A solo 20 minutos de la ciudad de Ica se puede encontrar dos aspectos esenciales para pasarla bien en familia: diversión para los niños y el relax que necesitan los padres. Además de estas placenteras actividades, en el Hotel Viñas Queirolo se puede encontrar un radiante sol todos los meses del año, un lujo tan escaso en otros sitios, que se convierte en el aliado perfecto de las más de 500 hectáreas de viñedos que reciben a todos los que llegan hasta el lugar.

1 El hotel cuenta con espacios abiertos, ideales para que los más pequeños corran y se diviertan. Un guiño a los juegos de antaño, como las escondidas o chapadas, que en la actualidad solo son posibles en lugares seguros como este. Como si fuese poco tener una, hay tres piscinas: una para adultos y momentos de relax, otra compartida con los niños y una temperada para los más pequeños, que puedan correr y tirarse a la piscina sin preocuparse de molestar a los mayores.

Además, existe un área destinada a la recreación, compuesta por un enorme árbol en el centro, listo para que puedan treparse en él, un par de sapitos y un trampolín. También cuenta con mesas de pimpón, billar, hockey, juegos de mesa como Pictionary o Dominó, y muchas cosas más.

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Adicionalmente, hay una persona que lidera diversas actividades como sesiones de minichef, pintado de polos o proyección de películas. Pero eso no es todo. Si se prefiere el deporte, hay una cancha de tenis y, para los que gustan del running, hay rutas de hasta 8 kilómetros. Para los paseos en bicicleta solo se necesita bloqueador solar, y existen muchas posibilidades de que alrededor del paradisíaco lugar se dejen ver búhos y otras aves en su estado silvestre.piscina-nueva-5404Para los padres que se hospedan, y sin costo adicional, el Hotel Viñas Queirolo ofrece tours guiados por la sommelier, que comienzan con un paseo por los viñedos y la explicación del proceso de la vid, siguen con visitas a la planta de elaboración, y terminan en el mirador, con los asistentes compartiendo un espumante mientras disfrutan del atardecer. Por la noche, se puede ser parte de una sesión de cata y disfrutar de las propiedades sensoriales producidas por las características del lugar, o, si se prefiere, el bar Intipalka, abierto hasta las dos de la madrugada, es el lugar preciso para departir con los amigos.