Tomar un diseño trazado por una inmobiliaria y redefinir su esencia. Eso hicieron los hermanos Arturo y Gustavo Ghezzi Novak: limpiaron los espacios de este departamento miraflorino para conectarlos y vincularlos con el exterior.

Por Gonzalo Galarza Cerf / Fotos de Renzo Rebagliati

Ghezzi

Tener a la naturaleza delante de la fachada principal llamaba a redefinir el proyecto. En los planos del departamento de Miraflores, diseñados por la inmobiliaria, no figuraba un balcón hacia la calle. El área social, al estar cerrada con vidrios y ubicada al este, iba a sobrecalentarse con el sol de verano en la mañana. El cuarto de servicio era un obstáculo, al impedir conectar los ambientes interiores con los exteriores. Había que vincular el proyecto con la naturaleza. Había que beneficiar la vida de sus futuros habitantes.

En este caso, era una pareja con un hijo pequeño la que había convocado al estudio Ghezzi Novak para aprovechar la naturaleza de los alrededores. El encargo lo recibieron antes de la construcción del edificio. Esto les permitió desarrollar la propuesta desde sus bases: distribución, dimensiones, acabados, detalles, instalaciones, interiorismo, paisajismo. Todo trabajado durante un año. “La potencia del proyecto residía en fortalecer su arquitectura para redefinir su esencia”, afirman los hermanos Arturo y Gustavo.

Ghezzi

El proyecto, cuentan, también les pareció una oportunidad para discutir los departamentos que suelen ofrecer las inmobiliarias: la calidad de los espacios, la jerarquía tan marcada entre ellos, el divorcio entre la estructura y la arquitectura que generan muchos ambientes indefinidos. Lo único que no podían alterar del diseño original, vieron, era la ubicación de vigas y placas, ejes estructurales con los que trabajaron.

A su favor, encontraron condiciones para explotar el vínculo con el exterior: el departamento de ciento cuarenta metros cuadrados estaba en un segundo piso, contaba con dos patios descubiertos y copas de árboles al mismo nivel. Entonces desplegaron conceptos clave dentro de su ejercicio arquitectónico: profundidad, limpieza espacial y coherencia entre las partes. Reacomodaron la tabiquería para lograr espacios claros, sin retranques y bien definidos, con techos de casi dos metros y medio de altura.

Ghezzi

Así, el corredor pasó de ser un conector a convertirse en un espacio limpio de circulación e iluminado por el patio central; la sala comedor, a tener un balcón techado integrado con vista a ese gran cuadro natural de vegetación; la cocina, a conectar el estudio y el patio con el comedor y el balcón, tras prescindir del cuarto de servicio. Hoy, ningún ambiente tiene carácter residual. “Una decisión clave fue dar el mismo espesor y alineación tanto a los muros no estructurales como a las vigas y placas estructurales”, explican los arquitectos.

Lea también:  Amaro Casanova y Edward Venero: espacios de encuentro

Ghezzi

Atmósferas vitales

Con esta apuesta, lograron abrir nichos utilitarios convenientes para libros, lámparas, adornos, repisas y almacenaje en los ambientes. Muros que sirven también de muebles para desestimar cualquier pieza externa adicional. Paredes que dan cobijo al comedor de diario. En resumen, dieron al departamento claridad espacial y funcionalidad. Detrás del diseño de cada espacio parece haber un minucioso trabajo de depuración de ideas y dibujo para dar carácter al proyecto. Para generar atmósferas.

“Crear atmósferas es vital en nuestro trabajo. Es donde la arquitectura está por encima de lo cosmético. Procesamos mucho el manejo adecuado de la luz y las proporciones. Y tenemos un periodo largo de conversaciones donde tratamos de tener las ideas claras antes de dibujar”, revelan los hermanos Ghezzi. Una manera de definir la atmósfera y el carácter del departamento es el control sobre la luz natural: cómo ingresa a los espacios exteriores y cómo se filtra a los interiores. Una luz que, más que marcar los ambientes, desdibuja los límites, con una intensidad bastante pareja que aporta unidad al proyecto. 

Ghezzi

Ghezzi

Naturaleza y arquitectura

“Intentamos que la articulación entre interiorismo, naturaleza y arquitectura esté calibrada. Cada ambiente tiene los elementos necesarios. Y la ubicación de cada pieza es clave y toma tiempo”, dicen los hermanos Ghezzi. El departamento tiene piezas que han sido diseñadas por ellos, otras son adquiridas, y otras fueron traídas por los propietarios.

Muebles sobrios y pulcros, elegantes y a la vez casuales, de tonalidades oscuras para interiores, y claras para exteriores. Lámparas de papel en línea con la atmósfera de los espacios. Piedra de basalto rosa para los pisos (una capa más de naturaleza), que genera amplitud y unidad entre exteriores e interiores. Y alfombras persas y kilims, que terminan siendo el punto de partida de cada ambiente. Porque el punto final, el remate de cada ambiente, es siempre la naturaleza. 

Ghezzi

Artículo publicado en la revista CASAS #274