La duquesa de Sussex escogió un llamativo vestido con los brazos descubiertos para The Commonwealth Youth Forum. ¿Por qué esta prenda se convirtió en uno de sus mejores looks

Chic y minimal. Así podríamos describir el estilo de Meghan Markle que se caracteriza por prendas sencillas que llaman la atención a simple vista. A pesar de utilizar vestidos sin aplicaciones o bordados, la duquesa de Sussex jamás pasa desapercibida.

Justamente, el pasado 5 de julio, en la celebración de The Commonwealth Youth Forum, la esposa del príncipe Harry hizo que todas las miradas se centraran en una sola cosa: su vestido amarillo. 

“La duquesa de Sussex hizo que, inmediatamente, todas las cabezas voltearan cuando llegó a Marlborough House”, cuenta Allure Magazine. Meghan escogió un vestido amarillo del diseñador americano Brandon Maxwell y unos tacos de color nude para no desentonar. Fiel a su estilo, no sobrecargó el look con ningún accesorio. 

Lo interesante de este look es que, una vez más, la duquesa optó por un modelo off-the-shoulders bastante inusual para un evento de la realeza. Un modelo que la llenó de elogios. El color definitivamente está fuera de sus atuendos reales que, en su mayoría, han consistido en conjuntos rose, beige y crema, pero ella brilla como el sol en esta prenda”, apunta Cosmopolitan.

“Markle se ve muy bien en casi todo lo que usa, esto es lo que sabemos. Pero el llamativo color amarillo del vestido llamó nuestra atención”, agrega Allure. Lo cierto es que la duquesa sabe qué colores le favorecen: sus favoritos son el beige, el rosa pálido y el celeste. Esta es la primera vez que utiliza un vestido tan colorido para un evento protocolar. 

Lea también:  Cosas 642: todo sobre Meghan Markle antes de la boda real, y más

Y es que Meghan no puede opacar a la reina Isabel II en ningún evento. Esta vez, la monarca del Reino Unido no asistió, por lo que la duquesa de Sussex decidió brillar “como el sol”. 

El vestido, que se encontraba a la venta en bergdorfgoodman.com por $523, se agotó inmediatamente. Una prueba más de que el efecto Meghan Markle existe.