Emilio Rodríguez Larraín Salinas pertenece a una larga estirpe de abogados que desempeñan, desde hace décadas, un papel protagónico en la jurisprudencia, la cátedra y el sector privado. Destaca también como presidente del directorio de empresas como el Banco Santander y Lan Perú, y como director de diversas firmas de capitales peruanos, chilenos y colombianos. Por ese roce que posee en diferentes escenarios, sus reflexiones no deben pasar desapercibidas en momentos de conflicto entre el Legislativo y el Ejecutivo, que podrían llevarnos a un inconveniente escenario de inestabilidad general. 

Siendo empresario, ¿qué opina de la crítica que se le hace a los productores nacionales que ingresarían pisco  peruano al mercado ­chileno con la denominación de aguardiente?

Es un camino equivocado que vienen recorriendo algunas marcas hace varios años, pero debemos entender la necesidad de estas empresas de ingresar al mercado chileno. Ingresar como aguardiente nos perjudica, pero los chilenos saben diferenciar entre un pisco peruano y uno chileno. Incluso uno es más barato y el otro es más caro, por ser considerado premium. Lo ideal sería salir juntos, peruanos y chilenos, a comercializar nuestros productos como un tipo de destilado diferente, pero, como están las cosas, lo veo difícil.

El nuevo ministro de la Producción, Pedro Olaechea, recién asume el cargo y ya lo van a citar por este caso. ¿Considera necesaria esa citación?

Citan a ministros por aquí, interpelan por allá… ¡No, pues! Nadie está para perder tiempo.

Emilio Rodríguez Larraín Salinas, en una de las oficinas del estudio que fundó su padre, Emilio Rodríguez Larraín Pendergast, destacado empresario de la aeronáutica comercial.

¿Cómo ve el rol de los empresarios en el sector público? Muchos esperan que trasladen sus habilidades empresariales al Estado, pero no siempre resulta tan fácil.

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Una cosa es ser un buen funcionario, otra, un buen político, y otra muy diferente es ser un buen empresario. No siempre vas a tener las tres cosas al mismo tiempo.

¿La gestión de Pablo de la Flor correrá el mismo peligro que la del empresario Julio Favre, quien estuvo al frente de la reconstrucción de Ica en un inicio?

Conozco mucho a Pablo. Es un destacado profesional en el ámbito privado, pero también ha sido un excelente político y funcionario público. Reúne estas tres condiciones que no son fáciles de encontrar, y que son claves para garantizar el éxito. Pero dependerá de qué tanto se sumen a su propuesta los gobiernos regionales y locales, y cuán dispuestos estén para trabajar.

El gobierno se ha trazado un plazo de cuatro años, pero casos de reconstrucción como los de Chile, Indonesia o Nueva Orleans, en Estados Unidos, tomaron más de una década, y contando con todos los recursos económicos. ¿El Ejecutivo peca de optimista?

Es verdad, las labores de reconstrucción después de un desastre toman muchos años. Creo que esto va a demorar más de cuatro años, pero, por lo menos en este plazo, se señalará con claridad el camino que debemos seguir. Estoy seguro de que en dos años empezaremos a ver obra pública, y eso también va a reactivar la economía.

En el caso de Chinchero, ¿el contrato estuvo mal hecho?

Como proyecto, es necesario. Al Aeropuerto Velasco Astete del Cusco llegan hasta cuarenta vuelos diarios, eso no es sostenible. Pero, en cuanto al contrato, el 22% de interés era una cifra inaceptable. Entiendo también que la adenda desnaturalizó un contrato de asociación público-privada a obra pública. Le tocará al ministro Bruno Giuffra ver cómo saca adelante el proyecto, con o sin Kuntur Wasi, pero se necesita definir un mejor proyecto de aeropuerto pensando en una segunda pista en menos de veinte años.

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¿Cómo quedará el sector privado  cuando, en las próximas semanas, a raíz del caso Lava Jato, salgan a la luz los nombres de empresarios?

No me preocupa. Si hay empresarios involucrados en actos de corrupción, que caigan. Que cuatro o cien amigos vayan a caer en desgracia… ellos se lo buscaron. Más me preocupa la inestabilidad que va a generar esa situación, porque, de un modo u otro, nos vamos a distraer de los temas importantes.

La posibilidad de que están involucrados tres ex presidentes no es poca cosa.

Estamos hablando de la posibilidad de tener presos a casi todos los ex presidentes vivos. Eso aviva los resentimientos y las ideologías radicales. Hay que estar atentos a lo que pase en las elecciones regionales de 2018. Se están generando fuerzas radicales en algunas regiones que buscan solo desestabilizar.

Por Luis Felipe Gamarra
Por Sanyin Wu

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