Hija de rockeros ayacuchanos, ha sido bautizada por “The New York Times” como “la reina del rap en quechua”. Con 19 años, Renata Flores acaba de hacer noticia con una carta que publicó en la revista “Vogue”, al lado de otras celebridades latinoamericanas, para brindar una visión positiva del futuro en estos tiempos de crisis. Lo suyo es la música urbana andina, pero también la reivindicación de la mujer, de la mujer andina… Pronto lanzará un nuevo disco en el que cantará a mujeres que han marcado la historia. En una de las canciones, titulada “Francisca Pizarro”, se atreve a enmendarle la plana a Rosalía.

Por Gabriel Gargurevich Pazos

Renata aparece en la pantalla de mi computadora con trenzas, el pelo largo azul, un ‘swecher’ melón con un lazo en el cuello del mismo color y una sonrisa apacible que deja entrever unos ‘brackets’ transparentes. Parece una chica del futuro. La pared de ladrillos pintados de plateado detrás de ella refuerza esta percepción. Está en el estudio de grabación que sus padres –exrockeros ayacuchanos– han habilitado en su casa en Huamanga. Pero no se ve ningún instrumento ni nada musical. Solo está ella, radiante, con la pared plateada atrás.

Estoy seguro de que Renata Flores no estaría muy de acuerdo con mis pensamientos y reflexiones previas a la entrevista, sobre todo con lo de “chica del futuro”. Tiene 19 años. Y, sin pretensiones, piensa y dice cosas mucho más interesantes que yo, que tengo 44. “Mujeres, ¡estemos unidas! El individualismo ya pasó de moda, es tiempo de hacer fuerza para brillar juntas y cantar al unísono nuestra lucha”, escribió –en quechua– recientemente Renata, cantante y productora, en una carta publicada en la revista “Vogue”.

Combinar atuendos es algo que le gusta hacer. Puede aparecer en videos vistiendo pantalones holgados de rapero, desafiante, con la coleta bien amarrada y detalles andinos. “Hay personas que nos ayudan con el vestuario. Por ejemplo, ahora que estamos en la preproducción de un video del disco que lanzaremos este año, el vestuario es muy importante”, dice Renata, cuyo estilo ha sido bautizado en medios nacionales e internacionales como música urbana andina, rap andino o ‘inka trap’. “Transgresora y tradicional: así es la reina del rap en quechua del Perú”, dijeron de ella en “The New York Times”.

Pero hoy la noticia es la publicación de la carta en la revista “Vogue”, al lado de otras celebridades latinoamericanas, en el marco de “Vogue Hope: Cartas de Esperanza desde México y Latinoamérica”, un espacio creado –por primera vez en los 128 años de historia de dicho medio– para dar a sus lectores una visión positiva del futuro en tiempos de crisis. “Si ser mujer ya te limitaba el reconocimiento, ser indígena te condenaba a ser invisible”, recalca Renata Flores en su carta.

–¿A la mujer indígena se le hace aún más difícil luchar por sus derechos? –le pregunto.

–Definitivamente. Es verdad que hoy se están abriendo las mentes, pero igual existe todavía un recelo hacia la mujer andina. La mujer andina es como invisible. Incluso las han matado a lo largo de la historia. Hoy tenemos que ser escuchadas de alguna forma; y la música es una buena manera de lograrlo.

–¿En Ayacucho también hay discriminación?

–Yo no sentí discriminación en mi colegio, pero sí mis abuelitas, mi familia, mi entorno. Tenía compañeros que eran quechuahablantes, se notaba cuando hablaban español, y eran discriminados. Incluso los mismos profesores menospreciaban el aprendizaje de los quechuahablantes. Algo increíble realmente. Desde que era niña, mi abuelita sintió que la miraban diferente, que la discriminaban.

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–En el mismo Ayacucho…

–Sí, en Huamanga, sí. Es increíble que suceda en la sierra, pero sucede, hasta hoy.

Lo mejor de ser una mujer ayacuchana, para Renata, es la música. La música, en Huamanga, está presente en todo. Artistas ayacuchanos compusieron canciones en tiempos muy difíciles y se convirtieron en himnos de Ayacucho, como “Flor de Retama”, por ejemplo, que “es una de esas canciones que te llegan al corazón”, según la joven cantante. “En Ayacucho hay música por todos lados. No solamente hay huaynos, hay de todo, en Huamanga hay de todo”.

–Hay mucha movida cultural en Ayacucho, ¿no? Poesía, literatura, rock… La banda Uchpa, por ejemplo, es de Ayacucho… –le comento a Renata.

–Hay todo lo que dices y más; todo tipo de danzas, incluso K-Pop…

–Hay mucha bohemia en Ayacucho.

–Muy cierto, sí.

–El ámbito cultural artístico es muy intenso, nocturnamente hablando…

–Sí, también hay esa parte nocturna.

–¿En la cual tú no participas?

–No soy muy partícipe de ella. A veces cuando hay algo especial salgo con mis amigos, pero hace tiempo que no lo hago, por razones obvias (la pandemia). Ahora estoy más enfocada en la música, tratando de que se oiga lo mejor posible, de que los videoclips sean cada vez más espectaculares.

Renata Flores Reina del Rap en quechua 3

El disco que lanzará este año se titula “Isqun”, que significa “nueve”, y es “el reflejo del alma en la cosmovisión andina. Todos tenemos un reflejo donde vernos para sentirnos identificados. La idea es que con este álbum conozcamos más nuestra identidad, nuestra historia y sentirnos orgullosos”. Foto: Celia D. Luna.

–¿Cuáles son los principales consejos que te dan tus padres con relación a tu carrera de cantante?

–Desde que yo era muy chiquita, mi madre me ha acompañado en todo lo que tiene que ver con la música. Ella estudió Derecho, pero es cantante; siempre trabajó en el ámbito de la cultura; hace como doce años fundó la Asociación Cultural Surca, con la finalidad de lograr un cambio positivo en la nueva generación, a través de la música y el quechua. Mi padre ahora trabaja en el área administrativa de un hospital, pero tuvo su banda de rock. Mis padres me han apoyado desde siempre.

–¿El activismo lo has heredado de tus padres?

–La parte activista viene de mi madre y mi abuelo. Mi madre siempre me aconseja que haga música con un mensaje. Y yo me lo he tomado muy en serio.

–¿Crees que esa es una de las razones por las que el “New York Times” te llamó transgresora?

–Esa una de las razones, sí; no es común ver a una activista cantando sobre feminicidios en trap.

–Claro, normalmente el trap, el reguetón y la música urbana tienen temáticas vinculadas a la sensualidad, incluso al erotismo, pero ese no es tu caso. Tú eres una activista en defensa de los derechos de la mujer…

–Sí. Y creo que eso ha llamado mucho la atención de los medios, además de interpretar ritmos urbanos en quechua.

–Si a los 19 años te llaman la “reina del rap en quechua”, ¿cómo crees que te llamarán los medios en unos años más?

–No lo sé, no lo sé…

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–¿Te imaginas conquistando el mundo? ¿Te imaginas cantando en el Super Bowl gringo, por ejemplo? ¿Sueñas con eso antes de dormir?

–Sí, sí, sueño con conocer a los grandes artistas que admiré desde pequeña. Espero que eso se pueda cumplir más adelante.

–¿Te gustaría cantar con Rosalía?

–Oh, Rosalía… Sí, me gusta lo que hace. Cuando yo empecé a hacer música fusión no la conocía, hasta que la vi en los Latin Grammy y la empecé a seguir; me identifiqué mucho con lo que hacía, llevaba su cultura más allá de lo acostumbrado, mezclando el flamenco con géneros urbanos.

–En “Somos fusión”, una canción medio en español medio en quechua sobre la hija mestiza del conquistador Francisco Pizarro, te diriges con ingenio a Rosalía. En esa canción hablas de los descendientes de Pizarro y dices: “Rosalía, dame la razón, somos fusión”.

–(Ríe). Esa canción ahora se va a llamar “Francisca Pizarro”. Ella fue hija de Francisco Pizarro con la hermana de Atahualpa. Entonces, sí o sí, por estas fusiones antiguas, en nuestra sangre hay sangre española.

–Deberías escribirle a Rosalía y mandarle la canción.

–Sí, ya queremos soltarla para que todos lo puedan escuchar… Quizá la escuche Rosalía y muestre interés.

Renata Flores Reina del Rap en quechua 2

“No es común ver a una activista cantando sobre feminicidios en trap”, advierte Renata.

En la carta en quechua que escribió para “Vogue”, Renata menciona a Ventura Ccalamaqui y Rita Puma Justo. De ellas dice que son las valientes voces que deben estar presentes en la memoria de la gente por levantarse en batalla frente a la opresión española y por su participación en favor de la educación digna de los campesinos, respectivamente.

–¿Cómo es que sabes tanto de historia, Renata?

–(Ríe). El álbum que viene se llama “Isqun”, que significa “nueve”. Y en cada canción voy a hablar de mujeres que han marcado la historia, que han hecho algo muy importante por su pueblo, como María Parado de Bellido o Ventura Ccalamaqui. Entonces, he tenido que investigar, he recurrido a historiadoras, y me han dado información, libros…

–¿Por qué el disco se va a llamar “Nueve”?

–Porque es el reflejo del alma en la cosmovisión andina, eso significa. Todos tenemos un reflejo donde vernos para sentirnos identificados. La idea es que con este álbum conozcamos más nuestra identidad, dedóndevenimos. Necesitamos conocer nuestra historia y sentirnos orgullosos. Van a estar cuatro canciones que ya he soltado en YouTube, pues hablan de la mujer actual; vamos a añadir seis canciones nuevas.

–Tú no viviste el terrorismo en carne propia, pero tus padres y tus abuelos sí… ¿Eso ha influido de alguna manera en la vida familiar? ¿Cómo definirías tu infancia?

–Siempre recuerdo a mi abuelita contando sus historias. Ella fue maestra en zonas rurales en esos tiempos complicados; y las zonas rurales en Ayacucho fueron muy golpeadas, de una forma que ni te imaginas. Ella me cuenta historias de esa época y me pone muy triste. Incluso una vez se escapó de ellos… Era una batalla rara, entre militares y terroristas, y los campesinos estaban en medio. Mi madre era niña en esas épocas y me ha contado que por todos lados había bombas, disparos, como si reventara canchita serrana… Creo que es bueno recordar y conocer lo que pasó, para que no vuelva a ocurrir esa violencia tan horrible.

–¿Tuviste mucho amor por parte de tu familia cuando eras niña?

–Mis abuelitas eran muy amorosas; mi padre es un poco frío, mi abuelo también… Mi abuelo por parte de madre era activista…

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–¿En qué sentido era activista?

–Estaba a favor de los campesinos, de las rondas campesinas, estaba con ellos…

–Defendía a su pueblo.

–Sí.

–¿Te sobreprotegieron en tu familia? ¿Tienes hermanos?

–Tengo hermanos menores… Han sido algo sobreprotectores en mi familia, pero ahora ya me están dejando tomar mis propias decisiones, ser un poco más libre (ríe)…

–¿Podías recibir visitas de algún compañero de la escuela?

–(Ríe). Bueno, mi mamá normal, pero a mi papá le incomodaba un poquito, tuvo que aprender.

–¿Son religiosos en tu familia?

–Sí, mi papá y mi mamá se conocieron de muy chicos en la iglesia mormona, en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días… Muy largo, muy largo el título de la iglesia…

–¿Te imaginas en un altar vestida de blanco, casándote en alguna iglesia?

–(Ríe). Bueno, sí, más adelante, es una de mis metas. Una ceremonia familiar, algo pequeño tal vez.

–¿Pensaste alguna vez en ser modelo profesional?

–¿Modelo? ¡Wow! No… Hay estereotipos, no creo… Pero me gusta tener una rutina de ejercicios, de comida saludable; tengo que estar bien para la música, para el canto, para el baile…

–Leí que te auspicia una marca de champú. ¿Puede ser?

–Sí, el año pasado estuve en un comercial de una marca de champú; eso nos ayudó a hacer varias cositas, como producir más canciones y un videoclip.

Renata Flores Reina del Rap en quechua 1

Para Renata, “todo lo que nos han transmitido nuestros ancestros es importante y se necesita darle la debida atención”.

–¿Eres una chica con suerte?

–Con suerte, no creo. Pero sí soy una chica que trata de hacer bien las cosas; cuando uno hace las cosas bien, todo cae por su propio peso, y mucha gente te apoya.

–Hacer música es también hacer empresa, y a veces eso implica tener una gran determinación, sobre todo al momento de negociar contratos…

–Hemos ido aprendiendo, mi madre y yo. Porque se aprende. Además, en provincia no se sabe mucho de las industrias musi- cales, ¿no? Al inicio, normal, estábamos felices, cantaba por aquí, por allá, apoyábamos a muchos proyectos, pero después nos empezaron a llamar marcas, nos empezaron a llamar para algunos comerciales, y mi madre se convirtió un poco en mi vocera, en mi mánager…

–Liberato Kani y Kayfex son otros músicos que fusionan la música urbana con la andina. ¿Podemos hablar ya de una escena de música urbana andina?

–No son solamente ellos, ¡son muchos más! Está Wari Huilca, también de Ayacucho; en Ecuador, está Taki Amaru, ella también canta en quechua, rapea en quechua, nació en Colombia pero luego se mudó a Ecuador, aprendió el quechua, se enamoró de la cultura andina… Hay más cantantes, pero no recuerdo sus nombres ahora, son ecuatorianos y hacen trap en quechua; en Cusco también he escuchado música urbana en quechua…

–¿Qué le dirías a un político que desprecia o ningunea creencias de los pueblos ancestrales, como las que tienen que ver con los espíritus de la naturaleza?

–Bueno, a ver, para empezar, todo tiene energía: las plantas, los ríos, la naturaleza en general, la Pachamama… tienen una inmensa energía que hace que uno se pueda sentir más limpio, más… O sea, te sientes muy bien… Yo le diría a ese político que tendría que experimentarlo en carne propia, que vaya adonde están las campesinas, a los pueblos, y que sienta esa energía.

No tiene nada que ver con hechicería o algo parecido; incluso mis abuelitas me daban remedios con hierbitas y me curaba del estómago, de la cabeza, de heridas… La medicina ancestral tiene que ser revalorada y también investigada. Todo lo que nos han transmitido nuestros ancestros es importante, toda la cultura, la arquitectura, todo lo que ellos han hecho es importante y se necesita darle la debida atención e investigar a profundidad. A mí me ayudó bastante conocer más mi cultura, me dio ideas, me dio emoción para poder transmitir mi música.