“Encadenados”, de Miguel Barreda: nuevo fruto arequipeño

encadenados

El director arequipeño Miguel Barreda (“Y si te vi no me acuerdo” y “Ana de los Ángeles”), alista el estreno en Lima de “Encadenados”, su tercera película. Barrera arma una polifonía en la que diez voces reflexionan sobre la soledad, la vulnerabilidad, el aburrimiento, la incomunicación y la deriva de nuestros tiempos. “Encadenados” está emparentada con “Short Cuts”, de Altman y “Magnolia”, de Paul Thomas Anderson. Creaciones corales, urbanas y con buen pulso narrativo. La película fue filmada en la Ciudad Blanca con un elenco que combina destacados actores arequipeños como Martha Rebaza –quien fue premiada por su papel en el Festival de Cine de Trujillo– con Melania Urbina, Norma Martínez, Miguel Iza y Pelo Madueño. “Crear atmósferas y descubrir personajes llenos de matices me parece más interesante y conmovedor que sucumbir ante el único propósito de ‘entretenimiento’ de la narrativa convencional”, ha dicho Barreda. Hay que seguirle los pasos.
Actúan: Melania Urbina, Norma Martínez, Miguel Iza, Jorge ‘Pelo’ Madueño, Martha Rebaza y Arcadio Ramo
Fecha de estreno: 5 de mayo en el Centro Cultural de la PUCP

El director Barreda estudió cine en Alemania, donde fue alumno de Béla Tarr.

El director Barreda estudió cine en Alemania, donde fue alumno de Béla Tarr.

Mejor actriz del BAFICI: festival argentino premia a Liliana Trujillo

“El personaje es un regalo, tú lees el guion y ves que es un regalo”, dijo Trujillo sobre su papel en “Rosa Chumbe”.

“El personaje es un regalo, tú lees el guion y ves que es un regalo”, dijo Trujillo sobre su papel en “Rosa Chumbe”.

Liliana Trujillo no es una cara nueva. Tiene más de quince años actuando en televisión, teatro y cine (“Magallanes”,“Tarata”, “Paloma de papel” y un largo etc.). Pero siempre encarnando personajes secundarios, hasta que se encontró con el buen ojo del director Jonatan Relayze Chiang, quien vio en Liliana suficiente tensión y matices para ser el centro magnético de “Rosa Chumbe”. Película nacional sobre una policía sin fibra heroica, que se llevó una mención especial del Jurado y el premio a Mejor Actriz en la decimoctava edición del competitivo festival argentino. “Nunca deja de ser una película arriesgada, viva, excesiva y provocadora”, escribió Diego Battle, crítico de “La Nación”. Trujillo es el tercer actor peruano en recibir este reconocimiento que en 2004 consiguió Pietro Sibille por “Días de Santiago, y que Fernando Bacilio obtuvo en 2015 por “El mudo”. Sobran motivos para celebrar.

Envejecer juntas: “La once”, hermoso documental chileno

Entre tartaletas de frutas, teteras humeantes, sanguchitos variados, porcelana y adornos florales, un grupo de amigas del colegio se reúne una vez al mes religiosamente. Tienen sesenta años de egresadas y llevan el mismo tiempo juntándose todos los meses para conversar, recordar y fantasear sobre lo que fue y será. En “La once” –chilenismo para referirse a la hora del lonche–, Matilde Alberdi filma a su abuela –la que inyecta canciones y desparpajo a las reuniones– y a sus mejores amigas. Ellas son testigos de cómo el mundo cambió: el sexo, el rol de la mujer, la familia, la seducción, la violencia y la superficialidad, donde los homosexuales salen del clóset, la virginidad ha dejado de ser un asunto importante, la gente baila frotándose sin urgencia de romanticismo y los chicos “emo” se cubren la cara para exhibir todo su dolor y tristeza. Además, cada una es testigo de excepción de la vida de la otra. Intervienen para bajarle el azúcar a ciertos recuerdos o para socorrer con algun dato que la memoria traiciona.

“La once” fue nominada a Mejor Película en los Goya 2016, y ha ganado premios en los festivales de Guadalajara y Miami.

“La once” fue nominada a Mejor Película en los Goya 2016, y ha ganado premios en los festivales de Guadalajara y Miami.

Está la amiga que nunca se casó, la hacendosa y perfeccionista, la picarona, la romántica y viuda, la tímida que disfruta de los atrevimientos de sus “chiquillas”, y la esposa del militar que incorporó las reglas estrictas gracias a las cuales, cuando le toca ser anfitriona, todas temen llegar tarde. Tienen personalidades distintas y también distintos niveles de pudor. Fueron criadas para ser las perfectas guardianas de la salud y la felicidad de sus hogares, es decir, mujeres prudentes, abnegadas, dulces y con dominio de sí mismas, pero sus interacciones son más libres y desenfadadas que las que se dan hoy en redes sociales, vitrinas para ostentar vidas felices, satisfactorias y estimulantes, llenas de viajes, comida y roce social. “No vivas de fotos amarillas”, dice casi al final de la película una de las amigas a otra. Siguen buscando vivir. Existe nostalgia, sí, pero también picardía, entusiasmo y curiosidad. “La once” es un documental entretenido y difícil de olvidar. Disponible en Netflix.

Por Ana Carolina Quiñonez