Tres madres limeñas con bebés nacidos durante la cuarentena nos relatan sus respectivas experiencias. Diana Castillo, Claudia Ortiz de Zevallos y Mari Vélez nos detallan las dificultades y los pormenores de una experiencia única, pero ciertamente inolvidable.

Por Gabriela Osterling

La pandemia del coronavirus detuvo al mundo de un instante para el otro sin enviar señales de llegada. Lo que no se detuvo, sin embargo, fue el tiempo. La vida siguió avanzando y, con ella, también llegaron nuevas personas. Por ello, para saber cómo se enfrenta el reto de criar a un pequeño en condiciones tan difíciles, conversamos con tres madres que tuvieron que afrontar la estricta cuarentena y la emergencia sanitaria con bebés recién nacidos. Aunque cada historia es distinta, las tres madres concuerdan en que la felicidad que les han brindado sus bebés les ha dado también la fortaleza necesaria para seguir optimistas durante estos tiempos inciertos.

Claudia Ortiz de Zevallos: “No me imagino la vida sin él”

"Tengo la suerte de contar con un círculo de personas de las cuales recibo apoyo constantemente. Enrique nació sano y sin complicaciones”, dice Claudia.

“Tengo la suerte de contar con un círculo de personas de las cuales recibo apoyo constantemente. Enrique nació sano y sin complicaciones”, dice Claudia.

Claudia Ortiz de Zevallos cuenta que para este 2020 esperaba aprender muchas cosas. Ella estaba nerviosa porque el 2019 había sido un año de muchos cambios. En mayo del año pasado se graduó de su MBA en Estados Unidos y en junio se mudó a Lima, donde empezó a trabajar y a la misma vez buscar un departamento para mudarse con su enamorado, cuando de pronto se enteró que estaba esperando un bebé y que en este 2020 ya lo tendría en brazos. Claudia nos comenta que no fue fácil encontrar el balance entre su familia y su trabajo, pero ella, con mucha fortaleza, lo consiguió.

Claudia recuerda que, en las citas previas al nacimiento de Enrique, ella y su esposo, Gonzalo Soldi, ya le preguntaban al doctor qué medidas preventivas estaba tomando la clínica en cuanto al personal médico. “Gonzalo (mi esposo) no quería que entremos por emergencia cuando empecé la labor de parto, pero no tuvimos alternativa”, recuerda Claudia. Después, la noche previa a que los dieran de alta, el presidente Martín Vizcarra decretó la cuarentena en todo el Perú. “Creo que en ese momento no me imaginé todo lo que ello implicaría”, afirma. “Una vez que nos acomodamos en casa, empezaron mis preocupaciones”, sostiene la joven madre. Para ella, no obstante, el hecho de tener a su primer bebé ha sido lo más hermoso que ha vivido. “Ya no me imagino mi vida sin él”, indica.

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Sin embargo, también ha sido un proceso abrumador, que le ha sacado una sensibilidad que tenía dentro, pero que no conocía: “Mis primeros miedos iban desde la posibilidad de perder el trabajo hasta que mis papás se contagiaran y alguno muriera; suena fuerte, pero en eso pensaba”. Claudia ahora pasa mucho tiempo con su bebé y con su esposo. Le encanta no perderse ni un segundo de la experiencia de la crianza de Enrique: “En cada pequeño logro de Enrique como bebé, nosotros estamos con él, viéndolo, gozándolo, apachurrándolo”, comenta, con el corazón lleno de felicidad.

Mari Velez: “Por momentos siento un poco de nervios”

“Creo que lo más lindo de tener un bebé es ver cómo de un momento a otro cambian absolutamente todas tus prioridades”, afirma María del Mar, junto a su esposo Rafael Isola y su retoño.

“Creo que lo más lindo de tener un bebé es ver cómo de un momento a otro cambian absolutamente todas tus prioridades”, afirma Mari, junto a su esposo Rafael Isola y su retoño.

Mari Vélez tenía claro que esperaba un 2020 bastante duro en términos de trabajo. Tiene un emprendimiento llamado Crack The Code, que va creciendo muy bien y, por otro lado, se aproximaba el nacimiento de su primer hijo. Ella sabía que sería un año difícil en el ámbito personal, también, así que desde hace un tiempo ya se estaba preparando para poder manejar esas dos áreas de su vida.

“Cuando recién escuché de la pandemia, me dio un poco de incertidumbre saber qué pasaría. Faltaban tres meses para el nacimiento de Stéfano, mi hijo. Inicialmente pensé que todo terminaría antes de dar a luz, pero con el tiempo me puse un poco más nerviosa, mas que todo por la situación de las clínicas”, asegura Mari. “Lo que más me preocupa  de la COVID-19 es la salud de mis suegros, la de mis padres y de mi familia cercana, que podrían tener un riesgo más alto.

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También me preocupa no conseguir algunos insumos esenciales para mi hijo”, reconoce. La joven madre nos cuenta, sin embargo, que hasta ahora no ha notado ninguna complicación especial. A pesar de que su hijo nació durante la pandemia, todo se ha desarrollado sin complicaciones para ella. Al pediatra lo visitaron vía zoom para la consulta pre-natal y después han ido al consultorio, siguiendo todos los protocolos de seguridad.

“Respecto al futuro, siento por momentos un poco de nervios. Pensar en que no hay claridad alguna. Mis padres y mi familia viven en diferentes países del mundo, así que en realidad es duro no saber cuándo los voy a volver a ver, o cuándo van a poder conocer a mi hijo”, comenta Mari. “Actualmente tengo la suerte de estar en Los Cóndores, donde hay sol, aire fresco, y naturaleza, lo cual es súper positivo para mi hijo. Que sus primeros meses de vida sean en este ambiente es una maravilla”.

Respecto al ámbito laboral, Mari del Mar ve el futuro con gran optimismo y menciona que la coyuntura actual ofrece muchas oportunidades: “Actualmente contamos con clientes y estudiantes de todo Latinoamérica y Estados Unidos, así que ha sido una oportunidad grande de la cual hemos logrado tomar ventaja y sacarle el jugo”.

Diana Castillo:”La cuarentena nos ha hecho valorar las cosas más sencillas”

"Mi esposo (Federico Travesino) y yo teníamos nuevos retos profesionales. Habíamos hecho muchos planes. Jamás nos imaginamos que todo iba a cambiar de la noche a la mañana”, reconoce Diana Castillo.

“Mi esposo (Federico Travesino) y yo teníamos nuevos retos profesionales. Habíamos hecho muchos planes. Jamás nos imaginamos que todo iba a cambiar de la noche a la mañana”, reconoce Diana Castillo.

Diana Castillo describe así las expectativas que tenía para este 2020: “Este iba a ser nuestro año. Mi esposo y yo teníamos nuevos retos profesionales, nos entregaban el departamento que nos compramos hace un tiempo en planos, mi primer hijo Vicente empezaba el nido –estábamos muy ilusionados con eso, yo especialmente–, y como si fuera poco, llegaba Máximo, nuestro segundo hijo. Habíamos hecho muchos planes. Jamás nos imaginamos que todo iba a cambiar de la noche a la mañana”.

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Cuando escuchó por primera vez de la pandemia, Diana no creyó que esta sería tan grave. Nos indica que no se imaginó que duraría tanto. “Al principio, pensé: ‘¡Qué rico poder trabajar de casa unas semanitas!’. Después, lo primero que pensé fue en el nido de Vicente. Al final nunca llegó a ir y las clases virtuales no nos funcionaron”, detalla, sobre la educación en línea. “En ese momento estaba segura de que, en mayo, cuando naciera Máximo, todo estaría ‘normal’, así que no me preocupé. Luego, fueron pasando los meses y me di cuenta de que Máximo nacería en plena cuarentena”.

Lo que más le preocupa a Diana es que la pandemia se siga saliendo de control. Le parece que todavía hay gente que realmente no entiende la gravedad de la situación, “y que no tomemos conciencia de la responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros para salir de esto”. Entre risas, Diana recuerda lo complicado que fue medir y pesar a Vicente, para pasarle la información al pediatra por teléfono: “El pediatra me pidió que yo lo midiera y lo pesara y que le pase la información por Whatsapp. Le dije: ‘OK, ahorita te lo paso’, pero me demoré todo un día entero para lograrlo.

Fue dificilísimo convencerlo para que se suba a la balanza y que se quede quieto para medirlo”. “Poder estar con mis hijos todo el día y tener a Fede (mi esposo) con nosotros más tiempo ha sido lo máximo”, admite Diana, sobre cuáles podrían ser los aspectos positivos del confinamiento. “Definitivamente, la cuarentena nos ha enseñado a valorar las cosas más sencillas: desayunar y almorzar juntos, por ejemplo. Algo que antes era imposible, cada uno tenía sus horarios y estábamos fuera de la casa desde las 7 de la mañana hasta las 7 u 8 de la noche”.

Finalmente, para Diana, lo más lindo de tener hijos es verlos crecer, ver cómo aprenden y descubren cosas nuevas. “Estar en la casa con ellos todo el día hizo que me diera cuenta de todo lo que dejo de ver cuando estoy en la oficina. Pequeñas cositas que te llenan el corazón: nuevas palabras, preguntas graciosas, etc. La pandemia nos ha dado la oportunidad de verlos crecer segundo a segundo”, concluye, llena de amor.

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