Fatiga, pérdida de energía, menor deseo sexual y cambios físicos pueden estar relacionados con el descenso progresivo de testosterona. Expertos explican los síntomas, riesgos y tratamientos disponibles para la salud hormonal masculina.

Por Micaela Simón

Durante años, el concepto de “andropausia” se instaló en el lenguaje cotidiano como un equivalente directo de la menopausia. Sin embargo, desde la medicina, esta analogía resulta imprecisa. “El término correcto es déficit de andrógenos del envejecimiento masculino o hipogonadismo tardío del varón”, explica el urólogo andrólogo Edwin William Reyes Alpaca, de la Clínica Delgado y el Hospital Emergencias Grau.

El urólogo andrólogo Edwin William Reyes Alpaca, especialista de Clínica Delgado y Hospital Emergencias Grau, explica por qué la llamada “andropausia” no es equivalente a la menopausia femenina.

Esa diferencia redefine la manera en que se entiende este fenómeno. Mientras la menopausia marca un cambio hormonal claro e identificable, en el hombre la disminución de testosterona suele ser gradual, silenciosa y difícil de detectar. “El hombre no tiene cómo darse cuenta fácilmente. Puede estar atravesando este déficit sin diagnosticarlo”, añade el urólogo andrólogo Máximo Lazo Núñez.

 

Instituciones como Harvard Medical School y Mayo Clinic coinciden en que los niveles de testosterona comienzan a disminuir aproximadamente un 1% anual a partir de los 40 años.

Señales de testosterona baja

El déficit de testosterona puede afectar la energía, la masa muscular, el estado de ánimo y el deseo sexual. Entre los síntomas más frecuentes aparecen fatiga persistente, aumento de grasa abdominal, menor rendimiento físico, alteraciones del sueño, baja libido y dificultades en la concentración. Muchos hombres también reportan irritabilidad, desmotivación o cambios en el ánimo, síntomas que suelen confundirse con estrés o envejecimiento normal.

Estudios publicados en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism han relacionado los niveles bajos de testosterona con mayor riesgo de síndrome metabólico, pérdida de densidad ósea y enfermedades cardiovasculares.

Tratamientos para la testosterona baja

Hoy existen distintas alternativas para tratar el déficit de testosterona. Entre las más recomendadas por guías médicas internacionales, como las de la Endocrine Society y la American Urological Association, figuran los geles o sachets transdérmicos de uso diario.

La testosterona comienza a disminuir cerca de un 1% anual desde los 40 años, un proceso progresivo que puede afectar energía, masa muscular, ánimo y deseo sexual.

Estos productos se aplican sobre la piel y permiten una absorción progresiva con niveles hormonales más estables. Dentro de este grupo destacan marcas como AndroGel, Testogel y Tostran.

También se utilizan inyecciones intramusculares mensuales o trimestrales, valoradas por su practicidad y efecto prolongado. Entre las más conocidas figuran Nebido, Aveed y Depo-Testosterone. Estas suelen indicarse en pacientes que prefieren aplicaciones más espaciadas. Existen además formulaciones por vía oral, como Jatenzo y Kyzatrex, aprobadas en Estados Unidos para casos seleccionados, aunque requieren un seguimiento clínico más estricto.

A ellas se suman los implantes subcutáneos, conocidos popularmente como “chips hormonales”. Entre los más reconocidos figura Testopel, elegido en algunos casos por su comodidad y duración.

Evaluaciones y riesgos antes de iniciar terapia hormonal

El tratamiento debe individualizarse según la edad, síntomas, antecedentes y resultados hormonales de cada paciente”, explica el Dr. Lazo. En el caso de los implantes, añade que en hombres suelen colocarse entre cuatro y seis microdispositivos por aplicación, diseñados para liberar la hormona de manera progresiva durante varios meses.

El urólogo andrólogo Máximo Lazo Núñez detalla los síntomas silenciosos del déficit hormonal masculino y las nuevas terapias disponibles para tratarlo.

Antes de iniciar cualquier tratamiento, los especialistas recomiendan una evaluación integral que incluya perfil lipídico, niveles hormonales y marcadores como el PSA (antígeno prostático específico), además del descarte de tumores o cánceres hormonodependientes.

Junto con las terapias médicas, también crece el interés por suplementos naturales promocionados como potenciadores hormonales. Entre los más conocidos están la maca negra y el Tribulus terrestris, asociados popularmente con más energía, deseo sexual y rendimiento físico.

También destacan la ashwagandha y el fenogreco, ingredientes que la revista científica Advances in Nutrition relaciona con aumentos modestos de testosterona o mejoras en el bienestar sexual, aunque la evidencia científica sigue siendo limitada y variable.

Geles transdérmicos, inyecciones de larga duración e implantes hormonales figuran entre los tratamientos más utilizados actualmente para el déficit de testosterona masculino.

El envejecimiento no se puede prevenir, pero sí podemos disminuir sus consecuencias”, concluye el Dr. Reyes. En un contexto donde la salud hormonal masculina sigue siendo poco explorada, el descenso progresivo de testosterona abre una nueva conversación sobre bienestar, prevención y envejecimiento masculino.

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