatonina dificultan el descanso, mientras que dormir mal empeora la resistencia a la insulina, el apetito y los síntomas metabólicos. La ansiedad y la depresión, frecuentes en mujeres con SMOP, también afectan la calidad del sueño. Mantener horarios regulares, reducir alcohol y cafeína, hacer ejercicio y practicar técnicas de manejo del estrés puede ayudar a romper este círculo.
Bajo supervisión médica, algunos suplementos han mostrado beneficios en el manejo del SMOP. La Glycyrrhiza o regaliz, en dosis bajas, ha demostrado reducir los niveles de testosterona y el porcentaje de grasa corporal tras ocho semanas de uso. El black cohosh ha despertado interés por su potencial para mejorar la ovulación, los niveles de progesterona y las tasas de embarazo, especialmente combinado con clomifeno.

La berberina ha demostrado mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir niveles de testosterona y favorecer mejores resultados metabólicos en mujeres con SMOP.
La berberina también ha mostrado efectos positivos sobre la sensibilidad a la insulina, los niveles de testosterona, el perfil lipídico y la microbiota intestinal. Incluso, algunos estudios la comparan favorablemente con la metformina en mujeres con SMOP sometidas a fertilización in vitro.
Aunque el SMOP puede afectar la ovulación, la fertilidad y aumentar el riesgo cardiometabólico, recibir este diagnóstico no significa perder la posibilidad de sentirse bien o tener una vida saludable. Hoy existe más evidencia sobre cómo un enfoque integrativo, personalizado y multidisciplinario puede mejorar significativamente la calidad de vida y el pronóstico a largo plazo.
El cambio de nombre representa mucho más que una actualización médica. Es una oportunidad para comprender esta condición desde una mirada más amplia, dejar atrás estigmas y reconocer que el SMOP no define a una mujer.
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