No es solo una firme defensora de la diversidad, sino una fiel creyente de que la fecundidad –bien lo decía Nietzsche– es posible solo gracias a la multiplicidad de contrastes. “Estoy convencida de una cosa: dos fuerzas en oposición generan una nueva”, dice Natalia Velit.

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Lo que pretende con “Flux” es abordar una reflexión –pertinente y necesaria en nuestros tiempos– desde el plano pictórico. A través de sus pinturas, la artista plantea el polémico tema de los nuevos fenómenos migratorios en Europa, y va más allá del plano social para mostrar cómo este flujo de culturas divergentes tiene un impacto positivo en la vida cultural de ciudades como París, considerada cuna del arte mundial. Un razonamiento, además, extrapolable a cualquier urbe del mundo. “Siempre las nuevas culturas aportan. Desde nuevos colores y nuevas lenguas hasta nuevas costumbres y nuevos códigos morales. Eso es lo que trato de representar: que estos fenómenos son positivos”, explica la artista. “Para mí, esta nueva fusión de culturas no hace más que enriquecer la ya establecida”, agrega.

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Su posición surge como reacción ante la actitud conservadora de la mayoría de países europeos; entre ellos, Francia, lugar en el que Natalia vive desde hace más de treinta años, y cuyo Estado le ha dado el respaldo que tanta falta le hace a los artistas peruanos. Pero, para ella, el Estado no es el único que tiene una obligación con el artista; este último, por su parte, también tiene el deber social de vehicular un mensaje. “Como artista, no puedes ser indiferente ni quedarte haciendo obras que no tengan consecuencia social. La misma realidad te llama a posicionarte”.

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Consecuente con esa filosofía, Natalia se involucra con las problemáticas sociales de su realidad, tanto la peruana como la francesa. Y de esa postura crítica nace “Flux”, como un ejemplo visual y conceptual del big bang creativo que genera el encuentro de polaridades. “Mi pintura es el resultado de eso. Es la mezcla de la escuela europea con una referencia estética figurativa peruana”, precisa. “Si en la pintura se puede lograr esta fusión de culturas, no veo por qué socialmente no podríamos hacer lo mismo”.

Por Vania Dale Alvarado
Retrato de Javier Zea