El arquitecto Richard Malachowski entrega una casa pensada para disfrutar con las amistades, pero también para generar espacios familiares y de diario en sus dos plantas.

Por Tatiana Palla / Fotos de Gonzalo Cáceres Dancuart

Malachowski

Las casas sumamente generosas en tamaño y habitaciones nunca defraudan en erigirse como construcciones impactantes, pero a veces corren el riesgo de convertirse en espacios impersonales. Este no es el caso. Ubicada en Las Casuarinas, con amplios jardines en tres flancos, cuatro habitaciones y áreas sociales para diferentes situaciones, se convierte en una casa definitiva, después de la cual el dilema de las mudanzas desaparece de por vida. Lograr un hogar cómodo, para trabajar, ver crecer a los hijos y compartir con los amigos fueron las directrices del proyecto.

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“Lo que marcó la distribución de esta casa fue el terreno, de forma rectangular, pero con un lado de forma curva. Esa fue el área escogida para generar dos ingresos. La puerta principal, que da al área social de la casa, permite incluso ingresar directamente a las áreas comunes de la terraza y jardín. Y luego, la cochera del segundo piso permite un acceso directo desde arriba a la planta familiar, con sala de estar y habitaciones”, explica el arquitecto.

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Desde el ingreso principal, una sala de doble altura marca el acceso al área social de la casa. A la sala, que fluye alrededor de una chimenea, se adjuntan dos espacios específicamente requeridos por los propietarios, y que fueron encuadrados en techo de altura simple para darles un ambiente diferenciado y un tanto más íntimo. El primero es un pequeño rincón para el piano con una ventana que permite disfrutar el jardín entre prácticas, pero que a la vez permite integrar la música en vivo a cualquier reunión social. El segundo, un bar de nogal empotrado de piso a techo con barra de granito, que se ubica en el tránsito de la sala a la terraza. Al otro lado se encuentra el acceso a un amplio comedor para diez personas.

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Al aire libre

El acceso a la terraza está constituido por una amplia mampara en la sala, que mantiene su doble altura con un gran vidrio que llega hasta el techo. Un reto que se solucionó con una fuerte estructura de metal preparada para aguantar el peso del ventanal. Mientras tanto, el techo de la terraza está recubierto con cuatro placas metálicas, separadas por una línea de luz que da el toque de brillo natural en el área de muebles y brinda un carácter diferenciado al techo de doble altura al aire libre. Desde allí se extienden el jardín principal y la piscina con zona de parrilla.

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La piscina es, a su vez, la vista principal del área familiar del primer piso, ideada como una sala de usos múltiples. Allí se ubica el mueble de televisión y un comedor de diario con vista al jardín que se comunica directamente con la cocina. Un espacio pequeño, suficiente para pasar la tarde en familia frente al jardín.

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El otro espacio familiar se encuentra en el segundo piso. Una sala de estar une las cuatro habitaciones, todas con walk-in closet, baño propio y vistas diferenciadas a los tres flancos de jardín que rodean la casa. El acceso directo desde la cochera –ubicada en el segundo piso– al área íntima familiar abrevia el tránsito directo a la cama tras una larga jornada de trabajo. Una casa amplia que no teme los atajos.

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Artículo publicado en la revista CASAS #249