La cantautora peruana La Lá tuvo un debut encantador con “Rosa”, en el 2014. Siete años después, presenta “Mito”, muy probablemente el mejor disco de su carrera.

Por Raúl Cachay A.

LA LÁ

La producción musical de “Mito”, el más reciente disco de La Lá, empezó en plena pandemia.

Desde su debut con el encantador “Rosa”, de 2014, cantautora peruana La Lá ha venido desarrollando una trayectoria que la ha revelado no solo como una de las figuras más originales de la escena musical local, sino también como una artista dispuesta a explorarlo y probarlo todo en la búsqueda de su propia voz, la misma que con cada nuevo lanzamiento se torna cada vez más versátil e irresistible.

“Mito”, su tercer álbum, que irrumpió en las plataformas de streaming a fines de mayo, confirma que La Lá es un talento mayor. No solo se trata de la mejor producción que ha lanzado hasta el momento -y las dos previas, sobre todo “Zamba puta”, de 2017, habían dejado la valla muy alta- sino también de la más diversa y ecléctica de todas. Con incursiones en la salsa, la bachata y otros ritmos caribeños, este es también el disco más urgente -y hasta bailable- que ha editado, el que debería consolidarla, además, como la artista peruana con mayor proyección y potencial en el escenario iberoamericano. De hecho, es el primero que edita en coproducción con un sello de alcance regional, como Altafonte, que tiene en su heterogéneo catálogo de bandas y solistas a estrellas internacionales como Gepe, Silvio Rodríguez, Kinky, La Bien Querida e incluso el peruano Gianmarco, entre muchos otros.

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“Este disco tuvo su origen en 2017, cuando compuse las primeras canciones, pero en realidad la producción musical en sí empezó en plena pandemia. Para una persona como yo, que no escribe partituras de música y que no se maneja bien con programas de edición y grabación, salvo quizás por GarageBand, todo ese proceso fue un gran reto. Yo quería que este disco incorporara ritmos tropicales, y yo no sé producir arreglos de orquesta. Eso ya era un desafío en sí mismo, y después llegó la cuarentena, que pasé en casa con mis hijos, lo cual también complicó las cosas un poco más, porque solo podía trabajar en el disco durante las noches y las madrugadas. Gracias a este proceso he aprendido muchas cosas, musical y técnicamente”, recuerda La Lá, sobre el proceso de producción de “Mito” que, como ella explica, se realizó básicamente durante los largos meses de confinamiento por la pandemia del coronavirus.

Entre las referencias e influencias que fueron surgiendo durante la composición de las canciones del disco, La Lá menciona a Rubén Blades, Joe Arroyo, Juan Luis Guerra y Miriam Cruz (de las Chicas del Can): un auténtico parnaso de iconos de la música caribeña. “Géneros como la salsa y la guaracha siempre han estado entre mis favoritos para escuchar y bailar. La música que más me gusta poner en casa siempre es bailable. Me encanta bailar y, además, yo he crecido con esa música: mis papás siempre nos ponían música para bailar. Los Compadres, El Gran Combo, La Sonora Matancera… esa es la música que más me gusta, y ya era raro que eso no se reflejara en la música que yo hacía. Siempre lo quise hacer, pero no me sentía capaz. ¡Y ahora quiero más! Para mí, integrar el cuerpo, la voz y la música es muy importante”.

La lá

La Lá tiene a Rubén Blades, Joe Arroyo, Juan Luis Guerra y Miriam Cruz, de las Chicas del Can, entre sus principales referencias.

“Por lo general, yo compongo las letras separadas de las armonías”, apunta La Lá sobre su propio proceso creativo como compositora. “Siento que uno tiende a reproducir lo que ya ha escuchado antes, como si tuviéramos la cabeza llena de ‘jingles’ y comerciales de televisión. Por eso, si yo trato de armonizar una melodía nueva, es muy probable que termine poniéndole algo muy ‘comercial’ o parecido a un ‘jingle’, porque eso es parte de la naturaleza mía y de mucha gente: reproducimos lo que hemos escuchado antes. Por eso yo rompo esta asociación componiendo armonías y melodías, no canción por canción, sino por temporadas: agarro la guitarra y empiezo a jugar con ella y así voy encontrando progresiones que me gustan, para construir una ‘familia’ de acordes. Luego, los adapto a las melodías que me han gustado e ido cantando. Pero siempre trato que mi proceso de composición sea lo más inconsciente posible”.

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¿Y ahora qué se viene para el futuro? La Lá, en principio, afirma que se muere de ganas por volver a los escenarios para cantar en vivo, algo que quizás ocurra muy pronto, como todos los melómanos peruanos esperamos: que la celeridad del proceso de vacunación impulse la paulatina reapertura de las salas de conciertos y el regreso de los festivales. “Estoy segura que volver a cantar en vivo será muy emocionante y que voy a llorar cuando lo haga. Una de las cosas que más me gusta en la vida es dar conciertos, es algo que me hace muy feliz”, dice La Lá. “Pero puedo adelantar que se vienen sorpresas”. ¡Estaremos atentos!

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