Miembros de una nueva generación de científicos y emprendedores, cuyos proyectos tecnológicos son considerados entre los más prometedores del país, cinco peruanos fueron nombrados Innovadores Menores de 35, durante una ceremonia celebrada el pasado 6 de diciembre.

ADOLFO VALDIVIESO

“El año pasado me gané una beca para ir a un programa que junta por diez semanas a gente de todo el mundo con proyectos interesantes, desde científicos e ingenieros hasta artistas y activistas, de la Singularity University, en Silicon Valley.  Al volver de ese viaje, que me cambió la visión para siempre, empecé Tullpi”, cuenta Adolfo. Este ingeniero físico de la UNI, que anteriormente ya había desarrollado un teclado para personas con discapacidad visual, entre otros proyectos, creó un sistema de juegos virtual que utiliza elementos de la realidad (como chapitas de botellas) y los transforma en objetos virtuales. “Por ahora, tenemos matemática, arte y música, pero a comienzos de este 2017 vamos a transformar libros físicos en digitales y a implementar un sistema para enseñar conceptos básicos de programación a través de objetos físicos”. Tullpi le valió a Adolfo, además, el reconocimiento de Innovador Social del Año.

LUIS FLORES

(Foto de Javier Zea)

Gracias a los biosensores, que utilizan organismos hackeados genéticamente, este pez robótico detecta elementos contaminantes en el agua, como el arsénico, y alerta en tiempo real. La innovación de esta propuesta, que Luis Flores desarrolló durante un diplomado en Biología Sintética ofrecido por la Universidad de Harvard y el MIT para la red de FabLabs a nivel mundial, consiste en haber logrado una convergencia entre un sistema mecatrónico y uno biológico en un mismo proyecto, que potencia las capacidades de ambas disciplinas.

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JORGE BADO

(Foto de Sanyin Wu)

Es el creador de MapSalud, una plataforma web y aplicación móvil que ofrece a los usuarios toda la información sobre la cobertura, según su plan de seguro de salud. La aplicación funciona desde junio de este año, y su corazón es un algoritmo que interpreta exactamente lo que busca el usuario, desde el horario de atención hasta el tipo de especialista que necesita; además, ofrece evaluaciones sobre los médicos y el servicio brindado. Actualmente, MapSalud está presente en varias empresas y Jorge ya ha solicitado la base de datos a la Superintendencia de Seguros de la Nación, para así poder llegar al grueso de la población asegurada del Perú.

ÁLVARO PEREYRA

Es el creador de CodePicnic, una plataforma en la que la meta final es que uno haga clic y tenga una aplicación en streaming (sin ocupar espacio en el disco duro), de manera que no haya necesidad de descargar nada. En su segunda recaudación, logró reunir 550 mil dólares, y se viene una tercera este año. “El sistema funciona en una granja de servidores. Cada vez que una persona quiere acceder a un software específico o un lenguaje de programación, se crea un entorno virtual con todo lo necesario para ejecutarlo en cuestión de segundos, sin necesidad de que el usuario instale nada en el ordenador desde el que accede”, explica Álvaro.

KATIA CÁNEPA

(Foto de Javier Zea)

Katia estudió Sistemas en San Marcos y decidió dedicarse a la investigación, la actividad que más la apasiona. Hizo una maestría en Mundos Virtuales, en Brasil y, a partir de esa experiencia, se dio cuenta de que también podía crear objetos en el mundo real. Luego, complementó sus estudios en la Facultad de Arte de la Universidad de Tokio. Fascinada con la habilidad de las tokiotas para colocarse pestañas postizas o maquillarse de manera llamativa en el metro, se le ocurrió agregar una funcionalidad más al maquillaje. “Beauty Technology”, el concepto que desarrolló y que abre un nuevo nicho en la tecnología wearable, consiste en dotar a elementos de belleza, como pestañas y uñas postizas o extensiones de cabello, con la capacidad de, por ejemplo, abrir puertas o grabar conversaciones con solo tocarse el pelo. Así lo demostró Katia durante una exposición tecnológica en Barcelona, en la que ganó el premio principal, al hacer levitar un dron con solo pestañear. Después de esto, Felipe Esteves, un joven campeón mundial de jiu-jitsu que quedó tetrapléjico debido a que sufrió un accidente mientras entrenaba, le pidió ayuda a Katia para realizar actividades cotidianas y ella desarrolló un sistema para atender sus necesidades especiales. “Hice un proyecto diferente, como una segunda piel con sensores que identifican el movimiento muscular. También funcionaba como un switch cuando se arrugan los pliegues al lado de los ojos, para activar la televisión. Hackeamos el control remoto para que pudiera cambiar de canal con los ojos”, explica Katia. El factor innovación y lo prometedor de su conjunto de proyectos han hecho que Katia sea elegida, además, Innovadora del Año.

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