Con una manta en su regazo, el sol en su rostro y la Reina a su lado; así fueron los últimos días del Duque de Edimburgo.

Por Benjamín Palma

Un nuevo informe ha revelado como fueron los últimos días del príncipe Philip. Durante sus mejores horas, el Duque se sumergía en el sol de primavera con una manta en su regazo y la reina Elizabeth, su amada por más de 74 años, siempre a su lado.

En otros momentos, pasaba grandes porciones del día descansando, pero siempre se mantuvo una constante: Elizabeth estaba a su lado. Así como estuvo junto a su cama cuando llegó el final en el Castillo de Windsor, ese triste viernes por la mañana.

No todo fue color rosa

Incluso hacia el final “Hubo momentos de gran lucidez y gozosa unión”, escribió Richard Kay, el editor general de Daily Mail, ex corresponsal real y conocido columnista de gossip en el Reino Unido.

Si bien el Príncipe podía caminar, lo hacía ya con dificultad y con la ayuda de un bastón. “De vez en cuando, se dejaba empujar en una silla de ruedas, pero el personal no se atrevía a sugerirlo”, escribió Kay. “Cuando (la silla de ruedas) apareció por primera vez en las habitaciones privadas, gritó: ‘Quiten esa maldita cosa fuera de mi vista’, recuerda un ayudante.

Además, de acuerdo al informe de Kay, el Duque había empezado a comer muy poco. Desde interrumpir la bandeja de té que tradicionalmente disfrutaba en cama todas las mañanas, hasta rechazar muchas de las bandejas de comida que le llevaban más tarde ese día.

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Calma y paz en sus últimos momentos

Al final del día, en sus mejores momentos, como lo fueron a inicios de su última semana, el Príncipe mantuvo el espíritu por el que siempre fue conocido. Todavía leía y escribía cartas, se vestía con una camisa, pantalones planchados, zapatos lustrados, y pedía que le trajeran una silla afuera. Donde allí, a la luz del sol, con vistas a los pintorescos terrenos del castillo, cabeceaba “con una alfombra sobre sus piernas”.

Al final, su último deseo se cumplió: morir en las comodidades del hogar, en lugar de en un hospital. Todo junto a la mujer que amó toda su vida. Transmite una calma saber, que en sus últimos días, el príncipe Philip se fue rodeado de paz y amor; más no se puede pedir.

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