Andrés, como lo llama cariñosamente la afición, cita a un burel de casi 500 kilos que, apenas se abren las puertas del toril, aparece galopante y brioso en la arena de la plaza. Luego de recibir los lances de los peones de brega, el toro avista al matador a varios metros de distancia, corre con furia hacia él, agacha la cornamenta y embiste contra el capote extendido del diestro. Pasa a centímetros de su humanidad, como un tren, y el primer “olé” se eleva entre la multitud.

Son las cinco de la tarde del lunes 27 de junio en Chota, donde se celebra la Feria de San Juan Bautista, y la plaza de toros El Vizcaíno luce un lleno de “no hay billetes”. El coso se llama así en honor a un torero español que llegó a estas tierras a principios del siglo pasado, y se quedó a vivir y está enterrado en el cementerio municipal. Es la plaza nueva del pueblo. La antigua era portátil, y se armaba en diferentes lugares de la ciudad cuando se quería organizar un festejo.

José Antonio Campuzano, en esta foto, gritando desde el callejón, descubrió a Andrés en México, cuando este tenía 12 años. A los 16, lo llevó a Sevilla para entrenarlo y convertirse en su apoderado.

José Antonio Campuzano, en esta foto, gritando desde el callejón, descubrió a Andrés en México, cuando este tenía 12 años. A los 16, lo llevó a Sevilla para entrenarlo y convertirse en su apoderado.

El traje de luces de Roca Rey refulge bajo el sol serrano, a 2338 metros sobre el nivel del mar. Ayer, cuando el matador se encerró con cuatro reses a las que cortó cinco orejas, fue un día oscuro y lluvioso, y aún hoy algunas nubes se ciernen amenazantes sobre los cerros del horizonte.

Andrés vuelve a citar a su adversario. La res agacha la cabeza y sus cuernos acuden una vez más hacia el capote. Acunta es un astado noble, bien presentado, de la ganadería Paiján, que destaca en una feria con encierros faltos de trapío. Apenas ha pasado el animal a su lado, Roca Rey se envuelve en el trasto dibujando una perfecta chicuelina. Y otra. Y otra. Remata la serie con una revolera. Empieza a sonar un huayno.

Torero revelación

El matador de 19 años viene precedido por grandes presentaciones. En Madrid, Roca Rey protagonizó el 13 de mayo una de las faenas más emocionantes de la última Feria de San Isidro. El torero peruano salió a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, luego de jugarse la vida frente a un ejemplar de Conde de Mayalde. Un sueño hecho realidad en su primer año de alternativa; un hecho histórico que ningún torero peruano había logrado nunca.

“Mi mayor sueño es dejar un legado en la tauromaquia”, declara el diestro.

“Mi mayor sueño es dejar un legado en la tauromaquia”, declara el diestro.

“Con todo merecimiento, solo 19 años, y el valor y la entrega como principales argumentos, se ha erigido en la gran revelación de la temporada. Torea con las figuras que admiró cuando era un niño, y parece decidido a conquistar el universo taurino”, publicó “El País” de España.

Ya en noviembre de 2015, Andrés había obtenido el Escapulario de Oro de la Feria del Señor de los Milagros, luego de ganar el mano a mano a su padrino de alternativa, el maestro Enrique Ponce.

En la presente temporada, Roca Rey también ha triunfado en otras plazas de primer nivel. Destaca la oreja que logró en La Maestranza de Sevilla durante la última Feria de Abril, y obtuvo el premio a la Mejor Faena en la Feria de las Fallas de Valencia, donde ganó un mano a mano al clasicista Alejandro Talavante y cortó tres orejas al encierro de Victoriano del Río. De igual forma, prevaleció sobre El Juli en otro atrevido mano a mano en Arles, donde paseó dos trofeos. También es memorable la locura que desató en Sanlúcar de Barrameda, donde cortó cuatro orejas y dos rabos.

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El Vizcaíno lució un lleno de “no hay billetes” todas las fechas de la feria.

Muchas plazas de América ya lo han convertido en su nuevo ídolo. En Morelia no dieron juego ninguno de sus dos toros, y Roca Rey, en una muestra de grandeza, regaló un sobrero, al que desorejó. Salió a hombros por la Puerta Grande del Palacio del Arte. Asimismo, es el primer torero en cortar dos orejas y rabo en cien años de historia de la plaza mexicana La Petatera, y en Manizales, Colombia, indultó al toro Incógnito.

La familia taurina en Chota

Andrés ordena a los picadores aplicar el mínimo de varas sobre Acunta. Sabe que no lo necesita. Luego realiza vistosos quites por altaneras, saltilleras y caleserinas. El  público chotano, que es entregado y acude en familia a la plaza, las celebra. En los tendidos también hay mucha gente que ha venido desde Lima, Trujillo y Piura para ver al espada limeño. Algunos de ellos se quedarán unos días más en la región, pues al día siguiente hará el paseíllo Joaquín Galdós, el otro talento joven del toreo peruano, junto al español Paco Ureña (el nuevo engreído de Madrid) en la Feria de Cutervo. Se enfrentarán mano a mano.

Llama la atención la conformación de los carteles en estas ferias provincianas, y a algún despistado podría sorprenderle que convenzan a matadores que destacan en España a remontar los Andes para torear. Sin embargo, cabe destacar que Chota es la segunda plaza más importante del Perú, después de Acho. Basta con mirar el cartel de hoy, donde acompañan a Roca Rey los españoles Daniel Luque (Escapulario de Oro 2012) y Juan del Álamo. En el comité organizador participan las principales personalidades del pueblo, como el alcalde NeptalíTiclla y el regidor Lenin Vásquez. Una de las principales benefactoras es la congresista Rosa Núñez.

Según Pablo Gómez De Barbieri, cronista taurino del diario “El Comercio”, la llegada de Roca Rey habría generado un impacto económico de trece millones de soles en Chota.

El 13 de mayo, Andrés Roca Rey vivió el sueño de todo torero: abrir la Puerta Grande de Las Ventas, en Madrid.

El 13 de mayo, Andrés Roca Rey vivió el sueño de todo torero: abrir la Puerta Grande de Las Ventas, en Madrid.

Entre los visitantes está la familia de Andrés, muy ligada al mundo taurino desde generaciones atrás. Su bisabuelo fue ganadero, su abuelo fue empresario de Acho por muchos años, su tío fue ‘Tuco’ Roca Rey, talentosísimo torero señorito y su hermano, Fernando, es matador de toros. Mercedes, la madre de Andrés, cuenta que su hijo lidió su primera becerra a los 7 años, un regalo del ganadero Rafael Puga. “Luego el maestro José Antonio Campuzano (hoy, su apoderado), lo vio en México y dijo que se lo quería llevar. Pero no en ese momento, tenía 12 años, sino cuando cumpliera 16. Y a esa edad se fue a Sevilla, donde vive hasta hoy con una familia encantadora, que lo quiere mucho”.

¿Y qué siente una madre cuando ve que su hijo se juega la vida en la arena frente a un animal de media tonelada? “Uno se la pasa un poquito mal, sobre todo cuando está de rodillas y comienza a arriesgarse. Pero, bueno, soy muy creyente y muy religiosa. Lo encomiendo a la Virgen y a mis arcángeles. Eso me da tranquilidad y seguridad”, responde Mercedes. Respecto al encanto de torero que Andrés tiene entre las chicas de su edad, ella comenta que no es celosa, aunque sus amigas digan que sí.

Por Renato Velásquez

Fotos de Christian Osés

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