La obsesión por perfeccionar el cuerpo humano encontró una nueva frontera en internet. Entre péptidos experimentales, testosterona, esteroides y fármacos, el fenómeno del looksmaxxing impulsa a miles de jóvenes a modificar su apariencia mediante la autoexperimentación.
Por: Alessia Carboni
Durante siglos, la humanidad buscó un elixir capaz de detener el tiempo. En 2026, ese «pócima milagrosa» se vende como un stack: una combinación de péptidos, testosterona, NAD+, oxandrolona y otras sustancias que circulan entre TikTok, Discord y foros obsesionados con la optimización física.
Las instrucciones llegan en videos de menos de un minuto. ¿Cómo afinar la mandíbula? ¿Cómo acelerar el metabolismo? ¿Cómo convertir el cuerpo en una versión más eficiente de sí mismo? El fenómeno tiene nombre: looksmaxxing. Su lógica consiste en tratar el cuerpo como un proyecto de ingeniería biológica, diseñado para acercarse a un ideal físico casi matemático, modificando musculatura, rasgos faciales, composición corporal y procesos hormonales.
La figura más visible del movimiento es Braden Peters, un streamer de 20 años conocido como “Clavicular”, que convirtió esa obsesión en un negocio. A través de un curso llamado «The Clavicular System» (con un costo de US$ 39 mensuales) promete “transformaciones que cambian la vida”, y lo que define como “alta dimorfia”, una estética hipermasculina llevada al extremo.

El looksmaxxing convierte el cuerpo en un experimento obsesionado con juventud, masculinidad y perfección física.
La obsesión por los suplementos
Todo stack, como llaman a sus rutinas personalizadas de sustancias, empieza con suplementos. Por ejemplo, Peters sostuvo que consumía melatonina para dormir, L-glutatión como antioxidante para proteger el hígado y NAD+ inyectable, una coenzima popular en medicina regenerativa asociada a mejoras en salud celular y claridad mental.
Estas , vitaminas, antioxidantes o compuestos para “optimizar” energía y sueño funcionan como una puerta de entrada antes de experimentar con otros fármacos más agresivos. La estética del wellness ayuda a suavizar esa transición, muchos de estos productos se presentan con lenguaje científico, branding minimalista y promesas de longevidad, enfoque mental o rendimiento físico.
El auge del NAD+ resume bien esa estética. En los últimos años, la molécula se convirtió en una de las obsesiones más visibles del wellness global, impulsada por clínicas de longevidad, biohackers e influencers que la relacionan con energía, recuperación y envejecimiento saludable. Publicaciones como Vogue y National Geographic documentaron cómo pasó de nichos de biohacking a convertirse en un símbolo aspiracional de la cultura longevity.
Pubertymaxxing: intervenir la biología antes de que «cierre la ventana»
Peters contó que empezó a tomar testosterona a los 14 años porque quería llegar a sus objetivos «de la manera más eficiente posible». Lo llamó pubertymaxxing: intervenir hormonalmente la pubertad para maximizar altura y masa muscular antes de que el cuerpo deje de responder. La pubertad natural, en su lógica, es simplemente ineficiente.
A los 17, ya consumía Masteron (drostanolona propionato), un derivado de testosterona que provoca cambios masculinizantes como crecimiento de vello y voz más grave, pero también acné, piel grasa y pérdida de cabello. Más adelante incorporó Anavar (oxandrolona), un esteroide anabólico que en medicina se usa para recuperar masa muscular tras cirugías graves. La DEA estadounidense advierte que su uso puede causar reducción testicular, desarrollo de tejido mamario masculino e infertilidad. En 2025, el propio Peters reconoció que probablemente ya era infértil.

El auge del looksmaxxing revela una generación que ya no acepta la biología natural y busca “optimizar” cada aspecto del cuerpo.
Fármacos para combatir los efectos de otros fármacos
El looksmaxxing funciona como una cadena: cada sustancia genera efectos secundarios que se «tratan» con otra sustancia. Peters usa dutasteride y minoxidil para contrarrestar la caída de cabello que generan los andrógenos, nebivolol (un betabloqueador) para bajar la presión arterial, y Accutane (isotretinoína oral) para el acné.
También ha mencionado consumir D-metanfetamina farmacéutica para suprimir el apetito. Su aclaración: aunque es químicamente idéntica a la metanfetamina cristalina, «no es la meth de la calle».

El “pentastack” mezcla ketamina, Adderall y otras sustancias para potenciar transmisiones en vivo dentro de comunidades looksmaxxer extremas.
Péptidos: la categoría más confusa —y peligrosa— del movimiento
El boom de medicamentos como Ozempic abrió las puertas a una nueva generación de sustancias que prometen pérdida de peso, regeneración celular y mejoras físicas aceleradas. Los primeros péptidos fueron rigurosamente testeados y aprobados por la FDA. Los nuevos, en su mayoría, circulan sin regulación. Un experto consultado por New York Magazine estimó que alrededor del 30% de los péptidos analizados para clientes estaban contaminados o adulterados.
Peters usa retatrutide, una sustancia experimental con un efecto similar al Ozempic sobre receptores relacionados con el apetito, todavía en etapa de evaluación de seguridad. También menciona el GHK-Cu, un péptido de cobre asociado al rejuvenecimiento de la piel, y el Melanotan II —conocido como la «Barbie drug»— que permite broncearse sin exposición solar. Este último fue vinculado en estudios médicos a casos raros de rabdomiólisis, una peligrosa degradación muscular, y priapismo.
Avorn fue tajante al respecto: el hecho de que la FDA haya avalado péptidos como Ozempic no implica que otras sustancias de la misma categoría sean seguras. «En 30 años, la gente va a mirar atrás y ver este período como un punto muy bajo de la automedicación», afirmó.

Desde Ozempic hasta Melanotan II, los péptidos se volvieron la nueva obsesión estética de internet y el wellness extremo.
El pentastack: drogas para transmitir en vivo
La versión más extrema de esta cultura no tiene que ver con la apariencia, sino con el rendimiento en pantalla. El streamer australiano conocido como Androgenic reveló el llamado pentastack: la combinación de cinco sustancias que consume mientras hace streams. La lista incluye Adderall, dextrometorfano, pregabalina, BDO y ketamina.
Algunas tienen usos médicos reconocidos. El BDO, en cambio, es directamente un solvente industrial que puede imitar los efectos sedantes del GHB —conocido como «roofies«— y provoca convulsiones, pérdida de conciencia, coma y, en casos graves, la muerte, según la DEA.
Androgenic estaba junto a Peters el día de su presunta sobredosis en vivo. Lejos de retractarse, salió a defender su consumo argumentando que el alcohol —socialmente aceptado— es igual de tóxico.

El auge del looksmaxxing revela una generación que ya no acepta la biología natural y busca “optimizar” cada aspecto del cuerpo.
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