El politólogo del Centro Wiñaq enfatiza que el antivoto será un factor decisivo para definir al próximo presidente. Sostiene que es muy poco probable que Keiko Fujimori o Roberto Sánchez corran el riesgo de ser vacados por el Congreso en caso llegaran a gobernar.
Por: Rodrigo Chillitupa Tantas Fotografía: Víctor Ruiz
Roberto Sánchez y Keiko Fujimori disputan una segunda vuelta que se vislumbra reñida y cerrada. A raíz de este escenario polarizado muy similar a la elección del 2021, COSAS entrevistó a Franco Olcese, politólogo del Centro Wiñaq, quien advierte que el electorado tendrá el difícil reto entre escoger por continuar con el desastroso legado del expresidente Pedro Castillo o dejar atrás el antifujimorismo para darle una oportunidad a la lideresa de Fuerza Popular que pueda gobernar y así empezar un proceso de reconciliación nacional.
Tuvo que pasar más de un mes para conocer el resultado de la primera vuelta. ¿Proyectas que la segunda vuelta tenga un desenlace similar?
Esperaría que no volvamos a tener los mismos problemas: las irregularidades logísticas, el tema digital y más. Lo que sí apunta a esta segunda vuelta es que será muy cerrada. Las encuestas que han salido nos muestran un empate a nivel decimales. Y lo que vemos es gente con voto en blanco y pocos indecisos. Tendrá un final muy cerrado.
El castillismo tuvo un gobierno desastroso, pero uno de sus exministros como Roberto Sánchez está en el balotaje final.
Lo mencionado es una interpretación de una parte de la población. Pero hay otro sector de la población que no considera que fue un mal gobierno, sino que deseo hacer las cosas y no lo dejaron. Para que veas que una mitad de la población considera que a Castillo le dieron un golpe de Estado, no que él dio un golpe de Estado. O que todos los hechos de corrupción son falsos. Entonces, lo que ven es a una izquierda que no le dejaron gobernar. Quieren que el mismo representante, alguien de ese sector, pueda llegar al gobierno nuevamente y que sí pueda ejecutar lo que supuestamente no le dejaron hacer.
Y Keiko Fujimori disputa por cuarta vez una segunda vuelta pese al desgaste político de los últimos años.
Lo que pasa es que Keiko llega porque tiene una diferencia a todos los otros candidatos de derecha. Es una derecha claramente popular y con presencia territorial. Eso no lo tienen los demás. Mira a López Aliaga que solamente ganó en Lima Metropolitana. Esa diferencia y capacidad que tiene el fujimorismo para ser territorialidad es lo que hace esté en la segunda vuelta.
¿Qué lectura tienes que sacaron menos del 20%?
Sánchez está con menos intención de voto que Pedro Castillo. Y eso se explica porque es un candidato menos atractivo que el expresidente. Castillo tenía muchas condiciones como candidato. Era provinciano, profesor, rondero y hombre de familia. Sánchez no tiene esas condiciones. Es una persona de Lima y hasta se podría considerar pituco porque vive en San Borja. Además, es congresista y fue ministro. Entonces, un perfil muy distinto. Por otro lado, Keiko ha tenido una muy buena campaña en primera vuelta desde el punto de vista que, tomando todas las limitaciones a las que se enfrenta, logró crecer poco a poco su intención de voto y disminuir su antivoto.

Keiko Fujimori llega a su cuarta segunda vuelta consecutiva.
¿A qué factores se debe la reducción del antivoto?
En la campaña electoral del 2021, el 72% de antivoto que Keiko tenía fue igual al inicio y al final. No consiguió bajar su antivoto. Ahora, en esta campaña, sí lo logró e hizo un buen trabajo. El otro factor es el cambio del padrón electoral. El padrón electoral tiene jóvenes que van entrando y tiene gente mayor que va saliendo. Los jóvenes que van entrando son menos antifujimoristas que los que van saliendo. Los que van saliendo sí han tenido una experiencia, un antifujimorismo mucho mayor que los que están entrando. Entonces, lentamente, ese antifujimorismo está disminuyendo.
Si Keiko llega a gobernar, ¿se cerraría un ciclo de división entre fujimorismo versus antifujimorismo que venimos desde el 2011?
Cambiaría la división. Se mantendría un nivel del antifujimorismo Hay muchas de las acusaciones que se le hacen al fujimorismo que van a quedar fuera, seguramente aparecerán unas nuevas, pero el sentimiento antifujimorista va disminuir y tendrá un grupo importante. La pregunta es qué tanto antifujimorismo va a haber en las siguientes elecciones, si Keiko postulando llega a ser presidenta.
¿El fujimorismo de Keiko tendría el mismo desenlace de los partidos que, tras tomar el poder, terminan por desaparecer?
El resultado dependerá mucho de cómo el fujimorismo logra posicionar su gestión. La población podrá interpretarla como una continuidad o para calificarla como buena o mala.
O reivindica el legado del padre o termina por arruinarlo.
La comparación va a ser de todas maneras completamente clara. Vamos a tener esa comparación. Los retos son muy distintos, pero también los atributos se podrían cambiar por los ataques o los pasivos políticos que tiene el fujimorismo. Que tanto se enfrentó, por ejemplo, a la inseguridad, la extorsión y la minería ilegal. Estos tendrían más relevancia que los triunfos de antes como la lucha contra del terrorismo y la hiperinflación. En todos los espacios sociales tenemos un caos económico, social, político y de inseguridad. Entonces, esa promesa del orden, no sé hasta qué punto la gente le va a creer, pero sí me parece que es un buen diagnóstico de que la sensación de la opinión pública es que estamos en una situación de caos que necesita ser resuelto.

Antauro Humala al lado de su aliado Roberto Sánchez de Juntos por el Perú.
Un aspecto clave también es saber los equipos técnicos en ambos lados.
Una de las grandes dudas es justamente con respecto a los cuadros. ¿Quiénes son los cuadros? No te digo solamente los cuadros de Keiko, quien no los han presentado todavía, y Roberto Sánchez que tampoco se sabe mucho. Lo que sí es cierto es que el electorado no sabe con quién van a gobernar cada uno. Tenemos que pensar en el escenario central que cualquiera de los dos se quedaría los cinco años.
Pero las dos opciones vienen con pasivos. Sánchez por Antauro Humala y Keiko por la inestabilidad política de la última década.
No estoy tan de acuerdo con que Keiko haya podido gobernar. Puede que haya tenido influencias, por supuesto y no me cabe la mejor duda, pero que gobernara es muy distinto. Decir ‘gobierno desde el Ejecutivo’ tiene otro incentivo que decir ‘gobierno desde las sombras’. Y con respecto a Roberto Sánchez y Antauro, el tema es cuánta gente sabe que el candidato presidencial de Juntos por el Perú es congresista o un representante de la izquierda radical. Hay mucha gente que no lo sabe. A principios de abril, una encuesta arrojaba que el 30% no sabía quién era Roberto Sánchez.
¿Ninguno resultaría vacable?
Ninguno de los dos podría llegar a tener los votos suficientes para un cambio constitucional y mantener el poder, pero también el umbral de supervivencia ahora es mejor para los dos candidatos. Poniéndonos en el caso de Sánchez tiene veintitrés aliados de izquierda en el Senado y cincuenta y seis en la Cámara de Diputados. Él tendría que perder en su conjunto unos diecisiete aliados en ambas cámaras. El fujimorismo tendría veintidós y con Renovación Popular serían como treinta el Senado. Con eso estaría salvado. Tendrían que perder mucho de sus aliados para que puedan ser vacados.
¿No habría mayor inestabilidad en un gobierno de Sánchez porque en el Parlamento no tiene mayoría?
Efectivamente, ahí depende de la muñeca política de Roberto Sánchez. Creo que lo van a dejar gobernar, pero tendrá que hacerlo con el castillismo, Antauro, JP y los independientes que se han sumado. Él va a tener que hacer un gobierno completamente de izquierda para poder sobrevivir. Ahora, Sánchez rechaza la Hoja de Ruta porque es un concepto que está asociado a Ollanta Humala. Ellos están entendiendo que moderarse es un error. Con la coalición de fuerzas que tiene en diputados y senadores, no se ve ningún incentivo para que él se pueda moderar. Y si se modera, perdería el voto del sur, ¿no?

La elección de la segunda vuelta será este domingo 7 de junio.
¿Observas que haya endose de votos de Nieto, Álvarez o Belmont hacia alguna candidatura?
Difícil porque los liderazgos son muy lentos. Definitivamente ayuda cuando un candidato se pliega, pero eso necesita un nivel de liderazgo que ninguno de los que han participado tiene. Y además tampoco veo mucha disposición de ellos por trasladar su voto a alguien.
¿Y un porcentaje de electores de López Aliaga irían a Sánchez o Keiko?
El hecho que la campaña haya sido más corta ya beneficia a Roberto Sánchez. Y el tipo de mensajes contra Keiko que López Aliaga lanzó también le perjudican su posición. Entonces, en ese sentido, él sí está jugando activamente en contra de la candidatura de Keiko. López Aliaga sí tiene la capacidad de endosar alguna parte, por lo menos de su voto. Dice que el fraude ha sido del fujimorismo hacia él y, por eso, tiene palabras hostiles contra Keiko.
¿La discusión de la continuidad o cambio del modelo económico será el punto trascendente en esta segunda vuelta?
El modelo económico puede mantenerse, pero desde adentro se puede erosionar muchísimo. Es el peligro principal. Desde el gobierno, hay muchas cosas que se pueden hacer sin necesidad de cambiar el modelo económico. Poner restricciones para la generación de empleo formal. Por ejemplo, lo que hizo la Agenda 19 en el gobierno de Pedro Castillo. Se puede empoderar a la minería ilegal, hostilizar la inversión privada con las instituciones del Estado, parar la infraestructura y la construcción de obras públicas, llenar el aparato estatal con gente incompetente, apelar al populismo y a la farra fiscal. Sacar normas que finalmente impactan en la caja del Estado. Para esas cosas no necesitan al Congreso. Puedes hacerlo.
¿No crees que el próximo Parlamento sea más poderoso que el Ejecutivo?
Dado que el Congreso va a estar tan entrampado, creo que lo que tenemos que estar discutiendo es si el presidente sigue siendo poderoso. Todo el mundo está hablando de un Congreso superpoderoso. Sí, es más poderoso, pero el Ejecutivo sigue teniendo una gran capacidad. Además, se está perdiendo totalmente de vista la Cámara de Diputados, donde se hace la fiscalización política. El Senado siempre es importante para la bicameralidad.

El Congreso de la República aprobó un dictamen que eleva las penas por maltrato animal e incorpora nuevos agravantes por actos de crueldad. (Crédito: Congreso de la República)
¿Debería discutirse una nueva reforma electoral para evitar una gran cantidad de partidos?
Es que ya se dio. ¿Sabes cuál es el punto clave acá? Hay partidos que han perdido su inscripción. Solamente seis han sobrevivido. Todos los demás han perdido su inscripción. Esos pueden participar en las regionales. Normalmente, el primero de enero, ganan o pierdan, estos que han perdido su inscripción van a quedar fuera. Van a quedar fuera de verdad o van a judicializar. Harán algo para quedarse. Si ellos se quedan, lo que vamos a tener es nuevamente un montón de partidos, decenas de partidos políticos postulando en las próximas elecciones.
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