Con la idea de mantener una comunicación fluida con sus hijos, este abogado, empresario y, ante todo, padre, ha desarrollado un reloj inteligente para niños a partir de los tres años que coloca al Perú en una nueva liga en cuanto a innovación tecnológica.

Por Javier Masías   Foto de Elías Alfageme

Jose Delmar. Cuarenta y seis años. Divorciado. Padre. Su hija Sofía, de ocho años, tomaba clases de natación y regresaba caminando a casa todos los días al final de la tarde. A Jose le hubiera gustado recogerla siempre, pero las obligaciones cotidianas se lo impedían. Sus preocupaciones son las de cualquier padre: que llegara bien, que no hubiera problemas en el camino y que, si se presentaban, pudiera comunicarse con él inmediatamente. Sofía tenía una nana que la acompañaba y, a pesar de ello, Jose no sentía resuelto el problema: muchas veces se olvidaba el celular, se le acababa el saldo, no lo había cargado o tenía lugar uno de los tantos imprevistos de los que está hecha la vida.

Buscando una solución, se encontró con varios dispositivos con botones de pánico y geolocalización, la mayoría con pésimos reviews. Finalmente, ¿de qué le servía un botón de pánico en caso de un terremoto? Y si se hubiera tratado de Leo, su hijo pequeño de dos años y medio, ¿qué posibilidades había de saber si estaba bien? Una tarde lo vio desbloquear su smartphone, elegir una app y seleccionar una canción que le gustaba. Otra, un juego. “Me quedó claro que un niño de esa edad podría comunicarse sin problema si lograba encontrar la manera de darle un lenguaje simple”, me cuenta.

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Se le ocurrió desarrollar un dispositivo que empleara trazos en una pantalla táctil y dibujos de figuras geométricas que los niños aprenden desde muy pequeñitos, y asignar a dichos trazos y a dichas figuras mensajes básicos que pudieran enviarse por diferentes medios (correo, sms, App) junto con la localización precisa del usuario a todas las personas que pudieran necesitar o querer recibirlos.

Sintiendo que tenían algo verdaderamente bueno entre manos, decidieron desarrollarlo en Lima, con el apoyo tecnológico de la empresa Qualcomm. El resultado es un smartwatch potente que no solo ofrece una solución eficiente al problema, sino que además tiene la capacidad de soportar otras apps y desarrollos futuros que podrían ayudar de muchas otras maneras a solucionar problemas diferentes de toda clase de niños.

La idea original era un lenguaje de símbolos que, dibujados en una pantalla táctil bonita, permitiría una comunicación directa e inequívoca entre niños y padres (“estoy bien”, “contáctate conmigo”, “estoy en una emergencia”, “estoy en una situación incómoda, ayúdame”, “ya en camino”). Además brindaría la localización del usuario, así como ciertos juegos que pudieran aprovechar la pantalla e hicieran que el dispositivo fuera entretenido de portar.

Hoy, Anda, nombre de la empresa que formaron y del primer producto que comercializan, es uno de los pocos wearables en el mundo capaces de conectarse a la red móvil en bandas 4G y es el único para niños con esta característica.

En el camino se adelantaron a muchos grandes de la industria tecnológica. De hecho, cuando empezaron a desarrollar este producto, en diciembre de 2014, no había wearables con tecnología 4G. Hoy solo hay tres marcas a nivel mundial con esa tecnología en relojes –Huawei, LG, y, recientemente, Apple– y ninguno para niños. Por primera vez, el Perú está un paso delante de Silicon Valley.

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DEL PERÚ PARA EL MUNDO

Debido a su simpleza, el dispositivo puede ser utilizado por niños muy pequeños o por personas con problemas de aprendizaje u otras limitaciones de comunicación.

Además, por la pantalla que tiene y el procesador que posee dura muchísimo tiempo sin necesidad de recargarse. Avisa si el usuario está en una zona segura o si ha salido de ella, y si se lo ha quitado. Consigna información médica del niño (que el padre puede actualizar remotamente y de manera automática), de tal modo que si este tiene un accidente o termina en una clínica u hospital, quien lo atiende puede saber automáticamente qué tipo de sangre tiene. Cuenta con un “modo colegio” que permite bloquear los juegos y mensajería, de manera que solo queden activas las funciones más relevantes y de seguridad. Resiste al agua, y pronto contará con reproductor de música y podómetro.

El producto fue lanzado el 3 de octubre en el Perú y rápidamente escalará a los países de la Alianza del Pacífico. “Nuestro objetivo es llegar a toda Latinoamérica. Eso preparará el camino para llegar a Estados Unidos”, refiere. ¿Su próxima innovación? “Un dispositivo para el adulto mayor con un ‘asistente virtual’ que se activará automáticamente en caso de caídas o cuando el usuario esté perdido o desorientado, con una interfaz potente de reminders y seguimiento de tratamientos médicos para mayor tranquilidad de los familiares”, señala. Estará listo en 2018. Y esto recién comienza.

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