Diez meses después de dejar el Ministerio de Educación, Marilú Martens analiza la convulsionada realidad de dicho sector en el Perú, y reflexiona sobre la necesidad de implementar políticas que fortalezcan la reforma educativa en el país y aseguren su continuidad.

Por Edmir Espinoza    Foto de Diego Valdivia

Hace pocos días, el exministro Idel Vexler comentó que en los últimos años “ha habido mucha ideologización en el Ministerio de Educación”. Más allá de sus declaraciones, ¿hasta qué punto el constante cambio de ministros en el sector ha ralentizado la reforma educativa en el país?

Creo que en Educación perdemos mucho el tiempo hablando de lo que dice uno y dice el otro. Pienso que lo que debemos ver es qué resulta, con qué avanzamos, con qué nos estancamos, y qué resultados nos han dado estas experiencias de una reforma educativa que se estuvo implementando durante años. Por eso creo que la educación del país debe obedecer a una política nacional, no a pareceres de quienes sean cabezas del sector en el momento. Porque, efectivamente, podemos ver que en los últimos dos años hemos tenido cuatro ministros, y si cada ministro viene con una idea nueva, con una solución distinta, se retrocede todo lo avanzado, y como país nos estancamos. Debemos tener una visión de país, de buscar una educación con calidad, con equidad, pertinente, y mirar en las experiencias exitosas para alcanzar objetivos. Ese es mi pensamiento y la línea que implementé desde que inicié mi gestión en el Minedu.

¿Cree que ciertas gestiones del Minedu han frenado el avance de la política educativa?

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Vivimos en un país muy convulsionado y, lamentablemente, cuando hay cambios de gestiones corremos riesgos. Sin embargo, y por ello mismo, es muy importante institucionalizar todas las intervenciones que contribuyen al desarrollo de la reforma educativa, a través de la construcción de políticas. Creo que, efectivamente, ha habido frenos. Pero también ha habido gestiones que han avanzado y que han seguido con la línea a partir de mediciones que ayudan a implementar mejoras en la reforma educativa.

El 17 de diciembre de 2016, Marilú Martens asumió como Ministra de Educación.

¿Cómo generar “candados” que garanticen la continuidad de la reforma educativa?

Creo que el mejor candado que podemos tener es el vivir la mejora de la implementación de intervenciones. Por experiencia, he visto que de pronto viene un ministro y dice: “Vamos a priorizar esto y dejamos de hacer aquello”. Creo que es un error. Porque si estamos viendo que hay cosas que están resultando, pues sigamos con ello. Cuando yo recibí el Minedu, recibí los resultados de una Evaluación Censal, y pudimos ver en qué podíamos mejorar. De esta forma, comenzamos a fortalecer ciertos campos que estaban desatendidos, pero sin dejar de apoyar aquellas intervenciones que estaban teniendo éxito.

Hace una semana, el SUTE suspendió la huelga de profesores convocada por el dirigente Pedro Castillo. ¿Cree justas las demandas de este sindicato?

Lo que ha pasado con esta huelga convocada por el señor Castillo es una muestra de su debilidad ante el magisterio. Fue acatada por menos del 5% a nivel nacional. Y la verdad es que de esto no se saca nada bueno, ni para el magisterio ni para los estudiantes. Creo que los intereses del señor Castillo son diferentes a los del resto de peruanos en cuanto a la mejora de la calidad de vida para nuestros estudiantes. Pienso que se han hecho evidentes las verdaderas intenciones de los dirigentes de esta huelga, que no ha tenido ningún avance y con la cual no han ganado nada.

Avances y pendientes

La implementación del enfoque de género en el Currículo Nacional ha generado polarización y posiciones encontradas. ¿Cómo lograr un consenso respecto a un tema tan sensible?

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Lograr el consenso de toda la ciudadanía es muy difícil. Definitivamente, como órgano rector, el Minedu debe escuchar a todas las voces, pero la rectoría de la implementación de un currículo nacional, de los materiales –bien o mal hechos– está en el Minedu, y debe hacerlo a partir del bien común. Sabemos que existen diversos movimientos colectivos que no están a favor de la implementación –tan necesaria– de un enfoque de género, pero nosotros no podemos desarrollar políticas pensando en pequeños grupos; tenemos que pensar en la educación para todos nuestros alumnos.

Usted asumió la cartera de Educación en un momento sumamente convulsionado, y luego de la abrupta salida del ministro Jaime Saavedra. En ese escenario, ¿qué avances se pudieron lograr desde su gestión?

Es verdad, tuve una gestión muy convulsionada desde el principio. Vivimos el fenómeno de El Niño en Piura, el rechazo de colectivos al enfoque de género en el currículo y una huelga nacional. Fueron episodios duros, pero se avanzó mucho, y eso es lo más importante de la gestión. Encaminamos el fortalecimiento de la educación técnica e iniciamos políticas tan importantes como la política de materiales, la política de educación rural, que es donde como país tenemos la mayor deuda, y la política de inclusión para personas con discapacidad. Lamentablemente, el tiempo no nos dio para hacer todo lo que queríamos, y creo que esa es mi frustración.

El Congreso, controlado por la mayoría fujimorista, censuró a Jaime Saavedra a finales del 2016.

Está también el tema de la educación superior y la acreditación de universidades que no cumplen estándares mínimos que garanticen una educación de calidad.

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Creo que debemos fortalecer la Sunedu en el licenciamiento y la supervisión, al igual que el Sinease, que es el órgano encargado de otorgar las acreditaciones de las carreras. Hoy se crean universidades desde el Congreso; ahora mismo hay una lista de universidades que quieren aprobar: universidades sin presupuesto, que no tienen la infraestructura necesaria. Entonces, sí, hay que fortalecer a la Sunedu, lejos de cuestionarla como la están cuestionando.