Tras conquistar el oro en la Copa del Mundo de Trap en Marruecos, el deportista peruano alcanzó la mejor posición de su carrera en el ranking ISSF mientras se prepara para Lima 2027 y una nueva etapa personal como futuro padre
Por: María Jesús Sarca Antonio | Fotos: Víctor Ruiz
Ahora podemos llamar a Alessandro de Souza Ferreira el segundo mejor tirador del mundo. El peruano acaba de alcanzar la mejor posición de su carrera en el ranking de la Federación Internacional de Tiro Deportivo (ISSF), luego de conquistar la Copa del Mundo de Escopeta.
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Después del triunfo, Alessandro compartió su emoción con COSAS: «Cada reconocimiento refleja años de trabajo, disciplina, sacrificios y el apoyo de muchas personas que han sido parte de este camino”. El tirador reconoce que el resultado lo llena de orgullo, aunque también lo mantiene enfocado: “Lo tomo como una motivación para seguir creciendo, seguir representando al Perú de la mejor manera y demostrar que con constancia se puede competir al más alto nivel”.

El Instituto Peruano del Deporte también destacó el resultado y señaló que el integrante del Programa Lima 2027 alcanzó “la mejor ubicación de su carrera deportiva”.
El oro en Marruecos, el torneo que cambió el ranking
El ascenso de Alessandro al segundo lugar del ranking mundial tuvo como antecedente la Copa del Mundo de Escopeta disputada en abril en Tánger, Marruecos. En ese torneo, el tirador peruano estuvo a tres tiros de la perfección, con 27 aciertos de 30 en la final en la modalidad Trap. Quedó por encima del marroquí Driss Haffari y del guatemalteco Jean Pierre Brol, en una competencia que reunió a representantes de 43 países.

Alessandro de Souza ganó el oro con 27 aciertos de 30, superando a Driss Haffari (25) y Jean Pierre Brol (21).
El nivel del torneo fue muy exigente, pues contó con delegaciones de potencias como Estados Unidos, Italia, Rusia, Croacia, Australia y Gran Bretaña. En la final, el peruano coincidió con campeones olímpicos recientes y figuras con trayectoria consolidada. La resultado de la competencia fue en sus palabras: «una final bastante complicada, pero estábamos listos para poder pelear a ese nivel y obtener el título«.
La precisión empieza en la mente
El tiro deportivo exige una concentración extrema. Para Alessandro, el rendimiento empieza mucho antes de entrar al campo. “El control mental es lo más importante. Hay que tener mucha calma en esos momentos de presión, con la mente en el presente”, explica.

El entrenamiento incluye meditación, visualización y concentración como pilares para enfrentar la presión en competencia.
Ganar el título mundial significó para Alessandro cumplir un sueño de niño: «Es algo que venía buscando desde que tenía 12 años. Han sido años duros de sacrificio, constancia, caerse y volverse a levantar«.
Su preparación incluye meditación, visualización y entrenamiento específico de enfoque. «No adelantarse porque muchas veces eso genera distracciones, que se reflejan en ceros, en fallos«, explica. En competencia, esa lógica se mantiene: cada error requiere calma inmediata, sin sobrecarga emocional, para sostener el ritmo de la serie.

La Copa del Mundo en Tánger, Marruecos, reunió a representantes de 43 países, incluidos campeones olímpicos de París y medallistas de Londres 2012.
Un origen que sigue presente
El inicio del vínculo con el tiro inició cuando fue por primera vez al campo. «Mi abuelo me llevó a disparar, cuando tenía 12 años, a el Polígono de Tiro Las Palmas«, recuerda. Con el paso del tiempo, Alessandro confiesa que todavía lo acompaña en sus competencias en Lima y sigue de cerca cada resultado: «Sigue siendo mi fan número uno». Hoy, el título en Marruecos significa concretar uno de sus mayores deseos, aunque dentro de un objetivo mayor: alcanzar una medalla olímpica.

Superó una lesión en la espalda que se extendió por tres años durante el ciclo olímpico hacia París, limitando su rendimiento.
Antes del oro, Alessandro ya se obtenía resultados cercanos al podio. Cuartos puestos en Juegos Panamericanos y torneos continentales le ayudaron a siempre apuntar a la exigencia internacional. Sin embargo, una lesión en la espalda lo limitó durante tres años y no pudo llegar a las Juegos Olímpicos en París. «Lo más difícil de mi carrera ha sido superar la lesión que tuve que pasar durante el ciclo olímpico de París, que no me permitió rendir al 100%. Quedé muy cerca, entonces la frustración era doble«, confiesa.
Alessandro ya conocía ese nivel competitivo, sobre todo después de haber participado en Tokio, lo que acentuó la exigencia interna durante el proceso de recuperación. «El deporte es así, ahora ya estoy en otra etapa, estoy físicamente bien, recuperado y este título me llena de confianza y me motiva a lo que viene», dice determinado.

Inició en el tiro a los 12 años. Desde entonces, se formó con el tirador peruano Bruno Sarti y labró una carrera internacional que incluye participación olímpica en Tokio 2020.
Rutina, cuerpo y pausa
El día de competencia responde a una estructura definida: alimentación muy temprano (para evitar la digestión), llegada anticipada al campo, momentos de lectura, meditación y una activación física breve antes de entrar en acción. A ello se suma la observación del entorno, clave para anticipar condiciones.
Fuera del circuito, practica squash, entrena en el gimnasio, corre y encuentra en la pesca con caña un espacio de desconexión. Actividades que complementan una disciplina donde la estabilidad corporal acompaña al control mental: «Las fallas técnicas, aunque poco frecuentes, se resuelven en cuestión de minutos«.
Lima 2027, su próximo logro
Con el respaldo del Instituto Peruano del Deporte, liderado por Sergio Ludeña Visalot, y su integración al Programa Lima 2027, el enfoque apunta a los próximos desafíos. La clasificación a los Juegos Olímpicos en Los Ángeles se presenta como el objetivo inmediato, mientras los Juegos Panamericanos de Lima 2027 ocupan un lugar especial dentro de su planificación.
“Siento que he ido cumpliendo metas importantes, pero también que todavía hay objetivos muy grandes por delante. Cada campeonato, cada resultado y cada experiencia me acercan un poco más al sueño olímpico”, asegura.
“Este logro no es un punto de llegada, sino como una señal de
que estoy en el camino correcto hacia objetivos
todavía más grandes”.
En paralelo, su vida personal abre una etapa distinta: será padre en septiembre. «Es una motivación muy grande a la hora de competir, el saber que pronto va a haber un fan chiquitito mirándome. Me llena de ilusión ser papá y eso va a sumar mucho para mi carrera deportiva«, asegura.

Vania Roca Rey Allison y Alessandro de Souza Ferreira se alistan para ser padres por primera vez.
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