La frase “por sus obras los conoceréis”, tomada de una fuente bíblica, calzó muy bien para que Juan Carlos Doblado desarrollara, en el libro “Conversos y creyentes”, la interpretación que los arquitectos peruanos dieron a lo que se conoce como posmodernismo.

Por Laura Gonzales Sánchez / Retrato de Camila Rodrigo

conversos y creyentes

Esta “discusión pública” se postergó porque existieron doce años de aislamiento cultural durante el gobierno militar (1968-1980). Los primeros tanteos de este movimiento, el posmodernismo, se dieron “introduciendo referencias históricas explícitas o utilizando de manera ecléctica estrategias premodernas”. Al respecto, una de las obras más emblemáticas es la Agrupación Chabuca Granda. Sobre todo porque su autor, José García Bryce, hubo de cambiar su pensamiento, el de proyectista, para dar paso a un trabajo donde “se insertó el discurso internacional del posmodernismo, pero al mismo tiempo se rescató la tradición local”, como vemos con el balcón republicano convertido en el protagonista de este multifamiliar de cuarenta y ocho departamentos y locales comerciales, organizados en tres y cuatro pisos a la manera tradicional limeña, ubicado en las inmediaciones de la Alameda de Los Descalzos.

García Bryce, según el estudio de Juan Carlos Doblado, se inscribe como un arquitecto “converso”, que, a diferencia de los arquitectos “creyentes”, optaron por la doble codificación. “Aquella que tiene un lenguaje arquitectónico dirigido a la alta cultura y, a la vez, a la cultura de masas, usando tanto códigos elitistas como populares, respectivamente”, explica Doblado. Una obra que revela este lenguaje es, por ejemplo, el parque Central de Miraflores, de los arquitectos Javier Artadi, Juan Carlos Doblado y José Orrego, en ese momento de Arquidea, colectivo que ganó en 1990 el concurso nacional Lima Sí Puede Cambiar. El diseño, con una “visión múltiple”, propuso la integración con el entorno, funcional, expresiva, técnica y simbólica. Esta visión múltiple, como señala el arquitecto, se vio, además, refrendada por la multiplicación de algunos elementos del mobiliario urbano, como los pórticos de ingreso o las bancas que más tarde se replicarían en diversos parques de Lima y provincias, porque connotaban un simbolismo que iba más allá de su uso o función.

Limatambo

El conjunto habitacional Limatambo (1980-1983), de Óscar Borasino, Manuel Ferreyra, Juan Gutiérrez, Diego La Rosa, Reynaldo Ledgard y Hugo Romero, apela a los símbolos tradicionales. Se trata, por tanto, de un proyecto “converso”. Foto de Reynaldo Ledgard.

Los arquitectos conversos utilizaron, principalmente, molduras decorativas y símbolos tradicionales. Los creyentes, por su parte, optaron por el color y la textura. En conclusión, nos encontramos con un texto cuyo objetivo es dar su lugar a un periodo arquitectónico muy rico. Las ideas venidas de fuera no eran tomadas a rajatabla, sino que existía un permanente debate tanto en la esencia misma como en sus formas de aplicación. De eso conversamos con Juan Carlos Doblado. Un diálogo que reproducimos de manera “comprimida”.

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–¿De dónde viene el título tan sugerente, “Conversos y creyentes”?

–El posmodernismo influyó en la producción arquitectónica local, en función a características generacionales. Los proyectistas “conversos” fueron arquitectos formados dentro de cierta ética del modernismo reemplazada por el funcionalismo y el racionalismo, a cuyos preceptos renunciaron. Los proyectistas “creyentes” se formaron dentro de la estética del posmodernismo, manifiesta en el contextualismo y la metáfora, lo que atenuó la reacción. Esta diferencia influyó en la práctica proyectual de ambos grupos.

–El término “modernidad” es tan amplio como su debate al respecto… En el Perú, como resultado de este estudio, ¿cuándo se iniciaría?

–El problema es que en el Perú aparece primero el modernismo (en el sentido anglosajón, sinónimo de arquitectura moderna). Es decir, el lenguaje formal cuando todavía no se había consolidado la modernidad, al revés de lo que ocurre en Europa y Estados Unidos, donde el modernismo es una consecuencia de la modernidad.

centro comercial La Rotonda

El centro comercial La Rotonda (1994) inauguró el posmodernismo en la arquitectura comercial limeña. Su autor, Juan Carlos Domenack, tuvo como referente el Dolphin Hotel, en Florida, que fue “un alarido de libertad”. Foto (derecha): Juan Carlos Domenack.

–Precisemos, entonces, para un mejor entendimiento y de acuerdo al texto, los términos “modernidad”, “posmodernidad”, “modernismo” y “posmodernismo”.

–Modernidad y posmodernidad son periodos de tiempo. La posmodernidad es la época en la que vivimos actualmente y es un término historiográfico y cronológico. Mientras que modernismo y posmodernismo son los estilos que corresponden a dichas épocas. El cubismo pertenece al modernismo, mientras que el pop art es el origen del posmodernismo, por ejemplo.

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–¿Cuál fue el objetivo al estudiar estas dos décadas en el libro, la de los ochenta y la de los noventa? ¿Tal vez por un tema de ausencia de revalorización?

–Porque esta etapa, la de finales del siglo XX, es una de las más interesantes en la historia de la arquitectura peruana contemporánea. En ella se produce un conflicto que marcó el futuro de la arquitectura en el Perú en los siguientes años. Es, además, la época en que me formé como arquitecto.

 –¿A qué conflicto te estarías refiriendo?

–Los proyectistas creyentes descartaron la referencia histórica explícita, cuyo abuso a nivel internacional derivó en una arquitectura kitsch o comercial, y optaron por la doble codificación. En parte por haber superado el conflicto forma-función en su formación pedagógica, en parte también por la propia evolución del lenguaje del posmodernismo internacional después de dos décadas.

Agrupamiento Chabuca Granda

En el Agrupamiento Chabuca Granda (1984), José García Bryce cuestionó en gran medida el paradigma funcionalista. Foto de Martín Fabbri.

–Estamos hablando de quienes, como tú, se formaron en los años ochenta. Pero diríamos que, más que de tiempos y estilos, hablamos de una nueva generación con otro enfoque. ¿Es así?

–Los arquitectos formados en la década de 1980, en pleno auge del posmodernismo internacional, experimentaron métodos pedagógicos alternativos al funcionalista, como el contextualismo y la metáfora (arquitectos creyentes). Esta metodología suponía un punto de partida formal y estético en la elaboración del diseño arquitectónico, para luego incorporar la función. El resultado en la praxis profesional (década de los noventa) fue la mezcla de elementos modernistas con otros tradicionales (doble codificación).

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–Remitiéndonos a las obras puntuales mostradas en el libro, ¿quiénes serían los abanderados entre los arquitectos conversos?

–Los que se formaron académicamente bajo las pautas del funcionalismo, en las décadas de los sesenta y setenta, y luego abandonaron esta corriente y se pasaron al posmodernismo, produciéndose así una contradicción entre la formación recibida y el diseño resultante en la práctica. El término “converso” lo he tomado prestado de Kenneth Frampton.

Banco Mercantil Parque Central de Miraflores

Banco Mercantil (1985), de Alfredo Montagne, ejemplo de yuxtaposición, principal característica del posmodernismo. Foto de Alfredo Montagne. A la derecha, el Parque Central de Miraflores (1990-1992), de Javier Artadi, Juan Carlos Doblado y José Orrego. Foto de Arquidea.

Artículo publicado en la revista CASAS #281