El periodista venezolano Moisés Naím acaba de publicar “Dos espías en Caracas”, su primera novela, en la que, en clave de ficción, relata todo lo que sucedió en Venezuela desde que Hugo Chávez llegó al poder y que nunca se pudo probar. Desde su oficina en Washington, el ganador del Premio Ortega y Gasset 2010 responde nuestra llamada y rememora los inicios de una revolución que ha conducido al país llanero a “la peor catástrofe humanitaria de la historia de América Latina”.

Por Angie Yoshida

“¿Dónde carajo está Hugo? ¿Por qué no ataca el Palacio? ¡Eso fue lo que acordamos! Hugo Chávez no puede atacar el Palacio porque sigue inmerso en una comunión divina con el retrato de Simón Bolívar”.

Este extracto del libro de Naím, que a simple vista parece un irónico retrato del líder de la revolución bolivariana, calza a la perfección con la realidad. Ocurrió el 4 de febrero de 1992, en Caracas, Venezuela. El comandante Hugo Chávez tenía todo dispuesto para tomar el Palacio Presidencial: el mejor contingente, las mejores armas, el plan infalible. Pero decidió no hacerlo, tirando por la borda el golpe de Estado que urdía contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Aunque no hay forma de probar el embrujo que el retrato del Libertador ejerció sobre su ferviente seguidor, para Moisés Naím plasmar ese episodio, entre muchos otros, ha significado un acto pleno de liberación. Desde que el chavismo llegó al poder, el periodista venezolano ha recabado toda clase de información que los rigores del periodismo le impiden contar. Ahora, por fin, opta por la ficción y nos presenta “Dos espías en Caracas”, un fascinante thriller de espionaje situado en la Venezuela chavista y matizado con fino humor.

“La novela es producto de una profunda frustración, porque después de veinte años tenía una versión de lo que estaba pasando y, pese a tener múltiples fuentes y estadísticas, no podía verificar ni publicar nada bajo las estrictas técnicas del periodismo”, confiesa Naím y agrega: “La ficción me dio la libertad de escribir lo que creo que pasó”.

Además de ser columnista del diario español “El País”, Naím dirige y presenta desde Washington su propio programa de televisión, “Efecto Naím”.

En la actualidad, medios de todo el mundo reportan la situación que afronta la nación llanera, sumida en el caos político, social y económico, y acechada por las principales potencias mundiales. Tres décadas atrás, el panorama no era muy distinto. Las mismas tensiones se reflejan en la novela, que narra el ascenso y gobierno de Chávez a través de los dos espías del título. Cristina Garza, alias Eva López, es una agente de la CIA de origen mexicano que llega a Caracas a ver cómo puede inmiscuirse Estados Unidos en el país con las mayores reservas de petróleo. Pero el destino pone en su camino al cubano Iván Rincón, alias Mauricio Bosco, espía del G2 y leal informante de Fidel Castro, quien sabe perfectamente que la única forma de mantener la revolución comunista es a través de ese mismo petróleo. En medio de todo, o quizá en lo profundo y más sórdido de este relato, mueve sus tentáculos el Prán, capo criminal que opera desde prisión y que consigue penetrar con facilidad en los órganos de poder.

“Estos personajes son la expresión de las fuerzas que golpean hasta hoy a nuestra región. Por un lado está el mercado, la democracia y la libertad, que chocan contra las fuerzas que defienden la presencia del Estado,  mediante el autoritarismo. Y está también el crimen organizado. En toda América Latina, si tú quieres entender qué es lo que está pasando con la política y la economía, tienes que analizar el choque de estas fuerzas. Está pasando en Perú, en Argentina, en Brasil, en México y, por supuesto, en Venezuela”.

“La ficción me dio la libertad de escribir lo que creo que pasó”, expresa Naím sobre su primera novela.

Inmediatamente, el escritor se transporta al pasado. “¡Cuánto tiempo tardamos en descubrir la influencia que ejercía la ocupación cubana en Venezuela!”, reflexiona, y lee un artículo publicado hace pocos días en el “Granma”, el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba: “El general Raúl Castro tuvo palabras de reconocimiento para los más de 20 mil colaboradores cubanos que se encuentran cumpliendo misión en Venezuela, los felicita por su compromiso y consagración con su misión”. Las declaraciones de Castro, quien ostenta el cargo de Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, se produjeron en el marco de la  proclamación de la nueva Constitución, en la Asamblea Nacional del Poder Popular en La Habana, el pasado 11 de abril.

“Estamos volviendo al tiempo en el que las grandes potencias se peleaban en los países más pequeños. Estados Unidos, Rusia e Irán también están en Venezuela y, desgraciadamente, somos nosotros los que vamos a pagar las consecuencias”, sentencia.

La oportunidad perdida

El protagonista de esta historia no puede ser otro que Hugo Chávez. La novela pone al fresco la personalidad machista y narcisista del comandante, cuyo objetivo máximo era someter a la nación, aunque para eso tuviera que tomar control de la riqueza petrolera y los medios de comunicación, sin omitir la intimidación social, la concentración de los órganos públicos y la dependencia suprema de las fuerzas armadas. Así condujo la revolución del pueblo a la debacle de este. “Hugo Chávez encarna la oportunidad perdida. Pudo transformar a Venezuela en un gran país y la dejó destruida, viviendo la peor catástrofe humanitaria de la historia de América Latina. Esa catástrofe fue pensada y ejecutada por él y por Nicolás Maduro”, enfatiza Naím.

De ahí que el libro lo presente como un ser humano sumamente complejo, “porque quienes lo defienden lo endiosan, y quienes lo antagonizan lo demonizan”, apunta. “Tenía un talento enorme, una increíble capacidad
para seducir a la gente y conseguir su apoyo. Estoy convencido de que fue uno de los mejores políticos de América Latina, y de que tenía las peores ideas de la región. ¿Y sabes qué es lo peor? Que fue manipulado por Fidel Castro y traicionó a la patria. Hugo Chávez le abrió las puertas a la dictadura cubana para que saqueara Venezuela”.

En 1992, el comandante Hugo Chávez intentó tomar el poder por las armas. Siete años más tarde, llegaría al Palacio de
Miraflores por la vía democrática.

Pero ¿por qué nadie advirtió lo que sucedía? “El poder ciega a la gente. Empezando por quien lo detenta. Hugo fue más allá, incluso. Traicionó sus propias creencias. Tenía sensibilidad por los pobres, de verdad quería ayudarlos, pero después se dejó llevar por su ego, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por quedarse en el poder y abusó de él. Se olvidó de los pobres. Hoy en día, la desigualdad económica es mayor que nunca”, sentencia.

Moisés Naím ha dedicado “Dos espías en Caracas” a sus tres nietos, porque mantiene la esperanza de que ellos puedan ayudar a reconstruir su patria añorada. Mientras aguarda el momento de que esa generación tome las riendas de la historia, ha comenzado a escribir otra novela donde pretende abordar de manera amplia la corrupción en América Latina. Por supuesto, el Perú no estará exento.