Iliana Scheggia siempre ha querido saber qué hay más allá de lo visible. “Lo que hay, es lo que se ve”, le respondió un amigo físico afirmando que las suyas eran dudas más filosóficas que científicas. Esta invitación a un mundo de reflexión no le impidió levantar una muestra de interrogantes tangibles, donde dudas y deseo de exploración se expresan en geometría y juegos de percepciones.

iliana-scheggia

La clepsidra mide el paso del tiempo, con gotas que  caen lentamente sobre una rosa de los vientos.

“42 – La vida, el universo y todo lo demás” es la primera muestra de Iliana tras su regreso de un retiro para artistas en Reykjavík, Islandia, a donde la llevó una fascinación por el sol de media noche. Amante de la geometría, fue estudiando los movimientos del sol en la capital más cercana del polo norte. Así concibió una exposición que toma el tema de la perspectiva como centro para invitarnos a recordar las eternas interrogantes sobre tiempo, espacio y universo.

¿En qué momento decides tocar un tema tan extenso?

Encontré un artículo en Scientific American sobre cómo el ser humano es la especie más invasiva de todas y sobre nuestra conquista del planeta. Leyendo eso me puse a pensar en cómo tenemos este gran concepto de nosotros mismos, pero somos en realidad minúsculos en el tiempo y el espacio.

¿No es un pensamiento un poco angustiante? ¿Ser tan insignificantes?

Un poco. Al mismo tiempo repasaba la idea de que si hay un contenido tiene que haber un contenedor, tal vez es algo finito. Lo que siempre he encontrado angustiante es el no saber lo que va a pasar. No hay forma de eliminar la incertidumbre. Esta pregunta de si Dios juega a los dados o de si existe un plan. La idea de vernos como conquistadores de la tierra me parece una manera extraña de mirarnos, que creo refleja lo poco que observamos.

¿En qué sentido observamos poco?

No ver lo que nos rodea, o tener poca empatía entre nosotros. Los niños me encantan en ese aspecto. Creo que son muy empáticos, y que es por eso que son tan directos y a veces hacen preguntas un tanto perturbadoras. En esa línea también me puse a pensar en cómo nos educan y las cosas que olvidamos al crecer.

iliana-scheggia-rosa-de-los-vientosiliana-scheggia-icosaedroiliana-scheggia-poliedro

Cuéntame de la geometría en la muestra.

La geometría el lenguaje del universo, una forma de construir y completar. Todo es según lo percibes, según lo entiendes. Estamos educados en un mundo plano a pesar de que habitamos un mundo en tres dimensiones, lo notas cuando la gente habla de cuadrados y no de cubos.

El centro de la muestra es un icosaedro que invitas a explorar.

El icosaedro es la forma más dinámica, a diferencia del cubo que es la más estática. La idea de que te permitiera entrar es que tienes una visión del espacio desde fuera, y desde dentro, con dos pasos la perspectiva cambia. Además tienes una parte fuera como si fuera una piel o un escudo, y otra, por donde puedes ingresar, que te permite ver la estructura.


Otra sala invita a descubrir un mundo en movimiento, en lo que Iliana llama un “ecosistema virtual”. Una serie de poliedros que contienen en tablets y videos la magia de la migración en la costa limeña; las formaciones de aves; un geiser y el poder latente antes de la explosión; el encanto de las plantas carnívoras en cacería, y otros cortos que invitan al espectador a retar sus ideas de presa o depredador, y así su posición en el universo.

La muestra también contiene una clepsidra, un medidor de tiempo en forma de diamante, que invita a concentrarse por algunos segundos en la caída de una gota. El agua termina sobre una rosa de los vientos, herramienta de navegación que sirve en esta instancia para complementar con su posible oxidación una ilustración del paso del tiempo.

Sueles trabajar la comparación entre óxido y acero inoxidable.

Es porque me hace pensar en la comparación con la piel y el ser humano. Esa fragilidad. Hagas lo que hagas, la piel es un registro del tiempo que has visto pasar.

iliana-scheggia-topografia-temporal

Topografía polar, pieza que rastrea la posición del sol en 9 ciudades.

Cuéntame de la pieza “topografía polar”.

Son poliedros que contiene tablets con una app llamada Sunseeker. La encontré mientras estaba en Reykjavík y me ayudó a estudiar los movimientos del sol. Hay luz durante todo el día pero en la aplicación puedes ver que el sol no está estático. Pensaba mucho en Lima, donde es tan fácil rastrear su movimiento de este a oeste. En esta pieza puedes ver los movimientos del sol desde 9 ciudades distintas. Para ponernos nuevamente en perspectiva.

¿Por qué el número 42?

Es por el libro “Guía del viajero intergaláctico”, de Douglas Adams. En una parte construyen una supercomputadora y le preguntan cuál es la respuesta definitiva. Tras millones de años procesando la computadora indica que el resultado es 42. Finalmente, en un nuevo cálculo, se construye la Tierra para responder esa pregunta.

La muestra estará en La Galería hasta el 19 de noviembre.

Por Alejandra Nieto
Video de Jimena Gallarday

Fotos cortesía de La Galería