Tres hogares limeños nos abren sus puertas para contarnos sus costumbres en Navidad y Nochebuena. A pesar de que ninguna de las historias es igual, el amor que irradian las tres familias es el mismo.

César Benites y Úrsula Távara

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En casa de Úrsula Távara, esposa del abogado César Benites, la Navidad se celebra desde el mismo día en el que el árbol sale del armario. La pareja y sus tres hijos, Úrsula, Natalia y Andrés, guardan el recuerdo de las tardes en las que su padre ponía villancicos en la radio y toda la familia se alistaba a desempolvar y acomodar los adornos alrededor de la casa. “Lo hacemos desde que eran chiquitos. Antes, hasta preparábamos la filmadora para ese día”, nos cuenta Úrsula. La consigna es mantener la tradición, para el 1 de diciembre, el espíritu navideño ya está instalado en casa.

“La Navidad es una celebración que me encanta”, afirma César. “Es una fiesta que me emociona y que me hace esperar con ansias la llegada de la Nochebuena para ver reunida a toda mi familia”. Ciertamente, la cena en casa de los Benites Távara es un acontecimiento que junta a casi treinta personas. “La cena es preparada por todos: uno trae el pavo, el otro la ensalada”, agrega Úrsula. “Celebramos con champagne cuando cae la medianoche; luego hacemos un círculo alrededor del nacimiento para rezar por el Niño Dios; después cenamos y abrimos los regalos. Terminamos a las cuatro, hasta las cinco de la mañana. ¡Nuestras Navidades parecen Año Nuevo!”.

Silvana Pestana

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Las salas en la casa de la artista Silvana Pestana están rodeadas de cuadros y esculturas de los artistas más destacados del Perú contemporáneo, pero la Navidad se instala en el living familiar con un árbol lleno de regalos en la base. No hay nacimientos ni tampoco adornos decorativos. “De niña pasábamos las fiestas en casa de mi abuelo materno en Pensilvania, Estados Unidos, y siempre hubo un árbol para colocar los regalos”, recuerda. “Cuando eres niño, la Navidad es mágica, y eso es lo que quise transmitir a mis hijos Borja, de 16 años, y los mellizos Daniela y Joaquín, de 8”. A pesar de que, con el tiempo, Silvana se volvió más escéptica respecto al significado religioso de la fecha, en su casa se celebra la Nochebuena por la simple felicidad de tener a toda la familia reunida. “Nos juntamos en la terraza temprano, mientras los chicos juegan en el jardín. Desde que eran pequeños, contratábamos a un Papá Noel que empezaba a hacer su negocio; nosotros fuimos su primeros clientes. La parafernalia ha ido creciendo, y él ahora viene con su trineo, su Mamá Noela, sus duendes… ¡Es un chiste! Pero mis hijos ya no le creen. La última vez le gritaron: ‘¡Eres un fraude!’. Será porque son mellizos: son muy moscas. Pero es un vacilón para los más chiquitos de la familia”, nos cuenta la artista.

Mónica Celi de Rizo Patrón

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Los Rizo Patrón Celi pasan una Navidad diferente cada año desde que dos de sus tres hijos iniciaron sus propias familias. Así, las fotos que acompañan este texto fueron tomadas en una Navidad especial: el año pasado, todos coincidieron en Lima. “Mónica está casada con Gonzaga Valdés y viven en Chile; ellos tienen a Gonzaga y a Rafaela. Mi hijo Carlos Felipe, ‘Calipe hijo’, y Andrea tienen tres hijos hombres: ‘Calipito’, José Ignacio y Juan José. Mauricio es soltero y prefirió no salir en la foto, aunque es el alma de la fiesta durante la Nochebuena. Los Rizo Patrón son una familia emblemática en el ámbito del polo, y cuando nació el cuarto nieto hombre, el comentario de rigor fue: “¡El equipo de polo está completo!”, nos cuenta Mónica.

Como en toda familia numerosa, la tradición prevalece. “Recuerdo que, cuando era niña, durante la Navidad hacíamos shows con mis primas y mi hermana. Teníamos un tío que escondía un juguete en su jardín, y lo más divertido era el juego para encontrarlo: dejaba papelitos hasta al lado de la piscina para seguir las pistas”, se ríe Mónica.