Meghan Markle se defiende contra acusaciones de ‘bullying’ a empleados de Palacio y unos controvertidos aretes a días de que salga al aire la entrevista con Oprah.

Por Alejandra Grau

El diario ‘The Times’ ha desvelado las quejas de acoso recibidas por varios trabajadores de Kensington contra la duquesa de Sussex, a quien también se le critica el uso de unos pendientes de controvertido origen.

Meghan Markle con los controvertidos pendientes de Chopard en Fiji, 2018

Meghan Markle con los controvertidos pendientes de Chopard en Fiji, 2018

Faltan solo cuatro días para que se emita la esperada entrevista de los duques de Sussex con Oprah Winfrey. Aprovechando la expectación generada, varios trabajadores del palacio de Kensington han revelado al diario británico The Times la queja de bullying que formularon contra Meghan Markle en octubre de 2018, cuando la esposa del príncipe Harry aún era miembro de la misma casa que los duques de Cambridge.

El supuesto acoso de Meghan a los empleados

Según The Times, la queja fue tramitada por Jason Knauf, por entonces secretario de comunicaciones de la pareja en Kensington. En concreto, Knauf informó del supuesto comportamiento de Meghan a Simon Case, secretario personal del príncipe William, y a la jefa de recursos humanos de Clarence House. “Parece que la Duquesa siempre tiene a alguien en el punto de mira. Está acosando a Y y tratando de minar su seguridad en sí misma. No paramos de recibir informes de gente que ha sido testigo de actitudes inaceptables hacia Y”, dice el email enviado por Jason Knauf, quien en el mismo mensaje también se mostró “muy preocupado” por el acoso recibido por dos empleados que habían acabado abandonando el palacio de Kensington, y por el estrés que estaba soportando la entonces secretaria personal de la duquesa de Sussex, Samantha Cohen.

Jason Knauf fue el ex asistente de comunicaciones de Meghan Markle y el príncipe Harry. Jason Knauf fue el ex asistente de comunicaciones de Meghan Markle y el príncipe Harry.

Jason Knauf fue el ex asistente de comunicaciones de Meghan Markle y el príncipe Harry.

Según The Times, el príncipe Harry se reunió con Knauf para suplicarle que no siguiera adelante con el asunto. Al ver que la queja no prosperaba, Knauf renunció a su puesto, aunque luego fue contratado como asesor por el príncipe William y hoy es director ejecutivo de su fundación.

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Un portavoz de Harry y Meghan han negado la información de The Times, periódico al que los abogados del matrimonio acusan además de haber sido utilizado “por el palacio de Buckingham para verde una narrativa completamente falsa” antes de la entrevista que le concederán a Oprah.

“Llamemos a esto por su nombre: una calculada campaña de calumnias basada en informaciones engañosas y dañinas. Nos decepciona que los medios den credibilidad a esta representación difamatoria de la duquesa de Sussex”, reza el comunicado dirigido por el equipo de comunicación de Harry y Meghan al diario The Times. “No es coincidencia que estas viejas y distorsionadas acusaciones dirigidas a socavar a la Duquesa estén siendo filtradas a los medio británicos poco antes de que el Duque y ella hablen abierta y honestamente de su experiencia en los últimos años”.

Los polémicas aretes saudíes

La queja por el supuesto bullying ejercido por la duquesa de Sussex no es la única información negativa sobre ella que The Times ha publicado este miércoles. El periódico británico también revela que los pendientes de Chopard que Meghan Markle lució durante una visita oficial en Fiji en 2018 fueron un regalo de bodas que le hizo Mohamed bin Salman, el controvertido príncipe heredero de Arabia Saudí. La polémica reside, por una parte, en que tres semanas antes el príncipe habría aprobado el asesinato del periodista Jamal Khassoggi, tal y como asegura un informe de la inteligencia de Estados Unidos divulgado hace poco por el gobierno de Joe Biden.

Por otro lado, The Times recuerda que en su día se informó que los pendientes de Meghan eran prestados. Los abogados de la duquesa de Sussex confirman ahora que es lo que esta dijo entonces, pero que no por ello quiso ocultar su verdadero origen. Su insistencia en que los pendientes se tratan de un préstamo podría deberse a que los regalos recibidos por los miembros de la familia real británica por parte de las autoridades extranjeras pertenecen oficialmente a la Corona, por lo que Meghan parece considerar que los tomó prestados de esta institución.

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