La boda giró en torno a tópicos como el templo de Hera, la diosa del matrimonio; el Golfo Pérsico –donde Johnny pidió la mano de Grecia–, que fue representado por bailarinas moriscas; pintura en henna y la barra de hielo más grande que se haya visto en el Perú, meticulosamente trabajada para parecer hecha de mosaicos; “Star Wars”, cuyo emblemático himno simbolizó para la pareja los retos que viven y que fortalecen la relación; y hasta las tiendas Tambo, propiedad de la familia Lindley, que fue el tema del gracioso cotillón criollo.