De no haber sido por una letal mezcla de barbitúricos, este primero de junio Marilyn Monroe hubiera cumplido 91 años de vida. Reconocida como actriz icónica, bomba sexy y referente de una época dorada en Hollywood, la eterna rubia escondía mucho más de lo que dejaba traslucir. Su figura se convirtió, en sí misma, en una de sus mejores y más pesadas actuaciones. Truman Capote contó que, durante una cena, ella se levantó de la mesa y desapareció durante varios minutos. El escritor, preocupado, fue a buscarla. La encontró en el baño mientras ella no dejaba de contemplar el espejo. Él entonces le preguntó qué estaba haciendo. “La estoy viendo”, le contestó.

A continuación te presentamos algunos de los detalles menos conocidos en la vida de la diva.

Vivió en orfanatos pese a no ser huérfana

Su madre, Gladys Pearl Baker sufría de esquizofrenia paranoide, por lo que no podía hacerse cargo de su hija. ¿Y el padre? Marilyn nunca llegó a conocer de quién se trató en realidad. Por eso, llegó a tener más de diez padres adoptivos y deambuló entre distintos hogares sustitutos.

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No se llamaba Marilyn Monroe (y no sabía dónde poner la i)

Aunque es común que muchos actores o cantantes elijan un nombre artístico, su caso es peculiar. Algunos consideran que el principal motivo para dejar de llamarse Norma Jean Baker fue quedar desligada de la figura de su madre. Esta teoría agarra fuerza por el hecho de que los agentes de la actriz le recomendaban ignorar cualquier presencia de su madre en las entrevistas e, incluso, decir que se había muerto. Un detalle curioso es que, en una de las primeras oportunidades que tuvo para firmar un autógrafo, ella, aún no acostumbrada a su nuevo nombre, no supo dónde poner la i.

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