Cuidar la piel en invierno es imprescindible, especialmente en un clima tan particular como el de Lima, pues esta se torna sumamente sensible en estos tiempos. En muchos casos, puede llegar a deshidratarse y resecarse profundamente.  Y es que el frío, los cambios de clima, el viento y la humedad afectan a nuestra piel, por ello es importante proporcionarle cuidados especiales en el día a día.

A continuación, 7 consejos para sobrevivir los meses de invierno con una piel impecable y radiante:

1 .Conoce tu piel y encuentra un perfecto hidratante

Actualmente existe una amplia variedad de cremas para todo tipo de piel, sin embargo las verdaderamente efectivas son pocas. Lo primero es identificar el tipo y la edad de la piel, luego se trata de encontrar una crema que incluya antioxidantes naturales como las vitaminas E y C, unos de los hidratantes más poderosos que ayudan a mantener el agua en la piel.


2. Mantén las temperaturas bajo control

Los cambios de temperatura de Lima son muy perjudiciales para la piel. Al caminar por la calle, el frío y la humedad afectan directamente la cara y las manos; y cuando entramos a cualquier establecimiento, el calor natural y el ambiente seco causan resequedad inmediata. Debes tratar de estar en sitios con temperaturas entre 20-21 grados o tener siempre una  crema hidratante a la mano.


3. Cuídate de los cambios de clima

Aunque la mayoría de los días de invierno destaquen por la ausencia del sol, la realidad es que sus efectos siguen efectuando daños en la piel, especialmente en aquellos días que nos agarra desprevenidos.  Por eso es indispensable usar siempre un filtro solar (mínimo FPS 30+) para aplicar en las zonas expuestas: manos, cuello y escote. Si se tratara de una piel afectada por operaciones o algún tratamiento láser, la protección deberá ser mayor de FPS 50+.

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4. Reduce los largos baños calientes

Por más agradable que sea entrar en calor con una ducha bien caliente, esto es muy agresivo para la superficie cutánea, ya que elimina sus aceites naturales que actúan como una capa protectora para mantener la hidratación. Además es muy importante no abusar del uso de esponjas gruesas, pues pueden causar el mismo daño.