Un acercamiento al hombre que hace más de 34 meses se planteó el reto –en medio de críticas y pulgares abajo– de organizar el evento deportivo más brillante y significativo de la historia del Perú. Y lo hizo. ¿Qué dicen sus hijos sobre él? A los cinco herederos de Neuhaus Tudela no les gustan ni las cámaras ni las entrevistas. Es la única vez que hablarán: el esfuerzo tiene que ver con el respeto y la admiración que sienten por su padre.

Por Alfredo Pomareda

Fotos de Sanyin Wu

Hace mucho frío en la remozada Villa Deportiva Nacional (Videna). Adentro, en el corazón del estadio atlético, en las mismas bancas donde horas antes se sentaron atletas de todo el mundo a descansar en medio de la competencia, Neuhaus y su familia conversan. Nicolás, el último de sus hijos, recuerda que en el verano de 2012 se quedó a dos puntos de ingresar a la Universidad de Lima de forma directa mediante la pre. A los pocos días tuvo la segunda oportunidad, esta vez en la prueba de admisión ordinaria.

Carlos Neuhaus fue gerente financiero del Banco Agrario ente 1979 y 1980; luego ascendió a la dirección de Cofide en 1985. En política, no pudo ser diputado en 1990 ni alcalde de Lima en 1993.

“Estaba totalmente resignado, pero mi chip cambió cuando mi papá me dijo: ‘Hoy amanecí con la seguridad de que vas a ingresar a la universidad’. Con esa oración se me fueron absolutamente todos los nervios. Un par de horas después nos abrazamos todos, lloramos todos”, cuenta Nicolás.

Carlos entiende la anécdota de su hijo como el simple transcurrir de una vida: te caes, te esfuerzas por levantarte, logras ponerte de pie. A Neuhaus le sucedió algo parecido: fue gerente financiero del Banco Agrario ente 1979 y 1980, luego ascendió a la dirección de Cofide en 1985. Sin embargo, no pudo ser diputado en 1990 ni alcalde de Lima en 1993.

Tras reponerse, encabezó grandes proyectos empresariales, y ahora pasó más de 34 meses como presidente del Comité Organizador de Lima 2019: los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de los que habla con tanto orgullo.

Los problemas en la familia Neuhaus se abordan con una filosofía muy clara: no se puede ir para atrás. Nicolás no podía quedarse en el lamento al no ingresar a la universidad; hace dos años, Carlos no podía aplazar los Juegos Lima 2019 –cuando eran un albur–, a pesar de que el presidente de Panam Sports, Neven Ilic, le planteó esa propuesta. “No rendirse ante cualquier adversidad; eso nos inculcaron papá y mamá”, dice María Isabel, abogada, una de las hijas menores de Neuhaus.

El hombre que en los últimos dos años y medio no ha llegado a su casa antes de las 9 de la noche, debido a la exigente carga laboral que supone ser presidente del Copal, se tomará un descanso.

María Isabel cuenta que su padre siempre ha sido muy exigente: “Esto es lo que queremos alcanzar, mejor vamos más allá”. Por eso, hoy los cinco hijos coinciden en que el éxito de Lima 2019 era lo que esperaban. “Yo rescato de mi papá no una mentalidad soñadora, porque a veces uno sueña en base a nada. Él siempre tiene un pensamiento positivo basado en el esfuerzo que uno ha hecho”, dice Nicolás. Se trata, entonces, de la correspondencia de los hechos. Al final, dice Cerati, hay recompensa.

Lea también:  La extrema pasión de la surfista Vania Torres Olivieri

Nicolás recuerda el Perú vs. Colombia en el Estadio Nacional. Él y su padre estaban en el estadio. La selección de Gareca perdía. “Colombia nos metió un gol. Qué mala suerte, siempre lo mismo”, dije. Llegó un tiro libre cerca del área cafetera. “Mi papá voltea y me dice: ‘Paolo lo va a patear y va a meter un gol’”. Nicolás, incrédulo, vio cómo se daba el milagro. Ya todos sabemos la historia.

Quizá a Carlos Neuhaus Tudela la consigna de no rendirse se la inoculó su padre, Carlos Neuhaus Rizo-Patrón: político, historiador, campeón de atletismo, exalcalde de San Isidro y creador del serenazgo. De chicos, de 8 y 7 años, Carlos Neuhaus Tudela y su hermano Alfredo eran asmáticos; por tanto, la cámara de oxígeno era recurrente.

Su padre, entonces, decidió que la familia entera se mudara a un distrito de clima seco. En 1958, los Neuhaus Tudela llegaron a La Molina, cuando en el distrito no había más de dos mil familias y las casas tenían grandes campos.

La delegación peruana obtuvo 39 medallas en los Panamericanos Lima 2019, lo que convierte al certamen en el más exitoso en la historia del deporte nacional.

La condición asmática no fue limitante para el deporte. Al contrario, desde chicos su papá les enseñó a los hermanos Carlos
y Alfredo a saltar garrocha con bambú y con aluminio. “Cortábamos los árboles, los secábamos. Colocábamos viruta en el piso e improvisábamos”, recuerda Neuhaus Tudela.

En los veranos corría tabla en Miraflores, cuando las tablas eran pesadísimas: de más de quince kilos cada una. “En invierno nos dejaban en Barranquito, teníamos que hacer fogata por el frío y nos duchábamos en los chorrillos que caían del acantilado”, dice Neuhaus, quien llegó a ser presidente de la Federación Peruana de Surf.

Bajo su mandato, el Perú alcanzó varios campeonatos mundiales. En los juegos Lima 2019, la selección nacional de surf fue la más galardonada entre los deportistas peruanos: consiguieron siete medallas, nada menos.

Los ideales

Carlos Neuhaus estudió Administración de Empresas, fue líder estudiantil y, tras el terremoto del 70 –el más grande de los últimos 50 años–, viajó junto a unos amigos a Chimbote para apoyar como voluntario en la parroquia Virgen de la Puerta. Allí levantó un campamento durante tres meses. Así, de adolescente, Neuhaus Tudela aprendió a trabajar en equipo. 

En los Juegos Lima 2019, cuyo despliegue ha fascinado al mundo, de nuevo, el trabajo en conjunto es el que ha triunfado…

Aquí no ha sido solo Carlos (Neuhaus). Ha sido todo el equipo de Lima 2019. No hay horarios. Muchas veces me desvelaba y mandaba un mensaje de WhatsApp al equipo a las dos de la madrugada, pensando que responderían por la mañana cuando se levantaran, pero resulta que me respondían ahí mismo. Hemos armado un equipo con gente del sector público, con gente del sector privado. Con gente que viene del deporte, que no necesariamente hace deporte, pero que tenía compromiso. Un compromiso con el Perú que había que sacar adelante. No podíamos fallarle al Perú. Teníamos que sacar los Juegos y, para eso, fue vital armar un buen equipo. 

Neuhaus también lideró la construcción del MegaPlaza, y fue presidente de la Federación Peruana de Surf. Bajo su mandato, el Perú alcanzó varios campeonatos mundiales.

¿En algún momento pensaste que no se iban a poder sacar adelante?

Lea también:  Ola de leyenda: la nueva edición de Pico Alto Internacional

Al principio negociábamos primero con Canadá y luego con Inglaterra el acuerdo gobierno a gobierno. Eran bien tensos; negociaciones muy duras. Decidimos optar por la opción de gobierno a gobierno, porque nos iba a permitir trabajar con leyes internacionales. En abril de 2017, cuando recién firmamos con el Reino Unido, estábamos muy preocupados. El 26 de mayo de 2017 convocamos a muchas empresas para que se presentaran a los Juegos, lo que se llama un road show. Nuestra sorpresa fue que tuvimos a más de 800 asistentes. Entonces dijimos: “Si hay 800 personas que nos tocan las puertas porque están interesadas en los Juegos, entonces sí se va a poder (sacar adelante el proyecto Lima 2019)”. Todos los que decían que no se podía… Digamos que la respuesta estaba ahí. 

La respuesta estaba, quizá, en la obstinación de Neuhaus Tudela por sacar un proyecto ambicioso como Lima 2019 en medio de críticas, trabas burocráticas y pulgares abajo. Ahora, claro, todos están con Lima 2019, pero hubo un tiempo en el que Neuhaus y su equipo tenían poca tribuna. El hombre que en los últimos dos años y medio no ha llegado a su casa antes de las 9 de la noche, debido a la exigente carga laboral que supone ser presidente del Copal, se tomará un descanso.

Hace algunos años le plantearon el reto de construir el MegaPlaza desde cero. Él aceptó porque sabía que podía armar un equipo con la capacidad de trabajar con eficiencia y rapidez. Carlos Neuhaus lideró la construcción del MegaPlaza, que se realizó en nueve meses. En ese proyecto debutó como empleado a tiempo parcial su hijo Alfredo, cuando aún era adolescente.

“Nunca nos la ponía fácil. ‘¿Quieres una propina, quieres salir con tus amigos? Trabaja’, nos decía”, recuerda Alfredo, quien contaba los tickets de los sorteos que se hacían entonces en el incipiente MegaPlaza para conocer al tipo de público que acudía a dicho centro comercial. “Mi papá, además, le decía a la gente: ‘No le des ningún beneficio porque es peor’”.

Junto a su esposa Patricia Rodríguez Larraín, con quien contrajo matrimonio en 1976.

“Mi padre siempre me ha inculcado la perseverancia”, dice Carlos Neuhaus hijo, quien recuerda la primera vez que su padre lo llevó a correr olas a la isla de Punta Hermosa. “Nos metimos y me dijo: ‘El mar está chiquito. Agarra una ola y vas hasta la orilla’. Yo iba en la espuma, veía las rocas, y me comencé a desesperar. Encallé en las rocas y salí volando. Regresé tarrajeado por todos lados. Mi mamá casi lo mata”, recuerda Carlos. 

Fue su papá quien lo apoyó para que se convirtiera en futbolista profesional. “A veces era un poco exagerado con el tema del deporte, pero esa disciplina me sirvió mucho cuando empecé a jugar, sobre todo porque de chico era muy malo para el fútbol, pero mi padre me sembró la perseverancia y fue así como cumplí uno de mis grandes sueños”.

Carlos Neuhaus Tudela ha tratado de sacar a sus hijos fuera de su zona de confort. “Siempre me ha dicho: ‘El Perú no solo es lo que tienes alrededor de ti, sino que es bastante más grande y, antes de conocer cualquier cosa, es necesario enfocarte en tu país’”, cuenta María Isabel. “De chico, le decía: ‘Papá, vamos a conocer Disney’, y él me respondía: ‘Primero vamos a conocer Cusco, Huanchaco’. Siempre se preocupó por que conozcamos las distintas realidades del Perú”, cuenta Carlos hijo.

Lea también:  Mujeres de acero: peruanas en lo más alto del triatlón mundial

María Alexandra, la hija mayor, cuenta que su padre siempre le dijo que uno nunca debía “rendirse” y que, además, era muy exigente. “Mi papá era de los que, si le presentabas un 19 en la libreta, preguntaba: ‘¿Y por qué no 20?’. Pero desde un lado cariñoso. No recuerdo que siquiera una vez me haya gritado”, dice María Alexandra.

Con sus hijos, María Alexandra, María Isabel, Carlos, Alfredo y Nicolás Neuhaus en 1994.

Futuro político

Algunas personas de tu equipo de Lima 2019 nos han contado que, en tu discurso, el principal valor que intentas sembrar es la honestidad…

Nos hemos cuidado mucho. Una vez que se iniciaba un proceso de licitación, pedía tener cero contacto con los proveedores. La idea era buscar optimizar el proyecto. No gastar más de lo que se debe gastar, pero gastar en lo que sí se debe gastar. Generar ahorros para tener mejores sedes deportivas, como la Videna, por ejemplo. Si uno hace las cosas bien, se acuerda de ellas. De las mentiras, uno no se acuerda y cae luego en contradicciones. Es mejor hacer las cosas de la forma más correcta.

¿Cuál fue el obstáculo más difícil que encontraste al tomar Lima 2019?

Armar todo el proyecto fue bastante complejo. Tiene que ver con infraestructura, viabilidad, conseguir voluntarios, temas médicos, infinidad de deportes; luego con finanzas, temas legales de contratos… Un pequeño país. Por lo menos, hemos señalado un camino que se puede recorrer para realizar la inversión pública en el Perú. Hemos abierto un camino para hacer las cosas de la mejor manera.

¿Qué pasa si en unos días o semanas te vocean como candidato a la presidencia de la República? ¿Postularías?

Yo estoy enfocado en sacar los mejores Juegos Panamericanos y Parapanamericanos que haya habido; no me saquen de eso. Estoy enfocado en que esto sea exitoso, para luego salir, descansar y hacer mi deporte.

De pronto, cuando papá Neuhaus acaba de responder, Carlos hijo toma la palabra: “Conozco a mi padre muy bien. Tiene las cualidades suficientes para tentar un cargo alto en el gobierno, pero no se lo recomiendo. Cuando yo era chico, mi padre me dijo: ‘Quiero dejar algo para mi país’. Ya lo lograste –le dice–. Ya cumpliste el sueño de dejar algo por el país. Creo que mi abuelo, desde arriba, está muy orgulloso. Ya cumpliste. Tus nietas te quieren en la casa”. 

Cuentan que Neuhaus, en una reunión, mostró un meme en el que bromeaban sobre el parecido físico que tiene con el actor Willem Dafoe. Se lo había pasado su hija María Alexandra por WhatsApp.

Los hijos de Neuhaus, por unanimidad, aconsejan a su padre que no participe en política. En 1993 postuló a la alcaldía de Lima y perdió. Ricardo Belmont ganó por amplia ventaja. Hoy en las redes sociales –ese gran tirabuzón que mañana podría defenestrarlo del pedestal en el que ahora lo sitúa– le han colocado la siguiente leyenda a su foto: “Y pensar que Neuhaus fue candidato a la alcaldía, pero tú preferiste a Belmont”. Aquí calza preciso el dicho popular: somos esclavos de nuestras decisiones.

Neuhaus está de moda. Pero la moda, como dice el poeta Paul Valéry, es todo lo que pasa de moda. En el Perú, la moda política está representada por el caudillismo, y Neuhaus, un deportista por sobre todas las cosas, no se siente un caudillo, ni tiene la elocuencia de los disertadores de balcón. Parece, más bien, un tipo cauto, un hombre que mide sus palabras y que atribuye el éxito de su última gestión al trabajo en equipo. No está en campaña, sin duda. Y tal vez no lo estará nunca.

Carlos hijo asegura que le dijo a su padre que no tenía opción en esa elección, la del 93. “Para nosotros fue muy duro. Uno no quiere ver que su padre sufra”, cuenta. “Nunca he sufrido por esas cosas”, dice Carlos papá, sonriente. El responsable de Lima 2019 no se arredra. El tema se zanja ahí. Y entre líneas queda claro que Neuhaus Tudela, aunque ahora prefiera no hablar a detalle de su futuro político, aún puede dar batalla, aún puede recibir y dar puyazos, aún puede intentar construir desde la gestión pública. Quizá después de un merecido descanso todavía se anime a tentar esa gran ola.