Hablamos con la pastelera viral de Lima, famosa por sus tortas que arrasan en redes sociales, quien llega con nuevas propuestas para este año: mesas de dulces infantiles que combinan colores, texturas y sabores innovadores, pensados para sorprender a niños y adultos.

Por: María Jesús Sarca Antonio

Los chefs Sabina de Syzslo y Coque Ossio comparten un hogar donde cada rincón refleja su pasión por la gastronomía y la familia. Lorenzo y Matilda, sus hijos pequeños, son protagonistas en este universo familiar; no son solo la razón de ser de sus días, sino también los primeros comensales de cada prueba y creación: cada dulce, cada bocadito y cada experimento culinario encuentran en ellos la aprobación más sincera.

“Para mí, no se trata solo de dulces, sino de crear un universo que despierte la imaginación”.

Coque Ossio aporta a la familia y al hogar su experiencia consolidada en la gastronomía profesional. Hijo de Marissa Guiulfo, pionera del catering en el Perú, Coque heredó la pasión por servir y crear experiencias culinarias memorables. Su carrera incluye la dirección de restaurantes como La Bonbonniere, La Plazita y Franklin, en el Parque Roosevelt, que han consolidado su reputación en Lima.

La mesa de dulces fue una escenografía: texturas y colores que invitaban a mirar dos veces antes de dar el primer bocado.

Sabina de Syzslo, por su parte, desde el inicio de su carrera demostró sensibilidad artística heredada de su abuelo, el pintor Fernando de Syzslo, que se traduce en la precisión, el detalle y estética de sus creaciones. Junto a Coque, quien aporta una sólida experiencia culinaria y dirección profesional en sus restaurantes, han logrado un equilibrio que combina el rigor de la gastronomía con la ternura y la diversión de la vida familiar.

Los cumpleaños de Lorenzo y Matilda se han convertido en ocasiones donde desplegar su talento creativo, experimentando con texturas, sabores y presentaciones, y asegurándose de que cada celebración sea memorable para los niños y acogedora para los adultos.

“Cuando los padres confían, más sorprendente es el resultado final”.

Cada celebración en casa se convierte en un laboratorio de sabores: desde el carrot cake hasta las tartas de frambuesa, cada detalle es pensado para sorprender a Lorenzo y Matilda. La experiencia no solo se centra en el sabor: la disposición de los dulces, la elección de colores y la incorporación de elementos visuales crean un entorno lúdico que invita a la exploración y al juego.

Coque aprende de Matilda a asombrarse por las pequeñas maravillas creadas por Sabina.

Esta combinación de talento profesional y amor familiar hace que la cocina sea un espacio vivo y educativo, donde los niños aprenden a reconocer ingredientes, sabores y texturas mientras disfrutan de momentos compartidos con sus padres. La repostería se convierte así en una extensión de la crianza: creativa, divertida y llena de sentido.

Matilda, la hija de Sabina, es su crítica más honesta y la primera en disfrutar —con entusiasmo— de las nuevas creaciones.

Con los años, Sabina se convirtió en referente de la pastelería limeña con su proyecto La Dulciteca. Sus primeras creaciones se centraron en tortas decoradas, y pronto su estilo se volvió distintivo por la combinación de originalidad, detalle artesanal y estética impecable.

En el hogar, Sabina transforma cada celebración familiar en una experiencia sensorial: desde cumpleaños hasta meriendas especiales, sus hijos siempre disfrutan de las primeras versiones de sus experimentos culinarios.

Parte de la propuesta maximalista de Sabina son los juegos inflables, que son pura diversión para los niños.

Tendencias 2026 infantiles

Este año, los cumpleaños infantiles prometen ser experiencias multisensoriales, donde las mesas de dulces dejan de ser solo un complemento y se convierten en protagonistas de la fiesta. Sabina de Syzslo, chef pastelera y fundadora de La Dulciteca, explica que los cumpleaños suelen ser muy temáticos, y la tendencia está marcada por el gusto de los niños y los personajes de moda: “Los padres suelen darle la elección del tema a sus hijos, ya que es un día para ellos. El reto está en lograr un buen resultado utilizando el tema elegido por el niño sin perder la elegancia y el buen gusto”.

Colores, estilos y patrones son clave para crear impacto visual. Para Sabina, hay tres grandes opciones: paletas pastel que aportan delicadeza, colores vivos que generan energía y emoción, y opciones monocromáticas que permiten jugar con patterns y texturas sin perder armonía. “A mí me gusta más la tendencia maximalista, ya que te permite crear más. Me gusta mucho mezclar patrones y utilizar muchas texturas en los dulces a la hora de trabajarlos”, comenta.

Con su atención obsesiva al detalle, Sabina consigue que hasta los insectos se vean absolutamente deliciosos.

Las alturas y las texturas dan movimiento y vida a la mesa. Desde torres de cupcakes hasta minitartas y manás distribuidos estratégicamente, cada dulce se convierte en un elemento de la composición. “Las alturas permiten dar movimiento a la composición de la mesa. En cuanto a las texturas, también tienen un rol importante: a más texturas utilizadas en las piezas de dulces, se siente más el detalle y el trabajo”, explica.

Los pequeños detalles marcan la diferencia. Flores de masa elástica, minifiguras de personajes, o un delicado delineado hecho a mano, pueden transformar un postre común en un objeto digno de admiración. “Personalmente, me gusta mucho trabajar a mano, siento que se ve mucho el detalle y la dedicación puesta en cada dulce”, agrega Sabina.

Desde las frambuesas hasta las trufas decoradas como pequeñas criaturas del bosque, cada elemento construye una historia.

Bocaditos con estilo

En La Dulciteca, Sabina combina lo clásico con propuestas novedosas. Alfajores, bolitas de manjar, manás y merenguitos conviven con mini New York cheesecakes, minmilhojas de manjar y crema pastelera, miniprofiteroles con crema de caramelo, minipies de limón y minitartaletas de frutos rojos. Uno de los favoritos de todos los tiempos es el “barquito de Nutella”, una tartita ovalada con un generoso relleno de dulce de avellanas.

Una mesa llena de detalles dulces que hacen mágica la celebración, como brownies, trufas y minidelicias para consentir a los más pequeños.

Cada bocadito tiene un propósito: sorprender, deleitar y encantar. Los cake-pops, hechos de brownie cubierto de chocolate, son especialmente versátiles y se adaptan a cualquier temática, mientras que las galletas pintadas a mano permiten personalizar cada fiesta con el nivel de detalle que el cliente desee. Las torres de macarons, por su parte, aportan altura, color y sofisticación, encantando tanto a niños como a adultos.

Temáticas que cobran vida

La creatividad de Sabina se expresa en cada detalle de la mesa. Para una celebración reciente con temática “Fantasía en el jardín”, los postres se transformaron en un pequeño bosque encantado: hongos con puertas diminutas para duendecillos, animales como caracoles, sapitos y escarabajos de colores, mariposas, flores y frutas hechas con masa elástica. Cada pieza contaba una historia, invitando a los niños a explorar y descubrir sorpresas mientras degustaban los dulces.

Nada estuvo puesto al azar: cada recipiente que guardaba los bocaditos evocaba las formas de un jardín mágico.

La torta sigue siendo la estrella de la celebración, diseñada especialmente para reflejar la esencia del evento. “Disfruto creando diseños únicos y exclusivos para cada cliente. Cada torta es una obra de arte, pensada para capturar la esencia del evento y para que los invitados disfruten del sabor y de su increíble estética”, señala Sabina. Para completar la composición, la chef suele incorporar flores naturales, que aportan frescura y un toque final sensorial, convirtiendo la mesa en un verdadero espectáculo visual.

“Me gusta mezclar patrones y texturas. Las alturas dan movimiento y hacen que cada dulce tenga protagonismo”.

Sabores reinventados

En 2026, los sabores de las mesas de dulces se adaptan a los gustos infantiles y buscan sorprender. “Nos piden mucho el carrot cake con manjar, y últimamente la favorita de los niños es la de arándanos y limón con manjar. Mi hijo siempre me la pide por su cumpleaños y tiene mucho éxito entre sus amigos”, comenta Sabina. La combinación de sabores y la atención al detalle garantizan que los niños se diviertan mientras disfrutan de cada bocado, logrando que la experiencia sea memorable y, al mismo tiempo, deliciosa.

El objetivo principal es generar la alegría de los niños a través de cada detalle.

Los dulces temáticos generan curiosidad y emoción: “A los niños les gusta mucho comer los dulces temáticos. Les genera mucha curiosidad ver a su personaje favorito en un dulce”, explica la chef.

Planificación sin estrés

Una mesa de dulces impactante requiere organización. Sabina recomienda planificar con un mínimo de dos semanas de anticipación, dependiendo del tamaño de la celebración. Además, enfatiza la importancia de confiar plenamente en el proveedor: “En mi experiencia, mientras más confías en el proveedor que eliges, más fluye la planificación y más sorprendente es el resultado final”.

En medio de un jardín encantado, Sabina celebró los 6 años de su hija Matilda.

Esta confianza permite que la creatividad del pastelero se exprese libremente, garantizando mesas personalizadas, llenas de detalles y con un equilibrio perfecto entre estética, sabor y diversión para los niños.

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