La eurodiputada italiana forma parte del Parlamento Europeo desde el 2024. Durante su estadía en el Perú se desplegó cerca de más de 150 veedores para detectar anomalías en jornada del último domingo 12 de abril
Annalissa Corrado, eurodiputada italiana, fue la jefa de observadores de la Unión Europea durante las elecciones generales 2026. Pese a las presuntas irregularidades presentadas durante la jornada del 12 de abril, la funcionaria señaló que no existía tal escenario.
“Lo que podemos decir, hasta lo que hemos visto, es que han sido retrasos, pero en un clima bastante tranquilo, y sin irregularidades. Hemos tenido un reporte de todos nuestros miembros desplazados en todo el país, así que son más que 150 observadores que están mirando distintas mesas; y lo que hemos visto nosotros es que a lo mejor alguien se ha un poco quejado de esperar», indicó.
No obstante, ¿quién es Annalissa Corrado? Nacida en Civitavecchia (Italia) en 1973, Corrado es ingeniera mecánica y un doctorado en energía. Comenzó su carrera en el año 2000, centrándose en la evaluación del impacto ambiental de productos y servicios en el contexto de la economía circular. Trabajó para el Ministerio de Medio Ambiente en la división de energías renovables y eficiencia energética
Tras años de asesorar y liderar proyectos en el Kyoto Club, dio el salto definitivo al unirse al Partido Demócrata (PD), convirtiéndose en la mano derecha de Elly Schlein para la transición ecológica.
En 2024, las urnas la catapultaron al Parlamento Europeo. Desde su escaño en el Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, ha mantenido una postura firme: la crisis climática no es una opción, sino una emergencia que requiere medidas radicales. Sin embargo, su nombre no solo ha resonado en los pasillos de Bruselas por sus políticas verdes.
El pasado septiembre de 2025, Corrado llevó su activismo al límite. Como parte de la Global Sumud Flotilla, se embarcó en una misión internacional para romper el bloqueo y entregar ayuda humanitaria en la Franja de Gaza.
La expedición terminó en un choque diplomático: la embarcación fue interceptada por fuerzas israelíes en aguas internacionales. Corrado, junto a otros activistas, fue detenida brevemente, lo que generó un incendio político en Italia. A pesar de la presión y el riesgo, su mensaje al regresar fue tajante: «El silencio no es una opción cuando se trata de dignidad humana».
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