It’s All Easy se llama el libro más reciente de Gwyneth Paltrow, publicado a mediados del año pasado y dedicado a sus dos adorables niños, Apple y Moses, y a los hijos de otras celebridades, como Blue Ivy, hija de Beyoncé, o los muy nobles Olimpia, Tassilo y Mafalda Cecilia, cuyos padres son la exmodelo Rosario Nadal y el príncipe Kyril de Bulgaria. El título –que traducido al español es algo así como “Todo es fácil”– se refiere a la simpleza de las recetas “para días de semana” que esta actriz de cuarenta y cuatro años convertida en gurú del lifestyle propone a sus lectores; cosas como arroz frito con kimchi y coliflores o pollo piccata con mimosa de espárragos; platos poco ostentosos y relativamente económicos, considerando que quien los prepara es una de las más grandes estrellas de Hollywood, con un salario de entre cinco y ocho millones de dólares por película.

La actriz ha publicado ya varios libros, entre ellos “It’s All Good” (2013) y el reciente “It’s All Easy” (2016).

Créanos, cocinar un desayuno macrobiótico con “tartines” de yogur Labneh sazonadas con hierbas orgánicas del huerto no es tan fácil –ni tan barato– como parece. Pero, para Gwyneth, nada requiere gran esfuerzo, no importa si se trata de ganar un Oscar a la Mejor Actriz, practicar la posición Sirsa Padasana durante una rutina de yoga o cocinar una paella. Nada le complica. Nada le molesta. Nada interfiere con su optimista y alegre visión de la vida. It’s all easy.

Su irritante y envidiable perfección le ha acarreado admiradores y detractores, pero también la ha convertido en líder indiscutida para un cierto tipo de mujer que muestra gran preocupación por todos los aspectos de su vida, desde la suavidad de la piel de sus tobillos hasta el color adecuado de sus servilletas en su mesa de verano. Para esa mujer, Gwyneth creó Goop, su propio sitio web donde, desde las alturas de su evidente superioridad, indica el camino que se debe seguir en decenas de áreas, sugiriendo, con la ayuda de un ejército de especialistas escogidos cuidadosamente por ella, qué tipo de vitamina tomar, dónde viajar, cómo recibir a los amigos el fin de semana, qué libro leer a los niños o cómo mantener impecables los zapatos con la ayuda de ‘Rocco, el concierge zapatero’, una especie de Uber del calzado que se traslada a la casa de sus clientas en el Upper East Side.

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Mujer empoderada

Aparte de ser una fuente infinita de sabiduría sobre los temas más inesperados –un muy comentado ‘posteo’ reciente habló sobre cómo el sexo anal se había puesto de moda–, Goop, con 3,7 millones de visitas al mes y un staff de ochenta personas, es también un poderoso y muy exitoso mercado donde no solo es posible adquirir un set de cuatro servilletas de lino de Sir Madam (64 dólares), zapatillas tipo ballerina de Alexander Birman (525 dólares) o una cucharita japonesa para el café en bronce (80 dólares), sino una serie de productos que Gwyneth ha desarrollado con la propia marca de Goop, desde fragancias a set vitamínicos, todo con el sello de aprobación de la actriz, por supuesto.

¿Dijimos actriz? Deberíamos decir exactriz, para ser más exactos, ahora que ella misma anunció su retiro de su previa carrera (“estoy agradecida de haber tenido éxito en eso”), para enfocarse en su nueva pasión de “crear contenido y servir como curadora de un estilo de vida”. Goop, que nació como una newsletter hace nueve años y, hoy, está valorada en alrededor de trescientos millones de dólares, parece destinada a llenar en una forma más moderna y holística el espacio que dejó Martha Stewart con la casi desaparición de su imperio. Pero no hay que equivocarse. Gwyneth no es ni pretende ser Martha, y sus lectoras preferirían morir antes que pasar una tarde completa planchando sábanas de lino o decorando un pastel de cumpleaños como hacía, con tanto talento, la Stewart. Más que creación, lo de Goop es consumo puro envuelto en una filosofía neo-new age. Gwyneth participó, hace unos meses, en un encuentro de empresarios organizado por Fast Company, donde compartió su ideario de negocios. “Pienso mucho en lo que ha resultado mal en otras compañías”, señaló. “Por el lado editorial, en Goop nos gusta saber de qué está hablando la gente, y si hay personas que están poniendo abejas en sus vaginas, vamos a escribir sobre eso (ella inventó ese ejemplo, aunque Goop ha popularizado la discusión sobre la práctica de relajación del “vapor vaginal”). En lo que respecta a los productos, somos más cuidadosos. Si lo vendemos, es porque lo amamos. Si lo producimos, es porque es el mejor”.

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A partir de setiembre, Goop se convertirá en una revista trimestral enfocada, más que nada, en bienestar y salud, un universo de cremas de belleza, tratamientos terapéuticos, perfumes homeopáticos, cristales místicos, comida orgánica y secretos de salud que permanecen guardados en el cada vez más creciente paraguas del wellness, un área que, según los analistas, tiene el mayor crecimiento entre los consumidores. La revista será publicada en colaboración con Condé Nast, los mismos editores de “Vogue”, “W” y “Vanity Fair”. La idea surgió de una afortunada conversación en una comida entre Gwyneth y Anna Wintour, directora creativa de Condé Nast y editora en jefe de “Vogue”. “Conozco a Gwyneth desde hace tiempo como alguien que posee un gusto maravilloso y una gran visión, pero con Goop ha creado algo realmente notable: una fórmula absolutamente moderna para entender cómo vivimos en la actualidad”, dijo encantada Wintour al anunciar la noticia. 

Por Manuel Santelices