Robert García representa todo aquello que fastidia a Donald Trump: es latino –hijo de inmigrantes peruanos– y abiertamente gay. “No aprecio lo que dijo sobre los inmigrantes, espero que cambie, que las cosas se pongan mejor, porque ahora mismo estamos muy divididos”, dice García sobre el presidente estadounidense y sobre la situación que se vive actualmente en el país que se convirtió en su casa desde que tenía cinco años.

El alcalde y Hillary Clinton durante una presentación, un día antes de las elecciones primarias en California, en 2016.

Después de casi tres años en el cargo de alcalde de Long Beach, García enfrenta ahora uno de los mayores retos de su gestión: seguir luchando por los derechos de los inmigrantes, a pesar de tener como líder del país a una figura como la de Trump. Al respecto, el alcalde dice que “es difícil, pero esta es una comunidad que los apoya. En Long Beach, ellos pueden vivir tranquilos. Nuestra policía no está alineada con las políticas de Trump, así que están a salvo aquí, en Los Ángeles, y, en general, en California. Los que quieran venir a trabajar aquí son bienvenidos, siempre y cuando trabajen duro, sean buenas personas y contribuyan con la ciudad”.

García hace el recorrido del Desfile del Orgullo Gay de Long Beach en bicicleta, en mayo de 2016.

Triunfo en las ánforas

En unas elecciones reñidas y con mucho menos recursos económicos que su contrincante, Damon Dunn, un exfutbolista y agente de bienes raíces, García se convirtió en alcalde en 2014, con el 52,1% de los votos. “¡Él era millonario! Tenía otro background y un apoyo diferente al mío”, dice, sobre su rival. “Yo tenía el apoyo de la comunidad latina y de la gente en general”, recuerda. Con su victoria, el político batió una serie de récords: no solo se convirtió en el primer alcalde latino en la historia de Long Beach, sino en el más joven (con solo 36 años) y en el único abiertamente gay. “En Long Beach, un gran porcentaje de personas son latinas (más del cuarenta por ciento), pero nunca habíamos tenido un alcalde latino, entonces vi una oportunidad”, cuenta García.

Por Vania Dale Alvarado

Encuentra la nota completa en COSAS 614