La marca de la pantera

El tránsito de las páginas de las historietas al medio cinematográfico no ha podido ser más feliz para el primer superhéroe de origen africano del universo Marvel: “Black Panther”, la película de Ryan Coogler, es un triunfo artístico y comercial certificado, y su banda sonora, comisionada al artista negro más importante de la actualidad –Kendrick Lamar, quien contó con la colaboración de Antohny Tiffith, CEO de Top Dawg Entertainment, su sello discográfico–, no podía quedarse atrás.

Black Panther. The Album. Music From and Inspired By” nos ofrece una panorámica apasionante del momento actual del hip hop y el R&B de avanzada en Estados Unidos, con un desfile de actos esenciales que, encabezado por el propio Lamar, incluye a Vince Staples, SZA, The Weeknd, Future, 2 Chainz y un sustancioso etcétera. No es necesario ver la película para disfrutar de este disco, pero hacerlo le añade nuevas dimensiones: “Black Panther”, más que un alarde reivindicativo, permite inaugurar un nuevo nicho lleno de posibilidades para los afrodescendientes en la cresta de la ola de la cultura popular. Y con esta banda sonora, Kendrick Lamar prueba una vez más que es uno de los músicos contemporáneos que mejor interpreta el llamado de los tiempos.

Música de película

La fecha más esperada por los fanáticos de Radiohead en el Perú ya está a la vuelta de la esquina (la banda británica se presentará en el minifestival Soundhearts que se realizará el 17 de abril en el Estadio Nacional) y una buena forma de ir paliando la ansiedad podría ser sumergirse en el cálido y atemporal universo sonoro creado por su guitarrista, Jonny Greenwood, para la banda sonora de la nueva película de Paul Thomas Anderson, “Phantom Thread”. Greenwood ha compuesto ya otros nueve soundtracks de películas y esta es su cuarta colaboración con Thomas Anderson (particularmente notable es la primera de ellas, en 2007, para la enorme “There Will Be Blood”, calificada como la mejor película en lo que va del siglo XXI por “The New York Times”). Esta banda sonora quizás sea su obra más “clásica”, y es también la que tiene mayor protagonismo durante el metraje de la cinta de todas las que ha hecho hasta la fecha. Un crítico de “Spin” encontró una buena forma de describir el exquisito y decadente álbum de Greenwood: “Este es el equivalente sónico de un sándwich de caviar y foie gras”.

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Sutiles acordes

La artista visual Muriel Holguín, quien alguna vez formó parte de la genial banda Gomas, es también responsable de fraguar un personalísimo álter ego musical bajo el nombre de Montaña Negra. En dos breves pero absolutamente encantadores EP (“Canciones de Lima” y “Canciones de Berlín”), Holguín desarrolla una suerte de pop de dormitorio que se sostiene básicamente en la calidez de su voz, acordes acústicos extrañamente evocativos y ciertos efectos electrónicos que jamás desentonan: simple y excéntrica (en uno de los cortes del EP limeño, por ejemplo, podemos escuchar a la artista ordenando una pizza por delivery), la música de Montaña Negra seduce y desconcierta en proporciones equivalentes, ya sea por la tozuda brevedad de sus canciones o el agridulce lirismo de sus letras. Escúchenla en: montananegra.bandcamp.com.

El sonido de la tierra

El Polen, la influyente banda peruana surgida a inicios de los 70, vuelve a lo grande con la reedición en vinilo de sus dos primeros discos

La brevedad de su discografía (apenas tres discos entre 1972 y 1998) y el accidentado itinerario de su trayectoria artística no deberían hacernos perder la perspectiva: El Polen, la mítica banda fundada por los hermanos Raúl y Juan Luis Pereira en la bisagra de las décadas del sesenta y setenta, es sin duda una de las agrupaciones de música popular más trascendentes de nuestro país y la estela de su influencia, que abarca a artistas de géneros tan diversos como el jazz, la fusión andina, el rock progresivo y más, es sencillamente incalculable.

Pero todo esto suena exagerado si no podemos recurrir a esos discos casi legendarios –“Cholo” (1972), “Fuera de la ciudad” (1973) y “Signos e instrumentos” (1998)– y comprobar que El Polen prefiguró y trazó los cimientos de muchas de las tendencias que tendrían un protagonismo evidente en la música peruana durante las décadas posteriores. En nuestro país, la fusión, si podemos devolverle a ese término su verdadera carga connotativa, está definida por las exploraciones sonoras de los hermanos Pereira: en esos primeros discos confluyen los ritmos andinos y afroperuanos, hay espacio para los viajes psicodélicos y los momentos festivos y accesibles se alternan con ejercicios de experimentación y riesgo que no tenían antecedentes en nuestra escena.
Por eso, debemos celebrar que el sello local Buh Records anuncie el lanzamiento de sendas reediciones, en vinilo, de los dos primeros elepés de El Polen. En ambos casos, se incluirán fotos inéditas y los artes originales, además de tratarse de remasterizaciones supervisadas por el propio Juan Luis Pereira (tristemente, Raúl falleció en 2010). Más información en ww.facebook.com/buhrecords.