El 8 de diciembre, Tilsa Lozano conoció a su parte más valiente: Valentina. A las dos de la mañana rompió fuente y fue a la clínica. Lo suyo empezó como un parto natural y terminó siendo instrumental –donde se utilizan herramientas especiales para facilitar el proceso–. Se dice que cuando las mujeres dan a luz de esa manera no solo ellas dan la pelea, sino también los hijos. Ese día Tilsa descubrió que tenía el umbral del dolor bajo: cada contracción la hacía temblar y voltear los ojos.  Pero sacó fuerzas de adentro. A las ocho y quince de la mañana conoció a Valentina, una niña saludable, alargada y valiente.

Entrevisté a Tilsa en su departamento de Miraflores, donde vive con Valentina y  su papá, Miguel Hidalgo, comunicador de profesión. Entré y me olió un Staffordshire bull terrier negro, escuché una voz que lo llamaba Eros. Luego otra voz, la de Tilsa, me llamó para conversar en su cuarto. Allí estaba con Valentina recostada sobre su pecho. Eran las cuatro de la tarde y hacía un calor húmedo, empalagoso. Tilsa llevaba shorts y un top: ropa de entrecasa.

¿Vas a volver a cantar “Soy soltera”?
No lo sé (ríe). Yo creo que todas son etapas. Pero ya no volvería a desfilar. Si vuelvo al show sería a cantar. Bueno, cantar es un decir. Tener canciones que el público identifique: “Eres una envidiosa” o “Soy mucho para ti”. Eso quizá, tal vez, podría algún día… si me dan permiso. Sabes que cuando yo salí embarazada me llamaron para hacer el calendario de “Playboy” del 2016. Lo íbamos a hacer en Panamá. Le conté a Miguel, me miró y lo conversamos. Le dije que o tenía un hijo o hacía el calendario. Ya estaba embarazada y aún no lo sabía.

¿Lo estaban buscando?
Apareció como estas maravillas inesperadas de la vida. Miguel y yo queríamos tener un hijo, pero no pensábamos que sería tan rápido. Desde que empezamos a salir todo fue así.

Fuiste modelo de “Habacilar” y has conducido “Titanes” y “Los Lozano”. ¿Volverías a hacer televisión?
Mis experiencias en televisión han sido algo frustrantes. “Los Lozano” fue una experiencia bonita pero, por mi embarazo, la productora me limitaba mucho sobre lo que podía decir o hacer. Y yo soy bien sarcástica, venenosa en el buen sentido, y tengo mi lado cruel. ¿Acaso cuando estás embarazada te bloqueas, te vuelves tarada, no te funciona el cerebro, dejas de tener opinión propia? Todo el mundo quiere pintar a la mujer embarazada como una iluminada, dulce y tierna. Mentira. Una mujer embarazada tiene las hormonas revueltas. Te vuelves mucho más sincera, cruel y hasta salvaje. ¿Dulce espera? Bullshit. Te sientes mal, te llenas de gases y de náuseas, odias a tu marido y a las personas más cercanas. Escuchas el latido del corazón, ves la ecografía, sientes las pataditas, y eso es dulce. Pero a los nueve meses se te clavan las costillas, no puedes respirar, todo te cae mal. El eslogan de “la dulce espera” lo puso alguien que no quería que se extinga la raza humana.

¿Cómo fue tu primer encuentro con Valentina?
Primero se la dieron a su papá. A mí me estaban terminando de coser. Estaba tan cansada que lo único que quería era escuchar que mi hijita llore. Le pregunté a mi mamá: “¿Está bien? ¿Está completa? ¿Respira? ¿Llora? ¿Ya abrió los ojos?”. Y me dijo sí a todo. Me rendí. Caí cansada y me la pusieron cerca a la cara y no lloré. Era tal la emoción que estaba paralizada. No podía hablar, ni reír, estaba en shock. La miraba y no podía creerlo. Ya después de un rato pude llorar.

Cuéntame de Valentina.
Es manipuladora. Lloroncita. Pero es hermosa. Cuando te mira con sus ojos chinos. Duerme algunos días conmigo y otros en su cuarto. Pero todo el día estamos juntas.

Te identificas por tener un cuerpo espectacular, ¿desde siempre decidiste dar de lactar con todos los efectos que eso implica?
Olvídate, tengo la espalda que no me puedo mover, pero sé que lo más saludable para mi hija es lactar. Le daré de lactar hasta que me sienta cómoda.

¿Piensas tener otro hijo?
Paso a paso. Es bien difícil. Demandante. Estoy ahorita sudada, despeinada y manchada. Estoy en el primer mes y todos me han dicho: “Olvídate de ti al menos tres meses”. Eso estoy haciendo.

¿Se levantan a atender a Valentina los dos?
Hay noches que me levanto yo. La mamá también pierde la paciencia porque todo el día estás con tu hija y todo el día es teta. Está pegada a ti. Por más que venga alguien y te ayude, la teta es tuya.

¿Cómo llegaste al nombre de Valentina?
Tenía una lista donde estaban Mia, Vittoria y Valentina. Valentina es de mujer valiente, aguerrida. Y de verdad ella lo fue. Por el tipo de parto salió con su ojito con moretón. Mi hija tiene que ser una mujer valiente.

Esta pregunta es un poco prematura: ¿en qué colegio piensas ponerla?
Sí sé, pero no por mí, sino por su papá, que es superorganizado, meticuloso, se proyecta. Somos totalmente opuestos. Le gusta tener todo ordenado en Excel. Yo voy por la vida como el viento. Nada de lo que a mí me ha pasado en la vida lo planeé. Tenemos dos o tres opciones. En su lista estaban algunos colegios de monjas y le dije: “Por Dios, ¿no has visto quién es la mamá de tu hija?”.

Siempre has seguido a tu corazón.
Siempre sigo a mi instinto y a mis ganas. No me gusta no disfrutar. No puedo esconder emociones cuando estoy haciendo algo que me hace sentir incómoda se me nota, y tampoco me gusta ocultarlas. Cuando he sufrido, he llorado a nivel nacional.

Es la primera vez que muestras a Valentina.
A Miguel no le gusta exponerla. Tenemos un acuerdo. Yo tengo mi vida expuesta pero a veces quisiera que nadie me conozca. Por eso disfruto tanto viajar. Hemos hecho estas fotos para COSAS porque son algo cuidado, hecho con calidad. En algún momento me va a provocar colgar una foto en una red social cuando ella esté más grandecita. Por cuidarla, por no mostrarla tan pronto. Quería que en sus primeros días ella quede en la intimidad con nosotros.