Algunos dicen que lo suyo son las imágenes duras. Él afirma que solo intenta descubrir los límites de la fotografía. A pocos días de la presentación de “Arbóreas”, su nueva muestra, en Galería del Paseo, habla sobre las inquietudes detrás de esta serie.

Por Gloria Ziegler

BILLY HARE

— Ha contado que, durante mucho tiempo, la fotografía fue una manera de apropiarse del país, de hacerlo suyo. ¿Qué significa hoy?

— Es un medio para registrar mis experiencias. No es algo que se dé todos los días. A veces obedece a circunstancias que estoy viviendo. La palabra es exagerada, pero puede funcionar como una especie de exorcismo de situaciones personales. Casi como ponerse a escribir algo íntimo. Y en otras hay una intención más elaborada, con un grupo de trabajo que dice algo nuevo.

— Esos momentos en los que se acentúa la diferencia entre ver y mirar.

— Sí. El asunto es que todo el mundo mira. Pero ver quiere decir que algo está sucediendo. Hay una resonancia en lo que miras, que te genera una emoción. La idea es que eso, si felizmente sucede, lo traslades a la obra terminada, para que otra persona lo vea. Pero el punto de partida es una experiencia. A veces tiene éxito y otras no.

BILLY HARE

“Arbóreas” es una serie de siete fotografías, en mediano y gran formato, que pone énfasis en la materialidad del objeto. Seis de ellas se presentarán en Galería del Paseo, desde el 20 de agosto hasta el 11 de octubre; y la otra, en Lima Photo, del 23 al 26 de agosto.

— En las últimas décadas su obra se ha centrado, especialmente, en el desierto. ¿Qué cambió con “Arbóreas”?

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— No demasiado. Para mí es una continuidad. Estas seis piezas que van a estar en Galería del Paseo las produje en Nasca; como casi todo lo que he hecho en la última década. En este caso, la materia fotografiada son árboles, pero la figura generada ya es otra cosa. Algunas personas, incluso, me han preguntado si eran fotografías. Y lo son. Lo que pasa es que estamos muy condicionados sobre los límites de qué es lo políticamente correcto en el arte. Creo que hoy en día se da una tremenda repetición en las formas de hacer fotografía. Y mis últimos trabajos son cosas que no estaban en el canon, porque me interesa ver cuáles son los límites de esa posibilidad.

BILLY HARE

— La fotografía, como la prensa, está en un proceso de transformación, marcado por la era digital y un boom de producción de imágenes e información. ¿Hacia dónde piensa que puede delinearse el camino, en el caso de la fotografía?

— A veces pienso que en el Renacimiento, por ejemplo, había muy poca gente que sabía escribir, pero, de repente, se masificó y comenzó a utilizarse para un montón de cosas: desde la lista del mercado hasta para poesía de muy buena calidad. Lo que quiero decir es que uno va a ir usando el medio, en este caso la fotografía, de la manera que le funcione. El problema, hoy, es que no vemos jerarquía entre las cosas. La fotografía de moda y la de prensa están en la misma categoría de arte que se expone en cualquier sitio. No es algo que critique. Tiene que ver con la evolución de la cultura y de la sociedad; pero creo que ha traído una confusión.

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BILLY HARE

— ¿De qué manera cree que nos influencian esas jerarquías difusas?

— Hay un vale todo, ¿no? Una de las cosas que siento es el surgimiento poderoso del concepto académico respecto a la imagen; que muchas veces precondiciona a los que están produciendo. Si te ciñes a un canon, la cosa está resuelta. Puedes hacerlo un poquito mejor, pero ya está validado. Por otro lado, creo que hay miedo a la emoción: todo tiene que ser intelectualizado y racionalizado para digerirlo. Eso me parece una pérdida. Es como si hubiera una búsqueda de cierta seguridad, algo que me parece fatal para la creación. Porque la creación, justamente, es riesgo.