La palabra “decoración” puede causar resquemor entre arquitectos y diseñadores de mobiliario. Sin embargo, nunca fue tan precisa para definir el trabajo de alguien. Cristina Celestino ha logrado llevarla a otra frecuencia para que alcance resonancias insospechadas.

Por Laura Alzubide / Fotos de Mattia Balsamini

Caffè Concerto Cucchi

La puesta en escena del Caffè Concerto Cucchi destacó en la Semana del Diseño de Milán, que se celebró en abril. El rediseño no solo involucró los interiores, sino también vitrinas, empaques y hasta el uniforme del personal.

Cristina Celestino (Pordenone, Italia, 1980) es una rara avis en el mundo del diseño. Los muebles que concibe parecen de otra época. En sus interiores reverberan ecos oníricos. A pesar de su juventud, no teme experimentar con las texturas. Ni con el color, cuya paleta maneja con sutil maestría. Podríamos seguir enumerando las virtudes de su trabajo. Pero, en realidad, es difícil establecer cualquier clasificación. Quizá porque toca una fibra esencial: la herencia, transfigurada por las emociones. ¿Cómo lo consigue? Nos lo explica en esta generosa entrevista.

–Estudiaste Arquitectura en la Universidad IUAV de Venecia. ¿Cómo llegaste al diseño y al interiorismo?

–Mi acercamiento al campo del diseño comienza como amante y coleccionista. Comencé a estudiar diseño a partir de libros, como catálogos de subastas de diseño o monografías, más que observarlo directamente. Coleccionaba piezas de mercados de pulgas, de internet, de subastas. Algunos años después, tras mudarme a Milán y trabajar en oficinas de arquitectura, decidí abrir mi propia firma, Attico Design, para diseñar muebles e interiores según mi filosofía personal.

Besana Carpet Lab

En la reciente semana milanesa, Celestino también presentó “Planetario”, una instalación en Brera dedicada a las alfombras, en colaboración con Besana Carpet Lab. Foto de Helenio Barbetta.

–¿Crees que tu presencia en Salone Satellite en 2012 fue un punto de inflexión en tu carrera?

–En 2012 participé en el Salone Satellite con muchos productos, entre otros, los jarrones Veneer y la colección Atomizers. Recibí una excelente respuesta, primero de galerías y revendedores, y a más largo plazo, de las marcas. A partir de entonces, mi carrera avanzó rápido: las marcas comenzaron a buscarme para encargarme productos o interiores y espacios de exhibición, o para pedirme orientación creativa y consultorías de diseño.

–¿Cómo es tu proceso de investigación para crear un mueble? ¿Y en lo que se refiere al diseño de interiores?

–Mi aproximación al diseño es siempre el mismo, lo que cambia es el tono de voz. Cuando intento diseñar algo relacionado con el cliente para el que estoy trabajando, trato de crear una colección o un espacio que se adapte a él. El proyecto comienza con una profunda investigación sobre la tradición del cliente y mis pasiones íntimas: arquitectura, historia del diseño, naturaleza (como un catálogo de colores y texturas), joyería (como una función con alto nivel de estética), moda (como investigación de los colores y la actitud).

Cristina Celestino

Policroma, la colección de revestimientos para Cedit que acaba de lanzar. Foto de Borghi Vanni. A la derecha, la colección Scenografica, para Fornace Brioni, que toma como punto de partida el trabajo de los grandes escenógrafos del barroco italiano. El hilo conductor es el de la ilusión, el verdadero protagonista de la experiencia teatral de la época.

–¿Cuán importantes son para ti los patrones visuales y las texturas?

–Los patrones son esenciales. Cuando se trata de diseñar superficies o textiles, me gusta jugar con la creación de un patrón, ya sea una alfombra o un azulejo. Realmente me gustan los patrones tradicionales de pisos italianos, como el terrazo (graniglia y palladiana).

Al repasar mis proyectos, mi favorito es Rocaille, un mosaico de azulejos inspirado en el tema de las conchas marinas de las grutas italianas, que pertenece a la historia renacentista italiana de los jardines. Con Rocaille, el mosaico de conchas marinas ahora se controla con rigor compositivo. Las partes cóncavas y convexas se vuelven contundentes, intensas. Los azulejos son los moldes de conchas marinas perdidas, de las cuales quedan las huellas decorativas ahora distantes, grabadas por el juego de sombras en una secuencia simétrica.

–Trabajas tanto proyectos de interiorismo como piezas de mobiliario. ¿Cómo ves la relación entre ambos?

–Cuando diseño un producto, una silla o una lámpara, empiezo pensando no solo en el objeto individualmente, sino también en todo el estado de ánimo y los interiores donde se puede ubicar. Presto mucha atención a las proporciones y al tamaño correcto: siempre comienzo a dibujar desde los planos.

Lea también:  Sebastián Lores sobre Emilio Soyer: historias de una casa

Para mí no hay mucha diferencia entre diseñar un interior o un mueble. Al final, ambos deben tener una fuerte personalidad y poder. En diferentes escalas, los detalles son siempre lo más importante. Hasta el último acabado, todos los colores y las telas deben ser perfectos y funcionar juntos hasta que yo esté satisfecha y el interior respire una atmósfera única.

Fornace Brioni

Algunas piezas de la colección Giardino delle Delizie, ganadora del Elle Decor International Design Award 2019 en la categoría de Revestimiento de Paredes, para Fornace Brioni. Incluye los mosaicos Ninfeo, Delizie y Rocaille.

–Tuviste unos días de mucha actividad en la última Semana del Diseño de Milán, con muchos proyectos y lanzamientos. ¿Cuál fue tu experiencia favorita?

–La fiesta de apertura de mi proyecto, Caffè Concerto Cucchi. Fue unos días antes del comienzo oficial de la Semana del Diseño, pero fue para mí una fiesta para “dejar que comience” y un instante de relax en el torbellino de preparativos.

–Estoy muy interesada en tu trabajo con la firma de acabados Fornace Brioni y las posibilidades de investigación con superficies y colores que puede ofrecer. ¿Qué significa esta alianza para ti?

–Me llamaron para trabajar como directora creativa de Fornace Brioni en verano de 2016. A partir de entonces nació una gran colaboración, tanto creativa como personal, y he diseñado para ellos muchas colecciones de revestimiento para paredes y pisos en cotto, con el objetivo de iniciar una nueva etapa de la histórica empresa con sede en Mantua. Trabajar con ellos significa que tengo la posibilidad de usar la terracota, que es un material extraordinario.

Me atrae particularmente su profundo legado y su composición totalmente natural, que consiste exclusivamente de arcilla y agua de lluvia. Con mi trabajo, he tratado de investigar nuevas potencialidades estéticas a partir de la historia de la cerámica, elaborada exclusivamente a mano utilizando las mejores arcillas de la llanura aluvial del río Po. He interpretado con un espíritu contemporáneo –destacando su personalidad contundente y única– el cotto, el material que Fornace Brioni produce en una variedad de diferentes versiones, desde abigarradas hasta esmaltadas, desde tonos rosados hasta grises.

Casa Fendi

La colección Back Home, de Cristina Celestino, en el showroom de Casa Fendi durante la última Semana del Diseño de Milán. Foto de Omar Sartor.

–¿Cuál es el papel de la mujer en el mundo del diseño actual? Estoy pensando en el creciente poder de figuras como Patricia Urquiola o Paola Navone, también a cargo del equipo creativo de sus respectivas firmas. ¿Es suficiente?

–Es suficiente cuando nos detenemos a ver el éxito profesional de las mujeres como algo extraordinario. Tal vez hay menos mujeres en el mundo del diseño. Pero las que llegan a la cima son increíbles, como Patricia Urquiola, a quien mencionaste, o India Mahdavi. Y, en el pasado, Nanda Vigo, Cini Boeri o Gae Aulenti.

–Diseñaste interiores para marcas de moda como Fendi y Sergio Rossi. Y sé que eres una amante de la moda. ¿Qué te fascina de ella? ¿Experimentarás algún día con el diseño de ropa?

–¡Nunca digas nunca! Antes de comenzar mis colaboraciones con estas marcas, ya estaba influida y fascinada por el mundo de la moda en mi trabajo. En la moda puedes actuar sin límites. Me gusta su ironía y libertad, su capacidad de ser constantemente diferente, aunque siempre coherente y vinculada al patrimonio. Trabajar como arquitecta y diseñadora para marcas de moda me hace respirar esta libertad, y eso solo puede ser bueno.

Cristina Celestino

La boutique The Pink Closet, en Ravello, experimenta con los colores y las texturas. A la derecha, la lámpara Pulsar, uno de los últimos trabajos de la diseñadora italiana para Experia.

–¿Quiénes son tus arquitectos y diseñadores favoritos? ¿Y piezas de mobiliario e iluminación?

–Desde la universidad, siempre me atrajo el interiorismo de los grandes arquitectos, como los muebles diseñados a medida por Carlo Scarpa. Admiro mucho el trabajo de Ettore Sottsass, Gino Sarfatti, Luigi Caccia Dominioni, por nombrar solo algunos de ellos. En cuanto a productos, me encanta mi escritorio, el Sciabola, diseñado por Caccia Dominioni para Azucena. Y mi lámpara favorita es la Chiara, diseñada por Mario Bellini para Flos.

–En nuestro último artículo sobre la Semana del Diseño de Milán te presentamos como la diseñadora a seguir en este momento. ¿En qué punto de tu carrera crees que te encuentras?

–No me gusta etiquetar mis momentos en la vida o en mi carrera. Sé que me gusta dónde me encuentro ahora mismo y estoy ansiosa por ver qué viene.

–¿Cuáles son tus próximos proyectos y desafíos?

–Estoy trabajando como directora creativa de Billiani, una empresa italiana de mobiliario que fabrica sillas. Es muy desafiante e interesante encargarte de algo con raíces muy antiguas y hacer que cambie y evolucione. Acabo de terminar el proyecto de una nueva y preciosa boutique en Ravello, Costa de Amalfi, llamada The Pink Closet, la boutique del Hotel Palazzo Avino. Y en agosto abrirá también un nuevo bar de cocteles diseñado por mí, en un nuevo hotel en Venecia que se llamará Hotel Palazzo Experimental.

Cristina Celestino

La silla Flaminia, de la colección Back Home para Casa Fendi. A la derecha, la lámpara Lilli, de Kundalini.

Fotos: cortesía de Attico Design