La pandemia ha cambiado, a la fuerza, la forma de enseñar y aprender. En medio de ello, el modelo educativo del aula invertida se presenta como una alternativa revolucionaria para los estudiantes y maestros.

Por Arianna Gonzáles

En 2014, gracias a los aportes de los docentes Jonathan Bergmann y Aaron Sams surgió el modelo educativo de aula invertida o flipped classroom.

Siete años después y tras una pandemia que ha sacado de las aulas a millones de niños, el modelo de Bergmann y Sans recobra importancia y se postula como una alternativa para afrontar la educación desde casa.

Cambio en el paradigma

Aula

El modelo educativo invertido propone que los estudiantes conozcan el tema antes de llegar a clase, a través de recursos como lecturas o videos.

Tal y como lo dice su nombre, el aula invertida consiste en variar las actividades que los estudiantes suelen realizar en clase, basándose en una distribución diferente de los tiempos de enseñanza y aprendizaje.

En el modelo actual, las sesiones de aprendizaje se usan para desarrollar contenidos propios de determinada asignatura y que, con ese conocimiento, los estudiantes realicen una tarea posterior a la clase.

En la propuesta del aula invertida el docente puede usar las opciones de aprendizaje para reforzar contenidos y realizar actividades de la mano del estudiante.

Contrario a ello, la metodología del aula invertida apunta a que los estudiantes aprovechen el tiempo anterior a la sesión en revisar contenido como lecturas y material audiovisual, para que con ello desarrollen alguna actividad complementaria durante la sesión de aprendizaje y bajo la supervisión del docente.

Así, se abren una infinidad de puertas a actividades didácticas entre alumnos y profesores y la interacción grupal entre compañeros de clases para la solución de determinadas actividades.

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Asimismo, permite a los docentes tener mejor control de cómo se ejercita en la práctica el contenido enseñado a sus alumnos y les atribuye una mejor capacidad en la distribución de recursos en la docencia sincrónica y asincrónica.

Aula revolucionaria

Diversos factores han influido para que la motivación de la mayoría de estudiantes se pierda.

La pandemia ha generado una caída en la calidad educativa de muchos colegios y universidades, que han tenido que adaptarse, casi sin preparación previa, a un nuevo sistema de enseñanza, con herramientas que, en muchos de los casos, no manejaban o lo hacían con dificultad.

Otros factores como la falta de equipos tecnológicos, problemas de conexión, el recibir las clases desde casa sin tener un ambiente exclusivo para estudiar y el negarles a los alumnos la posibilidad de convivir con sus compañeros se han convertido en los detonantes de la decadencia en la motivación estudiantil.

La propuesta del aula invertida genera mayor independencia en el alumno, lo cual trae consigo la motivación necesaria para participar activamente de las clases.

Teniendo en cuenta que tener una clase motivada es la mejor herramienta a la hora de enseñar, el aula invertida también surge como respuesta a ello, al brindar al alumno un enfoque integral que incrementa su compromiso e implicación.

Esto, crea a un alumno más motivado al iniciar las clases y, al mismo tiempo, revoluciona la educación virtual con numerosos beneficios entre los que resaltan la personalización en la enseñanza, que nace a raíz de que los alumnos conocen el tema antes de la clase.

Esta ventaja les permite hacer consultas más directas y mejor meditadas al docente, quien podrá evaluar en base a ellas, las dificultades de cada alumno antes de que, bajo su supervisión, realicen una actividad en el aula.

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Educación de primer mundo

Aula

Desde que se cerraron los centros educativos el año pasado la educación virtual ha significado un reto nunca antes visto.

Diversos estudios realizados en países europeos permiten deducir las posibilidades educativas que esta metodología ha tenido para la mejora de la enseñanza, sobre todo en un año donde la educación ha tenido que seguir adaptándose a la virtualidad.

Por ejemplo, en la etapa universitaria, la inclusión del aula invertida en el dictado de clases online ha contribuido a mejorar el aprendizaje y la atención del alumnado.

Aunque, a nivel educativo peruano aún quede un largo trecho por recorrer, toca mirar las alternativas que se manejan en otras partes del mundo para aprender de ellas y mejorar en el tiempo que nos queda con las escuelas cerradas y los estudiantes aprendiendo desde casa.

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