Natalia combina sus estudios de Medicina con su trabajo como modelo, por lo cual más de una vez ha sido víctima de prejuicios y estereotipos. Sin embargo, ella no se amilana y demuestra su capacidad para destacar en todo lo que se propone.

Fotos de Diego Valdivia

Natalia Elejalde

Natalia tiene veintitrés años. Estudió en el colegio Antonio Raimondi, donde confiesa haber sido “de las peores” alumnas. “Casi me botan del colegio”, agrega.

En setiembre del año pasado, luego de que en julio se conociera a las candidatas, Natalia tomó una decisión poco frecuente en el mundo del modelaje peruano: renunció a su candidatura a la corona de Miss Perú 2017. “La mejor decisión que pude tomar en mi vida fue retirarme de esa cochinada”, afirma, categórica. “Te lo juro; no iba conmigo. Entré al concurso con otras expectativas. A veces soy medio inocentona, pienso lo mejor de todo y termina siendo un fiasco”, añade. Sus expectativas pasaban por potenciar su carrera como modelo gracias a la vitrina del certamen, pero “nada de eso ocurrió”, afirma. En su opinión, “el Miss Perú fue puro show, pura falsedad, pura superficialidad”.

Natalia continúa trabajando como modelo, carrera que inició en 2015, pero su prioridad es consolidarse en el campo de la Medicina. Actualmente cursa el quinto año de carrera y realiza sus prácticas en el Hospital Daniel Alcides Carrión. Al principio quería ser psiquiatra. Ahora quiere ser oncóloga, pero aún no termina de decidirse por una especialidad.

Natalia Elejalde

Actualmente cursa el quinto año de Medicina en la UPC y hace sus prácticas en el Hospital Daniel Alcides Carrión.

Sabe que no es común combinar el modelaje con el estudio de la Medicina, y está al tanto de los tontos prejuicios que la mezcla conlleva. “Ciertos profesores me decían: ‘Quién iba a pensar que eras inteligente; que sabías cosas’”, confiesa. “A veces me pasa que cuando recién conozco a un doctor, me dice: ‘No te desconcentres, amiguita’. Como que me tratan de minimizar, hasta que, en las prácticas, con todo lo que hago, les demuestro lo que sé”.

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En su cuenta de Instagram se describe como una “cat lover”. En casa tiene una gata llamada Yaya, “justamente porque llegó a mi casa con heridas. La esposa de mi papá la rescató”, comenta. “Yo la curé; la tengo desde hace ya casi tres años”.

Natalia Elejalde

Vive con su padre y sus dos hermanos. A uno le lleva diez años, y al otro, quince.

Natalia dice que no recuerda en qué momento exacto decidió que quería estudiar Medicina. “Es algo de toda la vida”, agrega. “Siempre he tenido vocación de servicio. Siempre me ha interesado buscar una solución para mejorar la calidad de vida de las personas”.