Entusiasmados por lo que habían visto de la Colección Jan Mulder, Darius Himes y Denise Ratinoff visitaron Lima para promover el coleccionismo de fotografía en nuestro medio, convencidos de que se trata más que de un negocio, de un arte y una pasión.

Por Carlo Trivelli Foto de Javier Zea

A pesar de ser la cabeza internacional del Departamento de Fotografía de Christie’s, Darius Himes está convencido de que se mueve en un mundo pequeño. “No deja de ser sorprendente que venga a Lima por primera vez y me encuentre entre amigos. Edward Ranney, por ejemplo, es el fotógrafo que hizo conocida la fotografía de Martín Chambi en Estados Unidos. Es todo un pionero. Y resulta que no es solo un buen amigo mío, sino que es un viejo conocido de todo el equipo del Centro de la Imagen aquí en Lima. Y, por si fuera poco, aquí mismo –señala a la mesa que tiene enfrente, en la sede de la Colección Jan Mulder, en Miraflores– hay un portafolio suyo”.

Y es que, a pesar de que la fotografía, como medio de creación de imágenes, ha tomado el mundo por asalto desde su invención en el siglo XIX, la comunidad que se reúne en torno a la fotografía artística (fotógrafos, curadores, coleccionistas, estudiosos…) ha sido siempre, como dice Darius, un mundo pequeño. Pero eso está por cambiar o, mejor dicho, ya está cambiando: el mundo de la fotografía artística está creciendo exponencialmente y eso, para alguien que trabaja en la casa de subastas más prestigiosa del mundo, es una buena nueva que hay que difundir por el mundo.

Denise Ratinoff, directora de la Oficina Regional de Christie’s para Chile, Perú y Ecuador, y Darius Himes, cabeza internacional del Departamento de Fotografía de Christie’s, rodeados por las fotografías de la Colección Jan Mulder.

Darius llegó a Lima acompañado por Denise Ratinoff, directora de la Oficina Regional de Christie’s para Chile, Perú y Ecuador, precisamente para eso. “Desde hace tiempo tenemos a Juan Mulder y a su colección en el radar, porque está haciendo un trabajo magnífico”, explica Denise. “Como en América Latina, Christie’s tiene una labor más académica que comercial, le pedimos a Juan que nos ayudara a reunir a un grupo de coleccionistas e interesados para que Darius pudiera ofrecerles una conferencia sobre el arte de coleccionar fotografía. Y aquí estamos”.

Unas horas más tarde, y ya frente a un selecto grupo de coleccionistas y amantes del arte, Darius dejaría en claro dos cosas. La primera: que el coleccionismo nace de una pasión, pero que no por ello deja de requerir método, estudio y dedicación. En breves minutos, este oriundo de Iowa que ha sido un apasionado de la fotografía desde que tiene uso de razón explicó cada uno de los criterios que se deben tomar en cuenta al momento de considerar una compra de fotografía: desde la importancia del autor y la obra en sí misma hasta cada uno de los detalles de su estado de conservación, las manos por las que ha pasado, su participación en exposiciones y, por supuesto, su desempeño en el mercado.

Pasión compartida: Juan Mulder, Darius Himes y Denise Ratinoff en la sede de la Colección Jan Mulder.

La segunda de las cosas que Darius demostraría sin dejar lugar para las dudas es que, a pesar de que la fotografía ha estado con nosotros por ya casi 180 años, no deja aún de ser un medio artístico nuevo. “Si bien 180 años nos puede parecer mucho tiempo”, explica, “en términos de la producción cultural humana no es nada”. Eso pone a la fotografía en un lugar particular: “Puede sonar increíble, pero a mediados de los años setenta uno podía comprar una fotografía de Robert Frank o de Diane Arbus en cien dólares”.

Hoy, esas imágenes valen cientos de miles. Como lo demostró Darius con un breve recuento histórico, una caja con diez fotografías de Diane Arbus lanzada al mercado en 1970 se vendió en una subasta de 1987 por US$15.400. Nada mal. Pero tres años más tarde, en 1990, la misma caja alcanzó los US$90.500, y trece años después, en 2003, fue subastada por US$405.500. Por último, dos años más tarde, en 2005, se vendió por US$553.600. Claro que no todos los fotógrafos son Diane Arbus, pero esa es la tendencia del mercado para los artistas destacados. “Todavía hoy es posible comprar, por precios relativamente módicos, fotografías de autores que sabemos que van a seguir creciendo en importancia en las próximas décadas”.

Para la visita de los representantes de Christie’s se montó una exposición en la galería El Ojo Ajeno del Centro de la Imagen.

El sostén del arte

El mensaje de Darius y Denise no se centra solo en el aspecto económico del coleccionismo. Ambos reiteran que la motivación para coleccionar es, siempre, la pasión. “Las atracciones”, dice Darius, “son misteriosas. Lo que un coleccionista debe hacer no es cuestionar por qué algo le atrae, sino sumergirse en el universo de su atracción: estudiar cada detalle y volverse un conocedor. Esa es la ruta del éxito, además de ser una fuente de grandes satisfacciones”.

“Además”, destaca Darius, “los coleccionistas son realmente patrocinadores de las artes. Hoy que todo se ha democratizado y ya no tenemos ni Estado ni Iglesia que hagan el papel de mecenas, los coleccionistas son los que sostienen buena parte de la producción artística, sobre todo en el ámbito de lo contemporáneo. Y en el ámbito de la historia, ese irracional deseo de coleccionar, de atesorar, de comparar y contrastar es el que ha salvado del olvido y la destrucción a infinidad de objetos con valor cultural. Yo iría más lejos y aseguraría que aquellos que se han visto bendecidos con algo de riqueza tienen no solo la oportunidad, sino la responsabilidad de apoyar a la cultura, de preservar la producción humana y alentar las artes. Y no me refiero solo a las artes visuales, sino a la poesía, la música, la literatura, todas estas cosas que celebramos y que hacen que nuestras almas canten”.

Denise no puede coincidir más: “Es lo que distingue a la donación de la filantropía. Cualquiera dona, donar es una acción que se realiza una vez y ya está. La filantropía, en cambio, supone la creación de un proyecto bien definido que se extienda en el tiempo. Algo como lo que ha hecho Juan en el Centro de la Imagen: un lugar donde los jóvenes vienen a aprender, donde se ofrece residencia a artistas extranjeros, donde se crea cultura. Y coleccionar arte es, también, una forma de crear cultura”.