Las evocaciones a la naturaleza costera marcan el estilo de un departamento que se enfrenta al océano desde las alturas del condominio de Kaia, en Punta Hermosa. La decoradora Cecilia Fernandini logró llevar el departamento al nivel del mar con corales escultóricos y acabados que remiten a las dunas del sur.

Por Tatiana Palla / Fotos de Gonzalo Cáceres Dancuart

Cecilia Fernandini

Un departamento en casco con un escenario interminable. Un propietario decidido a dejar de lado los colores intensos que abundan en las casas de playa, sin por eso dejar de celebrar la naturaleza en su interior. Un espacio pensado para disfrutar con los amigos. Ese fue el reto al que se enfrentó Fernandini cuando aceptó vestir este espacio de piso a techo, eligiendo desde los acabados de los pisos, hasta la mesa de centro de la sala.

Los elementos propios de la propuesta arquitectónica, a cargo de Josip Vuskovic, marcaron las directrices claves del proyecto. El primero: una terraza con piscina incorporada a todo lo ancho, que obligaba a sacar el máximo provecho al espacio remanente.
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Para lograrlo, Fernandini ubicó la zona de parrillas al lado derecho del balcón, para que se acoplara visualmente con el bloque de mobiliario que protagoniza la sala-comedor, desarrollado por Hortensia Ferreira, de Gama Arquitectos. La roca volcánica de la parrilla se replica en el área de la estufa de etanol y conjuga el tono del mueble de plegadura que bordea el área social de la casa.

Cecilia Fernandini

Concebido como un solo bloque, se trata de un trabajo de carpintería con usos múltiples, explica Fernandini. Elaborado con madera de enchape africano en tono cenizo, incorpora estufa, aparador, espacio para el televisor (con puertas corredizas que lo esconden a conveniencia y ayudan a crear una sala más íntima), así como cajones para todos los artefactos y menaje de cocina. “Es un mueble que está explotado al máximo. No solo por lo que guarda, sino porque incluso ayuda a resaltar la vista del exterior. Lo que hicimos en el estudio fue usar un claroscuro para resaltar ambientes. La luz entra de lleno en la sala comedor, y había que contrarrestarla”, explica la decoradora. El buzón de cuarzo de la cocina también se aprovecha para integrar una fotografía de Charo Orjeda y un trabajo en plumilla de Louis Pisconte.

El espacio ganado por esta disposición de cocina genera espacio para colocar una mesa de comedor elaborada por Carlos Cornejo en acero grafito. Este es el tercer trabajo del escultor para el mismo cliente: en años anteriores, ya había elaborado una escultura utilitaria para separar ambientes en su departamento de ciudad.
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La escultura de coral que resalta el acento marino del departamento, y que corona la mesa, también es de su autoría.

Cecilia Fernandini

Naturaleza viva

El espíritu orgánico de la decoración se extiende también a la sala. “Queríamos escapar del típico sofá rectangular. Así que reinterpretamos un diseño de Patricia Urquiola específicamente para las dimensiones de esta sala”, explica Fernandini. Los paños, que parecen trabajados en telar, están unidos por costuras a mano. Como si fuera un montículo de arena húmeda en medio de la sala, el sofá prescinde de esquinas y se luce en líneas irregulares. Los cojines respetan la búsqueda de tonos neutros del propietario.

Eso sí, hacía falta de todas maneras un toque de color. La mesa de centro es la que se lleva la atención en la sala a primer golpe de vista. “Lograr ese punto de color fue una negociación necesaria.
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Buscamos imágenes marinas y se las dimos a Antonio Zegarra para que las procesara. Así, logramos tres mesitas diseñadas específicamente para este departamento”, explica Fernandini. Las mesitas no solo traen el fondo marino al centro de la sala, también evocan la forma de las piedras de playa.

Cecilia Fernandini

Espacio esencial

El trabajo desarrollado en el cuarto principal nace de otro importante componente arquitectónico ya presente en el departamento: la escalera flotante de madera que lleva de la sala a la habitación. “El piso es enchape de bambú natural. Seguimos utilizando tonos claros para la carpintería de la cama con respaldar, que se pensó con hornacinas con puntos de luz integrados para adornos, y un zócalo que en realidad es un cajón volante para cada lado”, explica Fernandini. Las lámparas Tolomeo en la cabecera permiten dirigir la luz a voluntad. El respaldar se corona con un papel tapiz que remite a la superficie del mar en constante movimiento, y una segunda fotografía playera de Charo Orjeda.

Cecilia Fernandini

El amplio respaldar oculta los clósets y disimula el ingreso al baño principal. Allí, Fernandini optó por mirar hacia la costa. “Se eligió un porcelanato que remitía a las dunas. Es un revestimiento que no se me ocurriría poner en una casa de ciudad, pero que aquí calza a la perfección”, propone. El amplio espacio le permitió separar el área de inodoro y bidé para dar un aspecto más pulcro al espacio de higiene. El tablero de cuarzo blanco se extiende hacia el buzón de duchas españolas. Queda pendiente un mueble bajo para el área de lavatorio que, espera, se nutra también de las ondas del porcelanato de las paredes.

Cecilia Fernandini

Artículo publicado en la revista CASAS #254