La sexualidad femenina es un tema que continúa siendo considerado tabú. Siguiendo los valores de igualdad de género y justicia que son los pilares de la línea editorial de COSAS, apoyamos la campaña #AMiMeGustaLaVidaSocial, para que este pueda ser el inicio del cambio. En ese contexto, la sexóloga Romina Castro, nos habla sobre la importancia de la libertad sexual en la mujer y sobretodo, el consentimiento mutuo. 

Columna de opinión de Romina Castro, psicóloga sexóloga

La sexualidad de la mujer no es algo de lo que estemos acostumbrados a escuchar y menos a hablar. Durante muchos años, hemos hablado de sexualidad femenina siempre ligada a la reproducción, mas no al placer. Educamos hablando de los órganos reproductores, de sus funciones, de cómo evitar enfermedades de transmisión sexual y de embarazos no deseados. Hablamos de útero, trompas de Falopio, ovarios y uretra. Pero ¿hablamos de clítoris? ¿Hablamos de orgasmos? ¿Sabemos lo que es y cómo funciona el deseo sexual?

La sexualidad femenina es un tema que ha sido considerado tabú y por lo mismo, completamente desconocido. Es por esta falta de información, que las mujeres hemos crecido con una desconexión hacia nuestros genitales y, por ende, hacia nuestro derecho de placer y disfrute. Vivimos en una sociedad, en la que nos enfocamos y nos preocupamos por el placer del otro, más que el de nosotras mismas, ya que no nos atrevemos a decir lo que nos gusta, lo que no nos gusta, cuándo queremos y cuándo no queremos.

LibertadSexual

La importancia del consentimiento

Los años han pasado, y gracias a los movimientos feministas y nuevos especialistas en el tema, la sexualidad femenina ha sido más estudiada y considerada hoy en día. Se comienza a hablar de derechos sexuales y uno de esos es el consentimiento. El consentimiento es el mutuo acuerdo entre las partes que van a tener una actividad sexual. Este acuerdo debe ser verbal, entusiasta y consciente. Esto quiere decir que, si vamos a tener cualquier acercamiento sexual, como, por ejemplo, sexo oral, penetración, sexo vaginal, etc. se necesita saber con total claridad si las personas involucradas quieren y desean.

Debido a que muchas mujeres hoy en día conocen más sus derechos sexuales, podemos ver movimientos como por ejemplo “Ni una menos”, “Me too” en el que se exponen estos derechos y se exige que sean respetados. El consentimiento es fundamental para un disfrute sexual, ya que hay mejor goce y conexión, cuando ambos realmente lo están disfrutando. Lamentablemente vemos muchos casos de mujeres que acceden a tener algún tipo de actividad sexual, por vergüenza, culpa o miedo de hablar. Pensamos que debemos o que estamos obligadas a hacer algo por el otro porque así lo hemos visto en internet, porque así lo hemos escuchado o porque creemos que es lo correcto para el otro.

ConsentimientoSexual

Parte del consentimiento es decir NO en cualquier momento de la relación sexual. Un error muy frecuente es pensar que, si iniciamos algo, entonces ya no vamos a poder salir y eso está mal. Si no nos sentimos cómodas en cualquier momento, podemos decir no y eso debe respetarse desde el primer momento. ¡Nada va a pasar! Todo lo que sube, vuelve a bajar, así que despreocúpense.

NO es NO

El consentimiento es parte básica y muy importante de la sexualidad para poder tener una vida sexual sana y positiva. Entonces hay que recordar siempre que el consentimiento debe ser dado con libertad (sin presionar, engañar o manipular), debe ser reversible (esta bien decir “sí” y luego “no” si no queremos), debe ser informado en su totalidad y saber lo que va a suceder. El consentimiento debe ser entusiasta, es decir, se debe hacer lo que ambos quieran, no solo satisfacer a uno ni hacer algo que los demás esperan de ti. El sexo es de dos, y por lo mismo, ambos tienen el mismo derecho de disfrutar y también de desistir de él.