Muy cerca del extremo norte de la península de Malaca, o malaya, con Sumatra a Occidente y Tailandia a tiro de piedra, Langkawi es un verdadero paraíso tropical rodeado de un mar color esmeralda. Se trata de un archipiélago de 99 islas, de las cuales solo tres están habitadas. La principal de estas es la epónima isla de Langkawi. Todas se encuentran formadas por pintorescas plantaciones de arroz, vertiginosas montañas de arenisca, jungla impenetrable y un ecosistema único de manglares. El archipiélago cuenta con el Kilim Karst Geoforest Park, el primer parque geológico en el Sudeste Asiático nombrado por la Unesco Patrimonio Natural. En esta zona, concretamente en la playa de Pantai Kok, se filmaron algunas escenas del filme “Anna and the King”. Además de pasear por la playa, un highlight de la visita al archipiélago son los manglares, donde podrás descubrir todo tipo de fauna y flora exóticas. Para muchos, la parte más bonita de la isla principal es su esquina noroccidental, con valles profundos y caletas escondidas y donde se encuentra The Datai Hotel, uno de los mejores hoteles del archipiélago.

La elegante marina de Kedah.

La elegante marina de Kedah.

Muchos afirman que Langkawi es lo que fueron Bali y Phuket hace cuarenta años, y no les falta razón. Si atraviesas esta isla en carro, verás pueblos somnolientos, casitas bajas con sus verandas, chanchos gordos y felices, y perros adormecidos por el calor. Ni un afiche de Coca-Cola a la vista, y menos un Starbucks. Es el lugar perfecto para recargar las pilas. Para que te hagas una idea de lo fuera del radar que está, Charlize Theron estuvo unos días hace poco, y nadie la reconoció.

Una mezquita en la isla grande.

Una mezquita en la isla grande.

En esta isla, la selva más impenetrable –donde el hombre parece no haberse adentrado en milenios– llega hasta el mismo borde del mar. Las carreteras están casi desiertas, y el mayor tráfico que puedes encontrar son un par de bicicletas, una fila de monos o una búfala que se ha perdido por el camino (búfalas, por cierto, de cuya leche se extrae una de las mozzarellas más deliciosas del planeta).

Gunung Machinchang, en Pantai Kok.

Gunung Machinchang, en Pantai Kok.

Para los que estén acostumbrados a paraísos más decadentes, quizá llame la atención que en Langkawi no se pueda comprar alcohol, excepto dentro de los hoteles y alguna tienda de turistas. Y es que no hay que olvidar que Malasia es un país musulmán, con costumbres profundamente arraigadas. Y eso es precisamente parte del encanto. Los isleños son una gente encantadora, sencilla y genuinamente amigable: una rareza para los occidentales, donde todo sucede tan deprisa.

Un plato de Nyonya, combinación de influencias chinas y malayas.

Un plato de Nyonya, combinación de influencias chinas y malayas.

Langkawi en malayo significa ‘la tierra de los deseos’. Esta remota región fue una vez refugio de piratas. Durante siglos, comerciantes musulmanes llegaban a bordo de navíos tailandeses e indonesios. También caían marineros árabes, indios y hasta portugueses. Eso permitió que, aunque el islam es la religión oficial, florecieran pequeñas comunidades hinduistas y budistas. Hasta hace cincuenta años, no había carreteras, ni colegios ni electricidad.
Pese a todo, hay aspectos de la isla que apuntan a una definitiva sofisticación. Uno de ellos es la marina, muy bonita, pintoresca e impecable. Si te animas a hacer algo “turístico”, la mejor opción seguramente sea tomar el teleférico de Langkawi, que te llevará al famoso Sky Bridge. Cuentan que el puente, que parece flotar en el aire, fue construido para que el viajero pudiera captar la inmensidad del paisaje: un centenar de islas verdes que salpican un mar esmeralda.

Un paisaje de ensueño en  la playa de Langkawi.

Un paisaje de ensueño en la playa de Langkawi.

El teleférico que te lleva al Sky Bridge está situado en medio de un parque con mucho encanto. Hay varias tiendas que venden artesanías, pero no existen las presiones de otros lugares turísticos.

Pese a todo, este relativo subdesarrollo, que permanece intacto, hace que esta isla sea uno de los secretos mejor guardados del Sudeste Asiático. El momento para ir es ahora.
CÓMO LLEGAR
KLM vuela de Lima a Singapur vía Ámsterdam. Desde ahí, existen vuelos directos al Aeropuerto Internacional de Langkawi. Otra opción es volar desde Kuala Lumpur, la capital malaya, que tiene más frecuencias.
DÓNDE DORMIR
The Andaman, a Luxury Collection Resort. Situado en la isla principal, este hotel miembro de la cadena Luxury Collection está en un entorno privilegiado, entre una selva tropical de diez millones de años y la bahía de Datai, con su arrecife de coral de 8 mil años de antigüedad.
The Datai. En este hotel, miembro de la prestigiosa cadena Leading Hotels of the World, cada habitación, suite y villa está rodeada por jungla y ofrece, desde sus verandas, vistas impresionantes del mar de Andaman. El lugar perfecto para nutrir cuerpo y alma.

Texto: José María López de Letona