Por Micaela Simón
A Daniella Rubini le funcionan las cosas cuando están claras. Si se propone algo, lo ordena, lo mide y lo cumple. Así empezó a correr, no como una forma de distraerse, sino con un objetivo concreto: completar las seis maratones más importantes del mundo. Hoy ya ha corrido cinco, “Me falta Tokio, es la única que me queda para completar las seis”.
Tiene 41 años, y junto a su esposo Jose Luis, cuida de sus dos hijas —Alessia (11) y Raffaella (7)—. Hoy trabaja de manera independiente en marketing, tras varios años en el mundo corporativo.

“Yo siempre considero que soy una persona competitiva y que siempre quiero mejorar mis tiempos”
Su día empieza temprano y rara vez se desarma. Entre entrenamientos, reuniones, colegio y actividades, todo está pensado con anticipación. No porque le sobre el tiempo, sino porque ya entendió que si no lo ordena, simplemente no entra.
El deporte siempre estuvo ahí, aunque no siempre con la misma intensidad. De chica jugó tenis de manera competitiva hasta que a los 15 decidió dejarlo. “No podía ir a las fiestas, no podía hacer muchas cosas que hacían mis amigas y te empiezas a sentir un poco rechazada”, recuerda.
Durante años siguió activa, pero sin estructura, hasta que en 2016 decidió volver en serio y prepararse para su primera maratón. “Yo siempre considero que soy una persona competitiva y que siempre quiero mejorar mis tiempos”.

Daniella Rubini junto a sus hijas Raffaella y Alessia.
Ordenar todo para que sí funcione
Esa exigencia no se queda en el deporte. También define cómo organiza su vida. “Es necesario definir tu calendario anual deportivo y cruzarlo con las cosas de tus hijos, con tu trabajo, con absolutamente todo para que no choque”.
Con esa estructura fue sumando retos: la bicicleta, el triatlón, dos medias Ironman. Pero en su casa, ese ritmo convive con otra cosa. Sus hijas ven constancia, pero también flexibilidad, días que se ajustan y planes que cambian.
“He aprendido que no puedes hacer todo a la vez y que tienes que organizarte para que realmente funcione”, concluye.
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