Estudio 6, la oficina que dirigen los arquitectos Paloma Valerga y Alonso Briceño, planteó en este proyecto distintas aperturas para lograr el ingreso de la vegetación de los alrededores y también para exhibir su elemento más escultórico: la escalera interior. Una casa smart con ventanas de piso a techo, control de temperatura y aprovechamiento de la luz natural.

Por Gonzalo Galarza Cerf / Fotos: Gonzalo Cáceres Dancuart

vegetacion en casa

La forma en L de la casa responde a un planteamiento eficiente para aprovechar un gran jardín interior y contrarrestar el impacto solar.

En los primeros trazos del proceso, apareció el ventanal de doble altura en el frente. Estudio 6 estaba enfocado en abrir la casa a esa vegetación privilegiada que tenía alrededor, y que la escalera principal se volviera parte esencial de la fachada. También surgió el enmarcado en perfiles de aluminio para dar escala y proporción al espacio interior. “Queríamos que parte
del recorrido hacia el segundo piso estuviera acompañado por la impresionante naturaleza que ofrece el entorno y la luz natural, que ingresa por el frente y los lados de este gran ventanal”, explican Paloma Valerga y Alonso Briceño.

Así, la vegetación se transformó en un elemento abrazador, que protege y resguarda, pero que también permite constatar de forma diaria la vida de ese otro universo, compuesto por la flora y fauna locales que se aprecian en ese gran parque poblado de árboles. “Teníamos un frente muy importante, y orientamos la casa hacia él. El dormitorio principal, family room y escalera cuentan con fantásticas visuales hacia el exterior”, dicen los arquitectos.

Gran ventanal de la fachada principal, enmarcado en perfiles de aluminio para dar escala y proporción al espacio interior, que crea la sensación de estar resguardado y protegido por la vegetación.

El diseño en L responde a un planteamiento eficiente para tener un gran jardín interior y contrarrestar el impacto solar. “Los interiores son muy iluminados. Con patios internos, terrazas y ventanas especiales, logramos dar luz natural a los ambientes y controlar su temperatura. La ubicación de la piscina hace que reciba sol la mayor parte del día”, explican.

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Valerga y Briceño habían trabajado años atrás con el cliente diseñando su casa de playa. “Está más bonita que la de Lima”, les dijeron, y les encargaron hacer esta nueva en la capital, en Camacho. Estuvieron con ellos desde la idea de mudarse, comprar un terreno, remodelar o construir de cero. Los acompañaron a ver casas y finalmente se decidieron por una que reunía muy buenas condiciones.

Vínculos y deseos

La madera, la vegetación y la iluminación natural y artificial imprimen calidez y comodidad a los exteriores de la casa. La piscina, aquí, se vuelve un elemento más de este paisaje natural.

“Los propietarios estaban haciendo la casa de sus sueños, siempre lo supimos”, dicen los arquitectos de Estudio 6. Dentro de sus principales deseos se encontraba una sala de usos múltiples en el semisótano, espacio generado al elevar el volumen para el estacionamiento. Desde allí, se puede acceder de forma directa a esta sala, pero también se puede llegar por la escalera principal, una pieza escultórica enchapada en madera sólida que, debido a su diseño, va anunciando poco a poco los espacios a los que conduce. Las luces indirectas marcan el camino retroiluminando los pasos y la baranda.

La lista de requerimientos también incluía una piscina de quince metros de largo y un sistema inteligente y automatizado para la seguridad, ventanas, temperatura y entretenimiento, para lo cual se contrataron los servicios de Smart House. “El cliente nos solicitó también un ingreso directo a la zona de la terraza sin tener que pasar por el interior. Una idea que quedó muy bien, ya que mientras vas  ingresando descubres espacios rodeados de vegetación”, cuentan.

casas

La escalera, hecha de concreto enchapada en madera, es una pieza escultórica que gira en los pisos, conectando los niveles de una manera armónica.

En ese primer nivel se hallan el área social, el dormitorio de invitados, la oficina, el gimnasio y la terraza principal con piscina y jardín. En el segundo, la zona privada con el family room y los dormitorios. Las celosías de madera con marcos negros aportan calidez y contraste y develan esas terrazas, transformadas en una suerte de miradores para contemplar el paisaje. Quizá esa sea la sensación que genera el proyecto: la de una casa que, por donde se transite, va estrechando sus lazos con la naturaleza.

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“Queríamos proponer una casa que tenga líneas claras y un concepto sólido. Que apenas la veas, entiendas que es un volumen, compuesto por varios elementos, pero que forman un todo. De la misma manera, queríamos que tuviera mucha personalidad, que se sienta fuerte pero elegante, moderna pero acogedora. El proyecto nos permitía ser más atrevidos con el uso de texturas y materiales, así que hicimos algo que no habíamos hecho antes. Sentimos que es el inicio de un lenguaje de expresión artística para el estudio en el que queremos ahondar”, confiesan Valerga y Briceño.

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