A pocos días de la muerte de Julio Le Parc, Tate Modern inaugura en Londres la mayor retrospectiva realizada en Reino Unido sobre el artista argentino. La muestra reúne más de 75 obras, instalaciones lumínicas e incluso un poema que hoy se lee como una despedida.

Por: Renzo Espinosa

Apenas unos días después de la muerte de Julio Le Parc, ocurrida el pasado 30 de mayo en París a los 97 años, la Tate Modern de Londres inaugura una de las exposiciones más importantes dedicadas al artista argentino. Lejos de ser una muestra retrospectiva convencional, el recorrido confirma la vigencia de una obra que cambió para siempre la manera de entender la relación entre el arte y el espectador.

Bajo el título Julio Le Parc: Light. Colour. Action, la exposición abre sus puertas este 11 de junio y reúne más de 75 piezas que recorren siete décadas de trabajo. Organizada en estrecha colaboración con el artista y su taller antes de su fallecimiento, la muestra se convierte hoy en un homenaje póstumo a una de las figuras más influyentes del arte cinético y óptico del siglo XX.

«Blue Sphere», una de las esculturas lumínicas más representativas de Julio Le Parc, exhibida en la retrospectiva de la Tate Modern.

Una obra que necesita al espectador

Desde sus primeros trabajos, Le Parc entendió que el público no debía limitarse a observar una obra, sino participar activamente en ella. Esa idea atraviesa toda la exposición londinense, diseñada como un recorrido inmersivo donde la luz, el movimiento y los efectos ópticos transforman constantemente la experiencia de quien la visita.

Nacido en Mendoza y formado en la Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires, Le Parc se trasladó a París en 1958, donde encontró el ambiente ideal para desarrollar sus investigaciones visuales. Allí comenzó a trabajar con estructuras geométricas, secuencias matemáticas y patrones repetitivos que producían ilusiones ópticas capaces de desafiar la percepción.

Detalle de la obra «Láminas reflectantes» de Julio Le Parc en la Tate Modern en Londres.

La exposición abre precisamente con esas primeras exploraciones. Obras como Instability y Progressive Sequences, ambas de 1959, muestran cómo el artista utilizaba formas simples para generar sensación de movimiento. También aparecen sus experimentos con la persistencia retiniana, un fenómeno que invita al ojo a completar la imagen y convierte la mirada en una herramienta creativa.

El lenguaje de la luz

Uno de los momentos más impactantes de la retrospectiva está dedicado a las célebres obras luminocinéticas de Le Parc. A finales de los años cincuenta comenzó a experimentar con cajas de luz que incorporaban materiales transparentes y superficies reflectantes. Aquellas investigaciones derivaron en sus emblemáticos Móviles de luz continua, convertidos con el tiempo en una de sus señas de identidad.

En piezas como Continuous Light Mobile (1963), los elementos suspendidos reaccionan incluso al movimiento de los visitantes y a las corrientes de aire que generan al desplazarse. El resultado son composiciones cambiantes que nunca se presentan de la misma manera dos veces.

«Eleven Surprise Moments», instalación presentada por Julio Le Parc en la Contemporary Art Fair 104 de París en 2022.

La muestra incluye también trabajos icónicos como Unique Continual Light Cylinder (1962) y la instalación de gran formato Vibrating Light – Tulles (1968), además de una nueva versión monumental de Continual Light Mobile creada para esta ocasión y ubicada en el vestíbulo del Edificio Blavatnik de la Tate.

El recorrido concluye con las investigaciones cromáticas que acompañaron al artista durante toda su carrera. Desde sus primeros estudios basados en una paleta de catorce colores hasta obras recientes como Waves 176 (2024), Le Parc mantuvo intacto su interés por las posibilidades visuales del color, la repetición y el movimiento.

Entre las piezas destacadas figura también Blue Sphere (2001-2022), adquirida por la Tate en 2024, una obra que prolonga en formato escultórico muchas de las ideas que desarrolló anteriormente en sus instalaciones lumínicas.

«Continual Light Box», obra de Julio Le Parc que explora los efectos del movimiento y la luz a través de secuencias visuales cambiantes.

Un poema convertido en despedida

La retrospectiva incorpora además un elemento especialmente emotivo. Según explicó la curadora Val Ravaglia, Le Parc pidió que se incluyera un poema escrito años atrás sobre el final de la vida. Tras su fallecimiento, ese texto adquiere una nueva dimensión dentro del recorrido.

“Ahora se lee de otra manera”, señaló la especialista italiana, quien trabajó durante años en la organización de la exposición. El artista incluso había expresado su deseo de asistir a la inauguración pese al deterioro de su salud.

«Screen with Reflective Blades», instalación de Julio Le Parc presentada en Hermès Tokio en 2021.

Ese poema termina por resumir el espíritu de toda la muestra. Porque más allá de los efectos visuales, la luz y el movimiento, la obra de Julio Le Parc siempre buscó provocar una experiencia. Una invitación a mirar, participar y descubrir que, frente a sus creaciones, la obra nunca está completamente terminada hasta que alguien la observa.

Suscríbase aquí a la edición impresa y sea parte de Club COSAS.