Las bienales de arquitectura tradicionales están agotadas desde hace tiempo porque, en su gran mayoría, repiten el formato cuyo espíritu es reconocer las mejores obras con un criterio estético. Una de las grandes diferencias de la BIALIMA respecto a otros eventos similares es que mostrará las buenas prácticas que redundan en la calidad de la vida de las personas.

Por Laura Gonzales Sánchez

“No estamos hablando necesariamente de arquitectura de alto nivel de diseño, sino de arquitectura responsable, arquitectura que aporta a la ciudad sin importar cuál sea su estética”, señala Jean Pierre Crousse, curador de la BIALIMA y responsable –desde su posición de director de Asuntos Gremiales y Comunales de la Regional Lima del Colegio de Arquitectos del Perú– de la organización del evento. Su mirada y experiencia profesional son un aporte invalorable para el desarrollo de la primera edición de esta bienal regional, que se celebrará entre el 9 y el 14 de agosto.

Jean Pierre Crousse

Jean Pierre Crousse, curador de la BIALIMA 2021 y actual director de Asuntos Gremiales y Comunales de la Regional Lima del Colegio de Arquitectos del Perú. Foto de Sandra Elías.

–A propósito del último Premio Oscar Niemeyer, en el que fue reconocido su proyecto del Aulario de la Universidad de Piura, usted señaló que los arquitectos latinoamericanos comienzan a hacer buena arquitectura “cuando dejamos de pensar en la identidad y nos concentramos en aprovechar los recursos del lugar”. Entendemos entonces que el criterio de la BIALIMA para elegir los mejores proyectos será otro…

–En esta bienal no queremos aportar juicios de valor. No queremos excluir algunas obras porque no nos parece. No es una decisión, digamos, estética. Queremos ser proactivos y mostrar también las buenas prácticas más allá de nuestras fronteras. Por eso, en el mes de mayo tuvimos el Congreso Latinoamericano de Arquitectos, en el que se convocó a dos arquitectos por país invitado para que expongan su obra y luego conversen. En el mes de junio se hizo lo propio con arquitectos peruanos. Durante los días de la bienal, se ha invitado a arquitectos de todo el mundo (Miguel Gómez y su equipo han propuesto a varios de ellos). Lo que queremos visibilizar es que, más allá de una identidad nacional, hay una actitud que debemos tener frente a la arquitectura. Y esa actitud, si es coherente con nuestros medios, tendrá la identidad que queramos.

Lea también:  Nómena + Daniela Chlimper: formas de volver a casa

–A pesar de que suene reiterativo, pregunto: ¿cuál es el gran objetivo de hacer este gran evento?

–Básicamente, es la respuesta a dos cosas. Queremos acercar el campo de la arquitectura al público en general y ampliar todo el espectro profesional del arquitecto. Es decir, los docentes, aquellos que trabajan en el sector público, la gente que está comprometida con el mundo de la construcción y que no necesariamente son arquitectos, así como a los clientes que llaman a arquitectos. Asimismo, también queremos incluir a quienes una bienal invisibiliza y que son aquellos, en su mayoría jóvenes, que se dedican a proyectos participativos en todo Lima y que nunca son premiados.

–Estos actores trabajan por resolver los grandes problemas de la arquitectura en Lima. ¿De qué problemas serios estamos hablando?

–Hay muchísimos, pero uno principal: que la obra más representativa en Lima es la obra pública. Representativa no porque sea la mejor, sino porque es la que aporta mayores beneficios a la población. Hay un sistema de adjudicación de proyectos que excluye a los arquitectos, que no es transparente y por lo cual tenemos, hoy en día, una obra pública de mala calidad que no aporta nada al espacio urbano, al espacio arquitectónico.

BIALIMA conferencistas

Alejandro Aravena, Premio Pritzker 2016, e Yvonne Farrell y Shelley McNamara de Grafton Architects, Premio Pritzker 2020, son los conferencistas magistrales más destacados de la BIALIMA.

–Estamos hablando, una vez más, de que la ley de concursos públicos de arquitectura terminó siendo un “engañamuchachos”, porque es opcional que una entidad los convoque.

–A lo que apunta esta bienal, más que a proponer que se hagan concursos públicos, es a tratar de hacer entender la importancia de realizar un buen proyecto. Estamos luchando mucho más atrás, en paralelo. La gente, especialmente los que están en muy altos puestos de la gestión pública, como los abogados y economistas, tienen que entender por qué un proyecto es importante y por qué es importante un concurso.

Lea también:  Alberto Beingolea: “Queremos una movilidad sostenible, que nos permita fluir”

–Decías, al inicio, que las bienales están agotadas, entre otras razones, por la tecnología.

–Así es. Antes de la difusión tremenda por internet, una bienal servía para congregar a arquitectos que el curador quería poner en valor a través de mostrar su obra, porque no existía otra manera de conocerla que no fuera contada por ellos mismos. No había un espacio para que el autor hable respecto a su trabajo. Después estaban los libros. Hoy se tienen a la mano miles de conferencias donde está toda su vida. Entonces, el hecho de hacer una bienal para que vuelvan a contar lo que ya se conoce carece de valor. Lo que la gente no sabe es lo que piensan sobre otros temas, o lo que piensan en relación con la obra de otros arquitectos. Nos parece, por tanto, que esta bienal regional puede dar conversaciones únicas e irrepetibles de dos horas, porque hemos juntado a nuestros invitados en binomios con un moderador del mismo país.

–En el programa hay un acápite muy interesante: las Vivencias.

–Antes de las Vivencias están los workshops, en los que estamos trabajando temas urgentes para Lima: ¿cómo cambiar la ciudad con pocos recursos? Y, para ello, hemos invitado a arquitectos latinoamericanos emergentes, que también hacen prácticas emergentes, y que con seguridad serán los futuros arquitectos consagrados. A ellos les estamos confiando la dirección de un grupo de jóvenes arquitectos para hacer estas propuestas que serán recopiladas en una publicación que estamos preparando para ofrecerla a la Municipalidad de Lima. Queremos decirle a la municipalidad que nosotros tenemos cosas que aportar y que hay muchísimos temas que ni siquiera imaginan los alcaldes que pueden hacer que la ciudad mejore.

Lea también:  Dimore Studio: crear el pasado, imaginar el futuro

* * *

BIALIMA

Una bienal que fomenta las buenas prácticas

La valla queda muy alta. Nunca antes habíamos tenido una bienal tan densa en actividades y reconocimientos, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Premio a la Trayectoria – Premio Casa Rosselló: Para actores que hayan contribuido de manera consistente y significativa a la sociedad, la profesión y al entorno construido, constituyendo una singular referencia de buena práctica profesional.
  • Premio a la Arquitectura para el Desarrollo: Reconoce la obra de colectivos, arquitectos, egresados y/o estudiantes de arquitectura que tienen como campo de acción las zonas degradadas o vulnerables de la ciudad, mediante procesos participativos y/o acciones directas con la comunidad.
  • Premio Regional de Investigaciones de Pregrado y Proyectos de Fin de Carrera: Reconoce el mérito y talento de más de diecisiete mil estudiantes de Arquitectura que hoy se están formando en más de veinte espacios de enseñanza de las regiones Lima y Callao.

Además, se han convocado el Concurso de Calidad Arquitectónica – Premio San Lorenzo, para reconocer el trabajo realizado en diversos proyectos que sirvan de ejemplo a la excelencia y creatividad en edificaciones de la región de Lima, y el Concurso Internacional de Ideas: Laderas en San Juan de Lurigancho, dirigido a estudiantes, egresados y arquitectos colegiados hasta treinta y cinco años de edad.

Paralelamente, se desarrollará el workshop internacional Futuros Posibles – Lima 2021. Dividido en cuatro ejes temáticos, este taller estará dirigido por treinta oficinas emergentes de Latinoamérica que orientarán a cientos de jóvenes arquitectos y estudiantes de la carrera para la creación de propuestas para la ciudad de Lima.

Entre los conferencistas magistrales que han sido invitados a la BIALIMA, se encuentran Alejandro Aravena (Chile, Premio Pritzker 2016), Solano Benítez (Paraguay), Tatiana Bilbao (México), Toni Gironès (España), Grafton Architects (Irlanda, Premio Pritzker 2020), Teodoro Fernández (Chile), Rahul Mehrotra (Estados Unidos – India) y Marina Tabassum (Bangladés), entre otros.

Los eventos se realizarán de modo virtual, contarán con traducción simultánea al castellano y están abiertos al público en general. Las entradas están disponibles en la web www.bialima.pe.