Ambientes de fantasía. La disposición especial de las piezas. El diseño como revelación. La Semana del Diseño de Milán, que se llevó a cabo entre el 17 y el 22 de abril, dejó instalaciones memorables, algunas de las cuales presentamos a continuación.

Por Laura Alzubide

Ha sido la edición más multitudinaria de la historia. La asistencia creció en un veinte por ciento. Con estas cifras inéditas, se ha constatado que el Salón Internacional del Mueble de Milán ha dejado de ser de los diseñadores y las empresas. Ahora, por fin, pertenece a su público, que lo ha convertido en un fenómeno global y masivo a través de las redes sociales. Una circunstancia que ha coincidido con la publicación, por primera vez en la historia, de un “Manifesto” a favor de la innovación y la calidad sostenible, y en defensa de la ciudad como la capital del diseño.

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El stand de Moooi en el Salón Internacional del Mueble de Milán. Foto de Andrew Meredith.

En comparación con la edición anterior, siento que se ha vuelto tendencia la conciencia del proceso de diseño y la intención de buscar lo natural, de reconectar con el pasado. Esto se vio en el Salone Satellite, y también en las propuestas de las grandes marcas, como Moooi y Louis Vuitton, que coinciden con esta exploración”, explica la arquitecta peruana Gracia Nano, quien viajó a Milán para la Semana del Diseño.

Los grandes nombres siguen siendo los mismos. Patricia Urquiola fue, de nuevo, una de las protagonistas. Entregó más de una docena de piezas y rediseñó el showroom de Cassina, firma de la que es directora de arte. Sin embargo, quienes se llevaron las palmas fueron los hermanos Ronan y Erwan Bouroullec, en especial con sus separadores de vidrio para Glas Italia, el fabricante que presentó las colecciones más sugerentes de la temporada.

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Rayures, de Ronan y Erwan Bouroullec, para Glas Italia. Foto de Maurizio Russo.

En el exterior de los muros de la feria, en los eventos de la Semana del Diseño, Dimore Studio concentró todos los focos. Britt Moran y Emiliano Salci presentaron hasta tres instalaciones en Via Solferino: las carpas sherezadescas de “Transfer”, un recorrido conceptual en “Perfettamente imperfetto” y la nueva colección de Salci en “Limited Edition”. Todas ellas con un lenguaje diferente. En general, hubo cierta tendencia al chiaroscuro y a las referencias nativoamericanas y africanas. A ellas apelaron Six Gallery, Roberto Sironi y Apparatus en sus propuestas. En cuanto a paletas de colores, predominaron los tonos mostaza, palo rosa y amarillo claro, como en las exhibiciones “Hemma – Stories of Home” y “Life in Vogue”.

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La oficina del editor, según Faye Toogood, en la instalación “Life in Vogue”. Foto de Delfino Sisto Legnani.

De nuevo, la Semana del Diseño de Milán ha trascendido los límites del diseño hasta convertirse en una enorme obra de arte que abarca toda una ciudad.

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Semana del Diseño de Milán 2018: las instalaciones que nos emocionaron

Fotos: cortesía de las firmas mencionadas
Artículo publicado en la revista CASAS 258